Jurado estadounidense declaró culpable al Chapo Guzmán

Miércoles 13 de febrero de 2019
La defensa del Chapo no negó los delitos cometidos pero apuntó a los testigos.
De forma unánime, el jurado en el juicio al narcotraficante mexicano Joaquín “El Chapo” Guzmán lo declaró ayer culpable de regentar una empresa en escala industrial de contrabando de drogas.
Los casi tres meses de testimonios en el tribunal federal de Brooklyn incluyeron relatos de asesinatos, sobornos políticos, cocaína oculta en latas de chiles jalapeños, una pistola incrustada de piedras preciosas y una fuga con su amante, ambos desnudos, a través de un túnel.
Las condenas podrían sumar décadas de encierro y hasta cadena perpetua para el artista de la fuga en una prisión de máxima seguridad elegida para frustrar un nuevo intento de escape. 
Los jurados, cuyas identidades se mantuvieron en secreto, acordaron el veredicto tras seis días de deliberaciones sobre un “alud” de pruebas, al decir de las autoridades, reunidas desde fines de la década de los 1980 para demostrar que Guzmán y su siniestro cártel de Sinaloa ganaron miles de millones de dólares con el contrabando de toneladas de cocaína, heroína, metanfetamina y marihuana a Estados Unidos.    
Mientras el juez leía el veredicto, Guzmán, con rostro inmutable, miraba de frente a los jurados. Una vez que éstos abandonaron la sala, se reclinó en su asiento para intercambiar miradas con su esposa, quien le hizo la señal del pulgar alzado. El juez federal Brian Cogan elogió al jurado por prestar minuciosa atención a los detalles y por su manera “notable” de encarar las deliberaciones. Dijo que con ello se sentía “muy orgulloso de ser un estadounidense”.   
Los testimonios revelaron que las drogas ingresaron desde México a través de túneles secretos u ocultas en camiones cisterna, automóviles y vagones de ferrocarril, los cuales atravesaron puertos legales de entrada.
Catorce delincuentes que cooperaron con las autoridades hablaron sobre la voluntad de Guzmán para usar la violencia en contra de sus enemigos. Entre ellos se encontraban sus lugartenientes en Sinaloa, un especialista en codificación informática y un proveedor colombiano de cocaína que se sometió a una cirugía plástica extrema para modificar su apariencia.
Un sinaloense describió cómo los trabajadores introducían cocaína en latas de jalapeños, en cargamentos que sumaban 25 a 30 toneladas de cocaína por valor de 500 millones de dólares anuales.
Otro declaró que en ocasiones Guzmán actuaba como su propio sicario: una vez, para castigar a un sinaloense que se atrevió a trabajar para otro cártel, lo secuestró, golpeó, hirió de bala y lo hizo enterrar vivo.
La defensa tomó apenas media hora para exponer su caso. No negó los delitos, sino que acusó a los testigos de convertir a Guzmán en chivo expiatorio de sus propios crímenes.
En su alegato final, el abogado defensor Jeffrey Lichtman exhortó al jurado a no creer a los testigos que “mienten, roban, hacen trampas, venden drogas y matan gente”.
El fiscal federal Richard Donoghue calificó el veredicto de “victoria para el pueblo estadounidense que sufrió tanto” con el veneno que se enviaba a través de la frontera.
Prevé que Guzmán será condenado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. “Una sentencia de la que no haya escapatoria ni regreso”, dijo Donoghue.
Lichtman dijo que la defensa “luchó como completos salvajes” y apelará la condena. “Quienquiera que sea el acusado, hay que pelear a muerte”. Dijo que su cliente era un optimista que “no se rinde”.
Al escuchar el veredicto, Guzmán conservó la calma, añadió Lichtman. “La verdad es que nosotros estábamos más alterados que él”, adujo.      
Los jurados debieron completar un formulario que les obligó a tomar 53 decisiones sobre si los fiscales  demostraron elementos de los diez cargos. 

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