El cuento del tío, un ardid efectivo que evolucionó desde las cárceles

Domingo 18 de agosto de 2019
En el edificio que vive la mujer estafada no hay cámaras de seguridad, por lo que el delincuente no quedó registrado.
Carlos Cardozo

Por Carlos Cardozofojacero@elterritorio.com.ar

Especialistas tanto policiales como judiciales coinciden que los casos se repiten constantemente y que los delincuentes prueban e insisten con varias posibles víctimas hasta que alguno cae. Si bien no hay cifras oficiales, el denominado cuento del tío o del nieto continúa siendo una modalidad vigente en Argentina, y Misiones no escapa a esta lógica.
Ya sea con información previa o con la habilidad del interlocutor para ir sacando datos sin que su blanco se dé cuenta, este tipo de llamadas son un peligro para ancianos y no tanto, debido a que además de la ingenuidad, se pueden aprovechar de la codicia de una persona. Importantes sumas o ahorros de toda una vida pueden perderse sin forzar ninguna puerta ni disparar un solo tiro. De la Dirección de Cibercrimen de la Policía piden estar alertas y desconfiar en situaciones como esta (ver Hay que corroborar....).

Microcentro de Posadas
El último caso de importancia lo dio a conocer de forma exclusiva El Territorio hace poco más de dos semanas y ocurrió el mes pasado en el microcentro de Posadas. Él o los delincuentes se alzaron con una importante suma compuesta por diferentes divisas pertenecientes a una anciana de 70 años.
Con información precisa que denotó un trabajo de investigación previo, la persona al otro lado de la línea dijo ser un sobrino de Eldorado de la víctima. Expresó que estaba en un banco junto a su padre -refiriéndose al hermano de ella- y que allí se habían enterado del vencimiento de varias numeraciones de billetes, por lo que había que cambiarlos de forma urgente.
La mujer, confiada, le dio al detalle los números de serie del dinero que tenía, en pesos, euros y dólares. Así, el delincuente expresó que, como no podía salir de la entidad bancaria, iba a enviar un empleado del lugar para que busque la plata de sus ahorros.
No fue todo. Además de las características físicas, le dio el número de legajo del supuesto empleado, así como también su número de teléfono para que esté tranquila. Este supuesto trabajador llegó a la casa, recibió el dinero y se fue caminando.
La jubilada, que es cuñada de la ministra del Superior Tribunal de Justicia Liliana Mabel Picazo, entendió lo que había sucedido cuando ya era muy tarde.
Según las fuentes consultadas, el botín estaba compuesto por 11.500 dólares, 1.500 euros y 96.000 pesos, lo que entonces alcanzaba un valor aproximado de 673.941 pesos. Al cambio de hoy, luego de la fuerte devaluación de esta semana, ese monto supera los 800.000 pesos.
En el hecho interviene el Juzgado de Instrucción Uno de Posadas, a cargo del magistrado Marcelo Cardozo, quien ordenó una serie de medidas para tratar de ubicar al sospechoso, aunque desde la Justicia y la Policía de Misiones no se informaron mayores avances.
La experiencia de los investigadores indica que el teléfono celular desde el cual se hizo la llamada fue descartado apenas concretada la estafa, por lo que esa línea investigativa será difícil de seguir.
Por otro lado, se supo que en el edificio en el cual vive la mujer no hay cámaras de seguridad, lo que motivó un relevamiento de los circuitos cerrados de los locales cercanos. Sin embargo, según dijeron los pesquisas consultados, pocos comerciantes tienen cámaras hacia la calle.

En cifras

$800 mil

El botín sustraído estaba compuesto por 11.500 dólares, 1.500 euros y 96.000 pesos. Al cambio actual, el total supera los 800.000 pesos.


“Hay que corroborar la llamada”

“Ningún organismo del Estado, ya sea el banco, Anses o entidades que manejan dinero tienen gestores particulares que van al domicilio. No hay nadie que vaya a buscar el dinero, eso no está estipulado”, dijo a El Territorio la comisario Sandra Ozuna, de la Dirección de Cibercrimen de la Policía de Misiones. Consultada por los recaudos que hay que adoptar ante estas situaciones, detalló: “Hay que corroborar la llamada, devolver la llamada al supuesto nieto, sobrino o tío o por lo que se haya hecho pasar el delincuente para verificar que sea verdad. No actuar en el primer llamado”.
Ozuna señaló que se trata de una estrategia que vienen utilizando los delincuentes en todo el país, y que las historias de los embaucadores son muchas: cambio billetes, de la numeración. “No sólo los que caen en el cuento del tío o del nieto, también los que fueron víctimas de lo que se denominó la reparación histórica de Anses”, agregó.
“Estos delincuentes se perfeccionan, por decirlo de alguna manera, van buscando distintos ardides, distintas metodologías para llegar a la víctima”, alertó.
En este sentido, un profesional del Poder Judicial señaló que antes las llamadas se hacían desde las cárceles -como también los secuestros virtuales-, pero desde 2005 las empresas de teléfonos fijos o celulares deben identificar cualquier tipo de comunicación que provenga desde un establecimiento carcelario, por lo que el contacto ahora se hace desde la calle, con la facilidad de los celulares.

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