Black Friday, Entre ofertas y protestas

Domingo 1 de diciembre de 2019 | 01:00hs.
La gente no celebra el Día de Acción de Gracias en Francia, Rusia, Sudáfrica o Argentina, pero sí compra en el Black Friday. El fenómeno de ventas de Estados Unidos se ha extendido a minoristas de todo el mundo en los últimos años con tanta fuerza que está provocando una reacción violenta en activistas, políticos e incluso consumidores.
Los trabajadores de Amazon en Alemania se declararon en huelga parar reclamar mejores salarios en una de las jornadas de más actividad del año. Cerca de París, manifestantes por el clima bloquearon uno de los enormes centros de distribución del minorista para protestar por la sobreproducción que, según denuncian, está matando al planeta.
 Algunos legisladores franceses quieren prohibir esta campaña de descuentos por completo. Grupos de defensa de los derechos de los consumidores en Gran Bretaña y en algunos otros países sostienen que las tiendas emplean el reclamo de las rebajas del Viernes Negro para atraer a los clientes, pero no siempre está claro cómo de reales o grandes son los descuentos. 
Otros críticos dicen que perjudica a las pequeñas empresas. La globalización del comercio llevó los gustos de los consumidores estadounidenses al resto de compradores del mundo, desde caramelos de Halloween a cereales de desayuno o manteca de maní, suplantando incluso las tradiciones locales.
Para los activistas franceses, el Black Friday es el epítome de este cambio, un evento puramente comercial diseñado para impulsar las ventas de los minoristas estadounidenses antes de la Navidad, un símbolo del capitalismo desbocado.
“El planeta se quema, los océanos mueren y nosotros aún queremos consumir y consumir y, por lo tanto, producir y producir, ¿hasta que erradiquemos a todos los seres vivos? (...) ¡No traicionaremos a nuestros hijos por un 30% de descuento!”, dijo un manifiesto de los grupos que protestaron en París bajo el lema “Block Friday” - un juego de palabras con ‘block’, el término en inglés para bloquear, en lugar de ‘black’.
En Gran Bretaña, donde los grandes descuentos navideños se celebran tradicionalmente el día después de Navidad, las empresas adoptaron el Black Friday aproximadamente en 2010. Tras el repunte de las ventas en esta jornada durante los cinco primeros años, el volumen de compras se ha estabilizado y, en su mayoría, se realizan a través de internet.
Una investigación de una asociación de consumidores británica mostró que el 61% de los productos anunciados como rebajados para el Viernes Negro eran más baratos o tenían el mismo precio en los días previos y posteriores. En otros países se emitieron advertencias similares. En Rusia, por ejemplo, un regulador emitió un largo comunicado con consejos para evitar los engaños, como hacer una comprobación de los precios o comprobar si los costos de envío se incrementaron.
La campaña publicitaria del Black Friday se amplió más allá del día, hasta el Cyber Monday, y minoristas de varios países lo extendieron a la llamada la Semana Negra. 
En República Checa, una cadena de electrónica anima a sus clientes a “volver a hacer grande el Black Friday”, en un anuncio en el que aparece un hombre vestido con traje y con la icónica gorra roja que utilizó el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en su campaña electoral.
Aunque este fenómeno está menos extendido en Asia, algunas grandes empresas como Japan Airlines lo utilizaron como eslogan. Televisoras de Sudáfrica mostraron a gente haciendo fila para comprar en una de las naciones con más desigualdad social y económica del mundo. 
En un editorial mordaz, el respetado semanario Mail & Guardian criticó esta práctica porque enriquece a las grandes cadenas. En Italia, por ejemplo, el Black Friday cae fuera de la estricta temporada de rebajas invernales. La industria de la moda advirtió que podría dañar a los pequeños negocios en un país que depende mucho de ellos.
Por otra parte, el viernes, mientras los consumistas más devotos peregrinaban a los shoppings, también se celebró el Buy Nothing Day (día de no comprar nada). Esta jornada de protesta, que se creó en Canadá en los 90, promueve originales acciones “para que la sociedad reflexione sobre los efectos del sobreconsumo”. ¿Por ejemplo? Caminatas zombies con changuitos vacíos en los supermercados o tijeretazos masivos de tarjetas de créditos en los centros comerciales. 

Un origen algo incierto sobre el término Black

La primera vez que se utilizó el concepto de Black Friday se remonta a 1869, cuando un 24 de septiembre dos financieros de Wall Street no consiguieron obtener beneficios y el mercado entró en bancarrota, según History Channel. Pero no es la única teoría del origen de esta señalada fecha comercial. Otra apunta a que, tras un año de pérdidas, muchos empresarios estadounidenses daban el día libre a sus empleados el día siguiente a Acción de Gracias —que se celebra siempre el último jueves de noviembre—, algo que las familias aprovechaban para hacer compras y hacía que las cuentas de las tiendas pasasen de números rojos a números negros, a beneficios.

