Fernández propuso un plan integral para recuperar el desarrollo del país

Miércoles 11 de diciembre de 2019
Daniela Cortés

Por Daniela Cortés Corresponsalía Buenos Aires

El primer discurso del flamante presidente de la Nación, Alberto Fernández, comenzó con un “llamado a la unidad de todos los argentinos”, a los que convocó “para superar el muro del odio, del hambre y del despilfarro de las energías productivas”.
Luego de jurar por Dios, la Patria y los Santos Evangelios y de recibir el bastón de mando y la banda presidencial, Alberto Fernández se puso los lentes y leyó un discurso que duró una hora ante una asamblea legislativa que en varios tramos lo aplaudió de pie.
Fue un discurso que anticipó el camino que tomará la gestión de gobierno en temas fundamentales como pobreza, generación de trabajo, administración de justicia, educación, pago de deuda externa, federalismo e integración global.
El discurso tuvo cuatro momentos medulares: el primero con una convocatoria amplia a superar la grieta que divide a los argentinos, el segundo estuvo dedicado a describir la situación del país y el tercer momento fue para los anuncios de decisiones políticas para ayudar a los sectores más empobrecidos del país. “Vamos a comenzar por los últimos para llegar a todos con un criterio de solidaridad en la emergencia”, dijo el flamante presidente de la Nación.
Finalmente, el cuarto momento estuvo dirigido a las cuestiones federales y también a la macroeconomía.

Superar la grieta
“Tenemos que superar los muros emocionales para ser capaces de convivir en la diferencia sabiendo que nadie sobra en nuestra Nación. Tenemos que suturar demasiadas heridas abiertas en nuestra patria para que dejemos de seguir sangrando”, expresó Fernández, que dijo que al final de su mandato quería ser reconocido como el presidente que ayudó a “que muchas familias puedan volver a sentarse unidas a una misma mesa sin divisiones o peleas”.
Fernández dijo que “hablaba desde el alma” a los que lo votaron y a los que no lo hicieron. Advirtió que no cuenten con él “para seguir transitando caminos de desencuentros” y que quiere ser “un presidente capaz de descubrir la mejor faceta de quien piensa distinto a mí”.
“Necesitamos poner freno a la actual catástrofe del hambre que padecen hoy 15 millones de personas en nuestro país y esta es una prioridad ética que debemos enfrentar unidos”, advirtió.
También dejó en claro que “sin pan no hay democracia, no hay presente ni futuro”.
Y en ese contexto anunció que el primer punto de la agenda del gobierno es el Plan Integral Argentina contra el hambre porque “hoy las economías familiares están asfixiadas por las deudas a tasas usureras, porque pidieron préstamos para pagar facturas de servicios y comprar alimentos o remedios y eso no puede esperar”.

El turno de la herencia
El segundo momento esencial del discurso estuvo dedicado a describir la herencia que recibe de la anterior gestión.
“Faltaría a la verdad si no compartiera el exacto escenario en el que hoy asumimos y si no lo hiciera, no podría explicar por qué va a llevar algún tiempo lograr que la Argentina se ponga nuevamente de pie”.
Fue el momento en el que Fernández desplegó mayor cantidad de cifras y estadísticas.
Dijo que la inflación de la actualidad es la más alta de los últimos 28 años. Que la tasa de desocupación es la más alta desde el 2006. Que el valor del dólar pasó de 9 a 63 pesos en cuatro años. Que la pobreza es la más alta desde el 2008. Que la Argentina no para de achicar su economía. Que el Producto Bruto Interno (PBI) es el más bajo de la última década. Que retrocedimos 13 años en el nivel de producción industrial. Que se cerraron 20.000 empresas en cuatro años.
Al finalizar la enumeración de esos datos advirtió que “detrás de esos terroríficos números hay seres humanos con expectativas diezmadas”.
Luego sentenció que “es necesario decirlo con todas las letras: hoy la economía y el tejido social están en extrema fragilidad por un aventura que propició la fuga de capitales, destruyó la industria y abrumó a las familias argentinas”.
Fue ese el momento en el que anunció que no se tratará el proyecto de presupuesto general de gastos y recursos del país, enviado por la anterior gestión, “porque esos números no reflejan la realidad macroeconómica ni las realidades sociales”. Y agregó que “un presupuesto adecuado sólo puede ser proyectado una vez que se supere la instancia de negociación de nuestras deudas”.

Medidas de ayuda social
La penúltima parte del discurso de Alberto Fernández estuvo destinada a los anuncios de una serie de decisiones políticas que se traducirán en medidas de gobierno.
“Vamos a impulsar un conjunto de medidas económicas y sociales que comiencen a revertir el atraso social y productivo”, destacó Fernández, que también dijo que “en los próximos días “convocaremos a los trabajadores, a los empresarios para poner en marcha un conjunto de acuerdos básicos de solidaridad en la emergencia para volver a encender los motores de nuestra economía”.
Seguidamente dijo que la primera reunión de gabinete nacional estará dedicada a avanzar en el Plan Integral de Argentina contra el Hambre, política que calificó como central en su gestión de gobierno.
También adelantó que habrá “un plan de alivio fiscal y estímulos apropiados para las pequeñas y medianas empresas (pymes)”, que son las responsables de las mayores cantidades de fuentes de trabajo en el país.
Dijo que se implementará “un sistema masivo de créditos no bancarios que brinden préstamos a tasas bajas para ayudar a las economías familiares”.
En materia de trabajo para jóvenes, anunció que “se creará un sistema de becas solventadas por el Estado nacional para que los jóvenes se capaciten y trabajen en empresas, organizaciones sociales y emprendimientos productivos”.
En materia de obras públicas adelantó que se pondrá en marcha “un plan de reactivación de obras públicas que brinden soluciones a los habitantes y generen puestos de trabajo en todo el interior del país”. En ese sentido dijo: “Vamos a desarrollar un ambicioso plan de construcción de viviendas”.
En materia de salud pública, en tanto, señaló que “vamos a hacer todo lo necesario para que nuestros hijos sean vacunados en tiempo y forma y para que en los hospitales no falten insumos y los remedios lleguen a nuestros abuelos de menores ingresos de forma gratuita”.

Definiciones macroeconómicas
En materia de pago de la deuda externa, Fernández dijo que “no hay pago de deuda que se pueda sostener si el país no crece, por eso para poder pagar primero tenemos que crecer. Buscaremos una relación constructiva y cooperativa con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y con nuestros acreedores porque el país tiene la voluntad de pagar pero carece por ahora de la capacidad para hacerlo”.
Toda una definición política que marca el nuevo camino que eligió esta gestión de gobierno para la renegociación de las obligaciones externas.
Fernández también habló de las relaciones con las provincias. “No puede haber argentinos de primera y argentinos de segunda. El país es uno solo y debemos superar la estructura de una zona central rica y pujante con una gran periferia que busca desarrollarse a partir de las mínimas concesiones del país central”.
En ese sentido adelanto que se “llevara una parte sustancial de la actividad política y administrativa del estado nacional a las provincias donde crearemos capitales alternativas para que esos lugares de nuestra patria adquieran la visibilidad que un tuvieron durante décadas”.
Por último se refirió a la violencia contra las mujeres: “Es deber del Estado reducir la violencia contra la mujeres hasta su total erradicación. En estos cuatro años haré todos los esfuerzos para la igualdad de las mujeres. También en muchos que sufren por los estereotipos, el género. Abrazaremos a todos los que sean discriminados. Cualquiera de nosotros puede ser discriminado, por lo que, es por lo que piensa, y esa discriminación debe volverse imperdonable”.

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