Falleció Alberto "Tito" Mónaca - El Territorio Misiones

Falleció Alberto "Tito" Mónaca

Domingo 26 de enero de 2020 | 15:00hs.
Mónaca entrevistó a importantes figuras a lo largo de su carrera.
Falleció hoy el reconocido periodista e historiador Alberto "Tito" Mónaca (90 años). Fue su familia la que dio la dolorosa noticia. Mónaca se desempeñó en diversos medios nacionales y de Misiones.

Alberto “Tito” Monaca, nació en Posadas en 1930. Su padre Pedro del Salvador Mónaca músico de profesión pero también anarquista. Su familia provenía de Sicilia.

Quiso ser médico pero por problemas ideológicos (estaba fichado de ‘comunista’) no pudo ingresar. Trabajó en la agencia de noticias Saporiti. También estuvo en Clarín y en Télam. En Misiones escribió Econorte, que salía con El Territorio, y también integró la redacción de El Territorio. 

Fue director de Prensa del gobernador César Ayrault. En el último Gobierno militar propició la Comisión de Defensa de los Legítimos Intereses de Misiones (Codelim) y evitó el desguace de empresas misioneras.

En el 2005, Mónaca fue distinguido por el Rotary Club Posadas Villa Lanús con el "Premio por servicio en la comunidad a través de la profesión".

En el 2010, la Cámara de Representantes de la provincia, mediante su resolución 36-2010/11, declaró ciudadano ilustre de Misiones a Mónaca.

Para recordarlo dejamos al lector la hermosa nota que le realizó Javier Arguindegui en el 2015 "El imbatible censo de Tito Mónaca"

Dice la Biblia: "¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y nada hay nuevo debajo del sol"... así, cada suceso periodístico tiene un antecedente directo o indirecto en el pasado y aunque el espejo esté empañado les bastará a los misioneros apelar a la memoria de Tito Mónaca para desempañarlo y enmarcar su referencia en el contexto del tiempo con lujo de detalles nunca revelados y anécdotas en primera persona.

El aura
La irrebatible experiencia vivencial y el conocimiento de cada rincón de "una Misiones que ya no es" y de los hombres vinculados a su progreso, le “impiden” a Tito disfrutar dos sorbos de café seguidos porque lo saludan los vecinos y los viejos boinas blancas, o se le sientan (literalmente) en su mesa cada mañana a consultarlo, colegas que lo admiran. No cuesta reconocerlo en sus “oficinas” céntricas, no tanto por su figura alta y erguida y su mirada clara, sino por su enérgica verborragia, por los diarios desplegados, por la incorruptible lapicera en la mano obediente, y por el pequeño archivo itinerante en que se ha convertido su morral de cuero (que también tiene su historia). Por su memoria feroz e implacable, su tono épico, su vozarrón chispeante pero pulido (no cuenta aquí su exquisita pluma, aguerrida y precisa), cada charla con él dejará una enseñanza, como si el eventual interlocutor asistiera -sin tarjetas de presentación ni turno previo, ni más requisito de acceso que la duda, el consejo o la crítica- a esa privilegiada conferencia a capella y sin guiones escritos, que Tito brindará sin mezquindad aún en la controversia de las ideas, y que invariablemente terminará con la reivindicación de los verdaderos actores involucrados en cada respuesta (“no siempre recordados”, dirían Arturo Gastaldo y Cleto Rauber; “denunciando a los que saludan con sombrero ajeno”, les respondería Tito). Cumplió 85 años el martes pasado, Letras lo saluda a través de estas confesiones suyas que lo pintan de cuerpo entero y constituyen el aura de Alberto Mónaca.

Vocación temprana
“Felizmente el destino quiso (y quiere) que siga con vida activa desde el 15 de septiembre de 1930 para cumplir con honestidad la vocación de periodista, llevo en ella casi setenta años y jamás desistí de seguir luchando por la verdad, la igualdad, la decencia y la justicia y, fundamentalmente reivindicando a esta histórica provincia de Misiones para rescatarla de su injusto olvido”.

Legado
En tan larga trayectoria no le fue fácil mantener esa conducta; Mónaca padeció persecuciones, detenciones, torturas y amenazas de muerte, “algunas de ellas hasta con el revólver amartillado en mi frente. Pero como heredé de mi humilde padre (siciliano, anarquista, músico y zapatero) ese legado de luchar sin miedo y dando ejemplo de convicciones sinceras, me siento plenamente satisfecho de haber cumplido hasta hoy esos ideales que a esta altura de mi vida puedo exhibir con mucho orgullo”. Desde hace años, Mónaca expresa sus jugosas opiniones a través de diarios locales, entre ellos El Territorio, y esta sección en especial lo cuenta entre sus referentes y colaboradores.

