Grupo de 500 migrantes emprendió el camino más peligroso a los EE.UU.

Sábado 10 de noviembre de 2018
Unos 500 migrantes centroamericanos salieron ayer de la Ciudad de México para embarcarse en la etapa más larga y peligrosa de su viaje a la frontera de Estados Unidos, mientras miles decidieron esperar un día más en un improvisado refugio en un estadio deportivo.
El grupo reunió sus pocas posesiones y partió en subterráneo hacia la parte norte de la ciudad y luego caminó por una autopista con escolta policial.
Para muchos fue la primera vez en el metro y tenían poco conocimiento del camino hacia Tijuana, a donde se dirigen, ubicada a unos 2.800 kilómetros.
Carlos Castanaza, un plomero de la Ciudad de Guatemala, se envolvió de pies a cabeza en una manta para paliar el frío y les preguntó a los transeúntes dónde estaba la próxima cabina de peaje. Cuando le dijeron que estaba en una ciudad a unos 30 kilómetros de distancia, escribió el nombre en su mano con una pluma para recordar a dónde iba.
Deportado por conducir sin licencia después de una década de trabajo en Connecticut, Castanaza está desesperado por volver con sus dos hijos nacidos en Estados Unidos. “He querido regresar por más de un año, pero no pude”, dijo. Ese grupo espera llegar a la ciudad de Querétaro, a unos 170 kilómetros al noroeste, al caer la noche.
Mientras tanto, 5.000 migrantes esperaban impacientes en el complejo deportivo Jesús Martínez. “¡Vamos, vamos!”, gritó el hondureño Eddy Rivera, de 37 años, que ya no quería quedarse en el campamento por más tiempo. “Todos estamos enfermos del frío, de la humedad”, agregó el hombre que dejó a su esposa y cuatro hijos en Honduras.
Aunque no estaba seguro de cómo un trabajador agrícola no calificado como él sería admitido en Estados Unidos, tenía un simple sueño: ganar suficiente dinero para construir una pequeña casa para su familia en Puerto Cortés.
Miles de migrantes pasaron los últimos días descansando, recibiendo atención médica y debatiendo cómo proceder con su ardua caminata por Centroamérica y México que comenzó a mediados de octubre. 
El jueves, representantes de la caravana se reunieron con funcionarios de la oficina local de las Naciones Unidas y pidieron colectivos para llevarlos a la frontera. El coordinador de la caravana, Milton Benítez, dijo que los funcionarios les ofrecieron autobuses sólo para las mujeres y niños, pero que ellos insistieron en que debía haber para todos. 
La mayoría de los migrantes esperaban que los buses llegaran, pero se mostraron decididos a abandonar la ciudad si ello no ocurría. “Los buses llegarán, si no, caminaremos”, dijo Delia Murillo, una madre soltera de 18 años que dejó a su hija en Honduras porque temía por su seguridad durante el viaje. 
“No va a haber buses”, manifestó Héctor Rosales, un electricista de Olancho, Honduras, que se echó a andar con su hijastro de 16 años por la falta de empleo.
“Nos han mentido mucho, pero iremos caminando como hemos hecho hasta ahora”, dijo. 
La Ciudad de México está a más de 965 kilómetros del paso más cercano en McAllen, Texas, y una caravana similar la pasada primavera optó por una ruta más larga hasta Tijuana, en el extremo noroeste, para cruzar a San Diego. 
Ese contingente fue perdiendo miembros por el camino hasta quedar en apenas 200 personas cuando alcanzaron la frontera. 

Negarán asilo a los que ingresen de forma ilegal

El presidente Donald Trump invocó ayer sus poderes de seguridad nacional para negarles asilo a los migrantes que ingresen sin autorización al país, cerrando aún más la frontera conforme la caravana de centroamericanos se acerca lentamente hacia Estados Unidos. Trump utilizó los mismos poderes que aprovechó para restringir la admisión de ciudadanos de ciertos países de mayoría musulmana, una medida que fue ratificada en la Corte Suprema. La proclama echa a andar regulaciones que eluden las leyes que dictan que cualquiera es elegible para solicitar asilo sin importar cómo ingrese al país. “Necesitamos a gente en nuestro país, pero deben entrar de forma legal y deben tener mérito”, dijo Trump mientras se preparaba para viajar a París. Las medidas buscan canalizar a las personas que quieren asilo hacia los cruces oficiales para acelerar los dictámenes, dijeron funcionarios, en lugar de que intenten eludir dichos cruces en la frontera de casi 3.200 kilómetros. Sin embargo, los transitados puertos de entrada ya tienen largas filas y esperas, por lo que agentes inmigratorios piden a algunos migrantes regresar otro día para presentar su solicitud correspondiente.


El Territorio no tiene responsabilidad alguna sobre comentarios de terceros, los mismos son de exclusiva responsabilidad del que los emite.

El Territorio se reserva el derecho de eliminar aquellos comentarios injuriantes, discriminadores o contrarios a las leyes de la República Argentina