Denunció torturas de parte de policías en Campo Viera

Martes 7 de julio de 2020 | 03:00hs.
El joven fue atacado en noviembre. | Foto: Daniel Villamea
Daniel Villamea

Por Daniel Villamea Corresponsalía Oberá

“Fui policía durante 26 años, por eso sé cómo se trabaja y no hay justificativo para lo que le hicieron a mi hijo. Lo pudieron haber matado. Tenía heridas por todo el cuerpo, pero los hematomas se fueron; lo que no se fue es el miedo, las secuelas psicológicas”, lamentó José Raúl Heppner, suboficial retirado de la Policía de Misiones, padre de un joven que denunció por torturas y amenazas de muerte a efectivos del Comando Radioeléctrico de Campo Viera.

La denuncia fue radicada ayer por Emanuel Heppner (26) en sede de la Unidad Regional II de Policía de Oberá. Al respecto, autoridades de la dependencia confirmaron la instrucción de un sumario administrativo interno para deslindar las responsabilidades del caso.

En tanto, indicaron que disponen de 15 días hábiles para elevar el correspondiente sumario judicial a la Fiscalía de Instrucción Uno, en turno en el mes de julio.
Durante casi dos horas, Heppner detalló el calvario que habría vivido a manos de una comisión policial y un inspector de tránsito de Campo Viera. Además, aportó una decena de fotografías en las que se observan las múltiples lesiones que padeció a causas de las torturas de los funcionarios públicos.

“Esto sucedió el 23 de noviembre del año pasado, pero recién ahora me animé a denunciar porque me amenazaron de muerte y tengo mucho temor por mi familia. Soy papá de un nene de cuatro años y me aterroriza que le pase algo. Para colmo, a los pocos días le conté al juez de Paz lo que me hicieron y me dijo que él no podía ayudarme. Pero pasaron los meses y sigo mal, no pudo olvidarme de todo lo que me hicieron y decidí denunciar”, explicó el joven.
Asimismo, en diálogo con El Territorio valoró el incondicional respaldo de su padre y remarcó que carece de antecedentes penales.

Identificados

Heppner exhibió una serie de fotografías, algunas de las cuales fueron tomadas por su progenitor en la celda donde permaneció por 48 horas, lo que podría resultar una prueba de valor para la acusación.

Sobre el hecho, comentó que el sábado 23 de noviembre del año pasado, alrededor de las 23, salió con un amigo con intención de dirigirse a la plaza del pueblo, pero a la altura del predio conocido como La Bombonerita, sobre ruta nacional 14, fueron interceptados por los presuntos agresores.

“Paramos a orinar y llegaron móviles del Comando y de Tránsito de la Municipalidad. En todo momento los policías se manejaron con prepotencia, me esposaron y cuando sentí que cerraron las esposas me empezaron a pegar. Me decían: ‘¿Dónde está la droga?, sabemos que vendés droga’, y yo no entendía nada”, relató.
Lo separaron de su compañero, quien también habría sido golpeado, pero no con tanta saña como el denunciante.

“Me arrastraron esposado, me patearon, me pisaron la cabeza y me pegaron en las plantas de los pies. De ahí me subieron al móvil, donde me siguieron golpeando, para llevarme a la salita de salud, donde el médico ni me revisó. Una vez que llegamos a la comisaría me pegaron en el patio. Ya me había desvanecido como dos veces y, gracias a Dios, apareció el oficial Barrios y dijo que paren de pegarme. Si ese oficial no intervenía, me mataban”, remarcó.

Heppner identificó a los agresores como “Álvez, Da Rosa y Borges”, mientras que “Velázquez y Fraga (que estaban en la comisaría) no hicieron nada para impedir que me golpeen”.

Incluso, citó que Da Rosa lo desafió para pelear mano a mano afuera de la celda.
“Y mandaron que los presos me peguen, pero ninguno me tocó. Es más, me ayudaron porque vieron lo que los policías me hicieron”, reconoció.

Amenazas posteriores

Por otra parte, tal como consta en la denuncia radicada en la víspera ante la Unidad Regional II, Heppner identificó al inspector municipal que habría participado de la golpiza al momento de su detención.

“Se llama Jorge García y después que me liberaron me acerqué a la Municipalidad y hablé con el intendente Juan Carlos Ríos (quien el pasado 10 de diciembre dejó el cargo). Él se solidarizó conmigo, me alentó para que haga la denuncia en fiscalía y separó del cargo al inspector, que ahora trabaja en otra área”, precisó.

En paralelo, mencionó que se acercó hasta el Juzgado de Paz de Campo Viera y le comentó lo sucedido a su titular, aunque no obtuvo la respuesta esperada.

“El juez Guillermo Mondo me dijo que no podía hacer nada, que me tenía que arreglar solo. Después empecé a recibir amenazas por teléfono: ‘Ahora vas a ver, mariconcito, qué andás hablando. Te vamos a hacer boleta’, me dijeron. La verdad que eso me dio mucho miedo y por eso no denuncié antes. Vivimos solos con mi viejo en la chacra, tengo un nene chiquito y estos policías demostraron que son capaces de cualquier cosa”, argumentó.

A su lado, su padre recordó el momento en que lo vio en la celda de la comisaría de Campo Viera, golpeado y dolorido, con hematomas y excoriaciones por todo el cuerpo.

“Nadie me avisó, tuve que preguntar. Cuando le vi casi me morí de la bronca y la tristeza, pero al menos le saqué unas fotos adentro de la celda porque sabía que iban a tapar lo que hicieron”, indicó.

Y recordó una anécdota que cruzó su labor como policía y la situación que le tocó padecer con su hijo.
“La mayor parte de mi carrera la hice en Campo Viera. Incluso, a pulmón hicimos los calabozos y mi nombre está en una placa. Pero primero soy papá y después policía, por eso quiero justicia para mi hijo”, remarcó Heppner.


“Campo Viera dejó de lado el miedo”

En diálogo con El Territorio, José Raúl Heppner señaló que su hijo fue detenido por una contravención por presunto “alcohol al volante”, pero no le hicieron ningún test de alcoholemia que avale dicha imputación.

En tanto, comentó que lo supeditaron al Juzgado de Paz en 15 días, cuando deberían haberlo llevado antes de concederle la libertad. “Pero demoraron a propósito para que cuando vaya al juzgado no se noten las heridas”, opinó.

“Mi hijo quedó muy afectado, no duerme de noche y cuando puede dormir se sobresalta por las pesadillas. Antes de acostarse pone los sillones contra la puerta porque vive aterrado. Por eso hablamos y decidimos denunciar, porque se guardó todo y le hace mal”, remarcó.

Asimismo, destacó que “Campo Viera dejó de lado el miedo y están saliendo a la luz varias cosas feas de la Policía. Por suerte los tiempos cambian y la gente conoce sus derechos”.

De esta forma, Heppner hizo referencia al reciente escándalo que derivó en el relevo del comisario Gilberto S. D. S., acuciado por una serie de denuncias por presunto cohecho para la liberación de detenidos.

El funcionario está sospechado de oficiar de nexo con un abogado de Campo Viera para otorgar excarcelaciones extra judiciales, una acusación muy seria que derivó en su traslado a la Unidad Regional XI de Aristóbulo del Valle. También se registraron denuncias por apremios a discapacitados.

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