El valioso censo
Tito evocó a quienes contribuyeron para alcanzar semejante trayectoria y el censo habla por sí solo. Entre tantos, citó a su padrino Cayetano Castelli; a sus profesores Juan J. Olmo, Aurelio Vicario, Adolfo Justo Pomar, Armando López Torres; a sus amigos y colegas Ulises “Lilí” López, Rolando “Cacho” Olmedo, Rafael Gaudencio Cortés, Pedro Domingo Rebollo, Víctor Navajas Centeno, Leandro Saporiti, Antonio Monzón, Aparicio Almeida, Federico Fernández de Monjardín, Salvador Lentini Fraga, Emilio Petcoff, Luís Alberto “Lucho” Pérez, Manuel Antonio Ramírez, Olga Kolesnicoff, Mercedes “Mecha” Villalba, Abdón Fernández, Julieta Chiama de Wiedmann; a personalidades de distintas disciplinas con quienes tuvo estrecho vínculo: Monseñor Jorge Kemerer, Julián Francisco Freaza, Miguel Ángel Alterach, César Napoleón Ayrault, Alberto Roth, Carlos Zettelmann, Eduardo Schwelm, Ernesto Eriksen, Esteban Roulet, Andrés Haddad, Guillermo Yamaguchi, Luis Honorio Rolón, Carlos Madelaire y su hijo Carlitos, César Atilio Errecaborde, Norberto Velozo, Raúl Enrique Prieto, Alejandro Orloff, Rodolfo Allou, Antonio Maggi, Federico Puerta, Arturo Gastaldo, Cleto Rauber, Argentino Silva Dico, Rubén Pagliari, Lucio “Pancho” Queiroz, Carlos Minoura, Atilio Oscar Presa, Juan Vortich, Roberto Ríos, Evarista “Eva” Alvarenga, Manuel Haroldo “Cholo” Pomar, Arturo Mutinelli, Roberto Antonio Solazo, Mandové Pedrozo, José María “Cachilo” Arrúa, Vicente Cidade, Teodoro Cuenca, Chaloi Jara, Agapito Giménez, Daniel Stefani, Néstor Romero Valdovinos, Herminio Giménez, Robustiano Martínez, Modesto Ramírez, Guillermo Rieckert, Carmelo Magri, Daniel Peris, Felip Arbó, Erick Kellner, Helmud Kirchner, Alberto Bejar Barrios, Ernesto Tiesmesmann, Ladislao Ziman, Agustín Albert, Carlos Krumkamp, Armando von Zeschau, Dante Robotti, Ambrosio César Lafuente, Manuel Rivero y Horno, Luis de Llano y Cortejarena... “Sé que restan muchos más (muchos fallecieron hace tiempo) pero resulta imposible incluir a todos. Felizmente todavía mantengo muy buenas relaciones con otra legión de amigos de muchos años de permanente contacto”.

Archivo
Además de su memoria, Tito guarda celosamente en su casa de Garupá el testimonio de los acontecimientos que registró en diarios y revistas junto a mil recortes, cartas y fotografías. “Mantener un archivo con editoriales, notas y artículos que vienen de los años 40 y llegan hasta hoy, la verdad que resulta muy gratificante, pero es muy difícil de acomodar tanto material; mis estantes y escritorio ya resultan chicos ante semejante cantidad de antecedentes y (entre distinciones y diplomas) ya no hay más lugar para seguir amontonando. Como será que desde hace muchos años recibo en mi casa a colegas e historiadores misioneros, inclusive del resto del país y también de Europa, y que al observar semejante colección ya han rebautizado a mi oficina como “museo”.


Personalidades A lo largo del ejercicio de su profesión, Tito Mónaca entrevistó a Ricardo Balbín, Deolindo Bittel, Arturo Frondizi, Alfredo Palacios, Pedro Aramburu, Isaac Rojas, Alfredo Vítolo, Antonio Salonia, Rodolfo Walsh, Oscar Allende, Fidel Castro, Aurora Bautista, Roberto Guevara Lynch, Ernesto Guevara de la Serna, Pinky, Roberto Noble, José Ignacio de Mendiguren, María Teresa Piragino, Marcos Citrymblum, Agustín Pérez Pardella, Dwight Eisenhower, Gina Lollobrigida, André Malraux, Jonas Salk y Joan Fontaine.


Por Javier Arguindegui
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