La industria del robo

Domingo 18 de agosto de 2019 | 06:00hs.
El asalto a Dora Galván (57) ocurrió en plena mañana, a mediados de abril. | Foto: César Lasso
Jorge Posdeley

Por Jorge Posdeleyfojacero@elterritorio.com.ar

Hilda Danyluk (75) encontró la muerte el último jueves, después de 48 horas internada como consecuencia de un balazo sufrido en medio de un asalto perpetrado en su chacra ubicada en el tranquilo Paraje Kilómetro 38, de Campo Viera.
De su vivienda los asaltantes se apoderaron de 200.000 pesos en efectivo, según narró el esposo de la víctima, Antonio Gliñañuk (66), al dialogar en exclusiva con El Territorio en el lugar de los hechos.
El caso Danyluk, junto al de Víctor Díaz (74), anciano asesinado en el barrio El Porvenir II, y Antonio ‘Pichi’ Montiel (65), jubilado ultimado en San Isidro, serán recordados durante varios años por haber encontrado la muerte en contextos de delincuencia.
Sin embargo, en los últimos meses se vienen registrando a lo largo y ancho de Misiones varios casos en los que los delincuentes logran alzarse con grandes botines de dinero en efectivo y para ello se valen de distintas modalidades, algunas más violentas e ingeniosas que otras, aunque también hay antecedentes de suculentas cifras de dinero obtenidas sin siquiera vulnerar una cerradura.
Sin ir más lejos, la fotografía que acompaña este informe retrata a la perfección el drama sufrido por Dora Galván (57), una vecina del barrio Hidrelco de Posadas que a mediados de abril fue sorprendida en su casa por tres asaltantes encapuchados y armados que la encerraron junto a un hijo discapacitado y una empleada doméstica.
Los malvivientes amenazaron a todos los presentes e incluso le apoyaron un arma en la cabeza a la empleada. Estaban dispuesto a todo.
A fuerza de semejante violencia, encontraron la caja fuerte del hogar y literalmente la arrancaron de la pared, llevándose consigo una cifra cercana a los 300.000 pesos.
El ataque dejó más que un hueco en la pared del hogar, un susto y una pérdida económica. Dejó la incalculable sensación de dolor e impotencia que genera el hecho de perder lo ahorrado durante toda una vida de trabajo.
“Se llevaron todos mis ahorros. Le dije: ‘Llevá nomás, hijo; yo trabajé toda mi vida, conozco lo que es eso’. Yo trabajé 50 años en la terminal vieja y gracias a mi sacrificio, el intendente de Posadas me regaló un kiosco para que sobreviva. Ahora me levanto a las 4 de la mañana para hacer sopa paraguaya, empanadas y sandwiches para surtir el kiosco”, narró, aún entre lágrimas, en aquella oportunidad Galván a este matutino.
Historias como estas se replican en toda la provincia. Y así como las modalidades elegidas por los delincuentes son distintas, las víctimas también: colonos, empresarios, comerciantes, abogados, jubilados, entre otros.
En este informe de domingo, El Territorio realiza un recuento de los últimos grandes robos registrados en Misiones durante 2019, pero también otros casos previos.
Es que en el vasto archivo de este matutino se encuentran hechos de todo tipo. Así como Galván sufrió la violencia de los asaltantes, en Eldorado y en Puerto Rico, Guillermo Hornus (58) y Mario Keller (65), respectivamente, aún cuentan con secuelas de los golpes recibidos en los atracos que fueron víctima.
Pero hay otros hechos en los cuales los delincuentes se valieron de otros métodos en los cuales la violencia no fue utilizada y los botines obtenidos incluso fueron mayores.
Tales son los golpes cometidos bajo la modalidad del cuento del tío o el caso de una empleada infiel, que a partir de su confianza con la empleadora y la ayuda de un cómplice se habría apoderado de la sideral suma de 10 millones de pesos.

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