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“El espíritu original se mantiene intacto”

domingo 20 de septiembre de 2020 | 5:00hs.
“El espíritu  original se  mantiene intacto”
Agustina Rella

Por Agustina Rella [email protected]

“Yo toda la vida fui fanática de la Estudiantina”, consignó Laura Borches, egresada del Nacional (Martín de Moussy) y profesora asesora de alumnos de esa misma escuela durante más de 35 años.

Según ella, el espíritu se mantiene vigente de manera intacta desde 1950 e incluso desde antes, con aquellos comienzos que plantea como pioneros de la mano de Cayetano Pernigotti y las olimpíadas estudiantiles.

“Siempre consideré a la Estudiantina como un aspecto pedagógico siendo docente, a los chicos les puede dar todo. Como alumna me enseñó muchísimo, porque me dio la posibilidad de conocer otros compañeros, participar de un evento social en el que nos destacábamos los estudiantes. Porque hacíamos todo nosotros, era propiedad nuestra. Los alumnos hacemos la Estudiantina. Y creo que hasta hoy sigue ese espíritu, que no se pierde, que el estudiante es el que hace la Estudiantina”, comenzó explicando.

“La participación de los chicos por sus escuelas, el sentido de pertenencia, la pasión, las ganas de organizar”, son otros postulados que consideró no cambian. Aunque ahora, lo que sí se modificaron fueron las formas. “Cómo lo hacen cada año depende de la generación que lo lleva adelante”, deslizó Borches, que asumió que esos cambios son, en parte, consecuencia de los avances de la sociedad misma.

Así, mientras en los 70, cuando era alumna, sólo eran siete u ocho colegios los que desfilaban por la calle Bolívar (unas 150 bailarinas representando al Nacional), como docente le tocó llevar a más de 600 chicos a la avenida Corrientes.

“La diferencia entre antes y ahora es que los cambios que hay en la sociedad hacen que los chicos no tengan la capacidad suficiente de organizar un evento tan grande. Hoy son muchísimas las escuelas, hay cuestiones económicas que antes no había. Nosotros lo único que hacíamos era armar todo el festejo, tocar y bailar”, reflejó la profesora de educación física jubilada.

Por ese motivo, con peleas de poder, ya sea económico, político u otros de los adultos de fondo, Borches marcó lo que siempre le repitió a los alumnos que tuvo bajo su ala.

“El que participa de la Estudiantina por su escuela, se pone la camiseta de la escuela. Ahora el que va a una asociación a representar a los estudiantes, se tiene que sacar la camiseta de la escuela a la que pertenece y pensar en el estudiantado en general y en el brillo de la fiesta. Esa siempre fue mi consigna a todos mis alumnos”, señaló.

“Creo, en mi humilde opinión, que ese es el mayor problema en este momento. Quién tiene puesta la camiseta de los estudiantes en general y quién no, y en los adultos también. Porque el primero que tiene que involucrarse en esto es el Ministerio de Educación y nunca lo hizo. Nunca jamás”, remató una de las mayores defensoras de la Estudiantina.

A pesar de que la ley impone que, por ejemplo, el Ministerio llame a elecciones para los representantes de la Asociación Posadeña de Estudiantes Secundarios (Apes), casi nunca lo hace de manera espontánea sino tras el pedido insistente de los adolescentes.

Ese empuje juvenil también fue hilvanando la representatividad de la asociación organizadora. Tal como postuló Borches, no sólo fue cambiando de nombre (Codec, Codefe…) sino que también sumó la participación responsable. Mientras los primeros años los dirigentes estaban más bien digitados por el municipio, poco a poco los adolescentes reclamaron representación genuina.

“En el 83 volvimos a la democracia y en el 84, 85 las mentes de los estudiantes empezaron a gestarse de otra manera, a pensar de otra manera”, iluminó sobre la insistencia de los alumnos de elegir a sus representantes.

Partícipe desde el 73 al 77 de la fiesta como alumna, Borches también recuerda la fatídica etapa de la dictadura militar que anuló la celebración en 1976. Para retomar el espacio, los alumnos debieron hacer sacrificios y atenerse a la ‘nueva ley’ impuesta.

“Las órdenes eran que fuera todo de Argentina, música argentina y ahí las scolas do samba no cuajaban. En ese momento todas eran scolas, entonces lo que hicimos fue cambiar los ritmos. En realidad quedó el rubro de scola inminente pero no se decía, eran bandas de música y el ritmo brasilero estaba escondido dentro de otros”, recordó Borches Se sambaba, sí, pero a otro son. Luego del quiebre por la coerción dictatorial, comenzó la división de los rubros, algunas escuelas apostaron a la scola únicamente y otras variaron los ritmos.

Desde chiquita admiraba la fiesta, de adolescente fue parte, como docente se involucró. Borches vivió prácticamente toda su vida ligada a la Estudiantina y está convencida de que va a continuar como un espacio de expresión para los chicos.

Seriamente defiende la validez del festejo como el único evento estudiantil de esta estirpe. “Y no comparemos con Jujuy.Jamás se puede comparar con Jujuy”, afirmó alegando que la capital de la Fiesta de los Estudiantes no tiene ni bandas de música ni baile, como principales diferencias.

“Nosotros tenemos que lograr la manera de vender la Estudiantina, es lo que siempre le dijimos a los estudiantes. Tiene que venderse como el único evento estudiantil. Estuvimos peleando con Jujuy por ser la capital de los estudiantes pero perdimos. Obviamente perdimos porque ellos tenían otro tipo de organización (un ente autárquico detrás que lo subvenciona). Nosotros teníamos detrás nuestro a nadie, por eso ganaron ellos, porque dentro del estamento gubernamental no hubo quien dijera: ‘vamos a ayudar a los estudiantes, vamos a hacer las cosas bien’”, despuntó Borches, que hasta hoy recibe a alumnos curiosos que la consultan, aunque ya no esté involucrada en el evento.

Si el fervor de los adolescentes y docentes como Borches se contagiara a las altas esferas, sin dudas la sociedad miraría con otros ojos a una de las fiestas más grandes del país, hecha ni más ni menos por los más chicos. 
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