Guido Fischer: “La pedofilia es un trastorno que no tiene cura”

Lunes 8 de abril de 2019
“Muchos casos podrían llegar a tratamiento antes si tuvieran más claro qué es una patología”.
La semana pasada los casos de abusos sexuales en Misiones han tomado trascendencia nacional. Primero este medio dio a conocer sobre un merendero en Oberá que había sido abierto por un hombre condenado por abusos cuando trabajaba en un hogar y después, la triste historia de un niño de 8 años ultrajado por cinco personas, cuatro de ellos primos.
En relación a esto, y sobre todo teniendo como disparador el primer caso, el programa Acá te lo contamos de Radioctiva se contactó con Guido Fischer, quien es psicólogo y sexólogo, miembro de la Sociedad Argentina de Sexualidad. El profesional obereño, reconocido a nivel nacional, desarrolló cómo funciona la mente de los pedófilos y cómo deberían ser tratados socialmente, a su forma de ver, una vez que se detecta este trastorno. 
En primera instancia expresó que todos los que tienen patrones de comportamiento sexual, llamados parafilias, son reincidentes. Pero se habla más de la pedofilia “por lo que genera en lo social. Generalmente tiene un alcance de perjuicios sociales muy importante y por eso está muy bien que estemos hablando en este caso de los pedófilos”, agregó. 
Precisó que se trata de “un trastorno que, si bien vamos a poder escuchar diferentes posturas, en teoría y a partir de diferentes estudios, es algo que no tiene cura. Lo que se puede conseguir, en el mejor de los casos, es que una persona -un pedófilo- con mucho compromiso se dedique por el resto de su vida a controlar sus conductas pedófilas, que además de ser conductas que tienen que ver con un trastorno, se convierten en un delito”.
Consultado por los actores de la Justicia que deben tratar con personas condenadas por delitos sexuales, y el seguimiento posterior a que se haga efectiva esa condena, Fischer señaló que el compromiso debería ser muy alto.
“Sucede muchas veces que los encargados no tienen conocimientos del caso, no saben cómo actuar o se rigen estrictamente por leyes vigentes que no están claras. Por lo tanto, no ayudan en lo que tiene que ver con el alcance del perjuicio social que tienen estos casos”, opinó.
“Hay que hacer una salvedad importante con respecto a este fenómeno del pedofílico, que lo explica un refrán muy viejo: ‘Dios los cría y el viento los junta’. Hay que ver siempre con qué gente está asociada, por ejemplo, un pedófilo. En general hay otras perversiones, otras maldades que se asocian al pedófilo y entonces se terminan armando como infecciones que en definitiva tratan de llevar adelante la realización de su perversión”, advirtió.
En ese sentido, el sexólogo considera que la Justicia debería limitar las actividades de las personas que tienen este trastorno y que han cometido un delito sexual, pero además supervisar permanentemente lo que hagan en libertad.
“Por ejemplo, un pedófilo posee un trastorno que lo lleva muchas veces a cometer delitos. Claramente tiene una alteración en su funcionamiento. Por lo tanto quiere realizar sus acciones que lo llevan a tener placer sexual con menores. Vamos a escuchar que muchos de los pedófilos tiene mucho amor por los chicos y eso en muchos casos es verdad, pero lo que pasa es que no se puede dividir una cosa de la otra”, señaló.

Falta de educación
El profesional detalló que es muy extraño que el trastorno pedófilo se dé de forma aislada, ya que por lo general están asociados a otras patologías y también a la personalidad. Insistió que no tiene cura y agregó que son muy pocos aquellos que buscan ayuda para tratarse y los que lo hacen son impulsados por la Justicia, sus familiares o comunidades religiosas.
“Hace falta mucha educación más contundente con respecto a este tema, porque el abusador, el pedófilo en general, empieza a descubrir su fantasía de orden pedófilo saliendo de la adolescencia y muchos de estos casos podrían llegar a instancia de tratamiento antes si tuvieran mucho más claro que lo que tienen es una patología  que los puede llevar al delito o consecuencias muchos peores”, concluyó.


El Territorio no tiene responsabilidad alguna sobre comentarios de terceros, los mismos son de exclusiva responsabilidad del que los emite.

El Territorio se reserva el derecho de eliminar aquellos comentarios injuriantes, discriminadores o contrarios a las leyes de la República Argentina