Creció la compra a través de celulares

El Black Friday de este año batió récords en ventas online y según Adobe Analytics, las transacciones por teléfono celular, computadora y tableta sumaron 7.400 millones de dólares. Es un poco menos que los 7.900 millones del Cyber Monday del año pasado, el récord absoluto para las ventas online. Adobe mide a 80 de los 100 minoristas más grandes de Estados Unidos y pronostica 9.400 millones de dólares en ventas en el Cyber Monday de este año. El 39% de las ventas del viernes se realizaron por teléfono celular. Los clientes buscaron sobre todo juguetes relacionados con la película ‘Frozen 2’, así como videojuegos deportivos y laptops de Apple. Tantas compras online habrían sido una de las causas de que se redujeran las multitudes en los centros comerciales.

Trabajadores reclaman por la suba de accidentes en entregas

Trabajadores y activistas de Amazon de Reino Unido, Alemania, Francia y España protestaron contra las condiciones de trabajo en los almacenes del gigante minorista con manifestaciones y huelgas durante el Black Friday, uno de los días de compras más concurridos del año.
En Reino Unido, los miembros del sindicato de trabajadores GMB han protestado frente a 7 almacenes.
Un portavoz de GMB le ha dicho a Business Insider que había cientos de manifestantes y que algunos empleados de Amazon estaban presentes en las concentraciones.
Algunos manifestantes incluso han recibido el apoyo de políticos. 
Sin embargo, un portavoz de Amazon ha cuestionado la cifra de GMB sobre el número de manifestantes que acudieron a la protesta.
“Si están sugiriendo que cientos de personas han estado protestando fuera de los edificios de Amazon en Reino Unido esta mañana, eso simplemente no es cierto”, ha explicado el portavoz.
Las protestas también están planeadas para el Cyber Monday (que en Estados Unidos se realiza mañana), y en tres almacenes alemanes las huelgas se prolongarán hasta el martes. 
Un tuit de una rama regional del sindicato de trabajadores Ver.di de Alemania ha dicho: “¡Manténganse firmes!”
Un portavoz de Ver.di ha explicado que han contabilizado más de 2.200 huelguistas en 6 localidades de Alemania.
Varios manifestantes en España, entre ellos trabajadores de Amazon, se han concentrado frente a un pop-up de Amazon instalada en pleno centro de Madrid.
El trabajador español de Amazon Julián Marval, que trabaja para la empresa desde 2012, dice que las condiciones de trabajo en su almacén empeoraron dramáticamente en abril del año pasado. “No hay señales de que Amazon quiera entablar negociaciones”, asegura.
“Las condiciones bajo las que trabajan nuestros miembros en varios sitios de Amazon en todo Reino Unido son espantosas”, asegura el funcionario nacional de GMB, Mick Rix, a Business Insider en una declaración. “Los trabajadores se rompen los huesos, quedan inconscientes y se los llevan en ambulancias”, añade.
Dos investigaciones recientes han descubierto que las tasas de accidentes en algunos almacenes de Amazon en Estados Unidos eran hasta tres veces más altas que la media de la industria.
“Los trabajadores de Amazon quieren que Jeff Bezos sepa que son personas, no robots. Ya es hora de que el señor Bezos muestre empatía con la misma gente que ha ayudado a construir su vasto imperio y se asegure de que no sea un Viernes Negro para los trabajadores de Amazon”, ha dicho Rix.

Inicio del frenesí 
El Black Friday marca el comienzo del período de ventas más intenso de Amazon, conocido internamente como “pico”. Un trabajador de Amazon en Reino Unido le ha explicado a Business Insider que la actividad dentro del almacén se vuelve “frenética”.
“Estás por todas partes por la cantidad de pedidos que llegan... de media, puedes recorrer entre 13 y 32 kilómetros al día”, dicen. En respuesta a las protestas, un portavoz de Amazon ha declarado a Business Insider que Amazon ofrece un “salario líder en la industria”, así como diversos beneficios laborales y un ambiente de trabajo seguro.
Los activistas por los derechos de los trabajadores no han sido los únicos manifestantes con los que Amazon ha tenido que lidiar en Europa este Black Friday.
El jueves por la noche, los activistas climáticos de Francia bloquearon la entrada a un almacén en las afueras de París. Los manifestantes amontonaron varios fardos de heno junto a neveras, lavadoras y estufas antiguas para evitar que los camiones llegaran al almacén, según informa Le Monde.
Los manifestantes que protestaron frente a la sede de Amazon en París, así como los activistas que participaron en una sentada en un centro de distribución de Lyon, terminaron enfrentándose a la policía antidisturbios francesa, equipada con porras y escudos, según cuenta la BBC.
 Del mismo modo que en el Viernes Negro, Amazon será el protagonista indiscutible de la jornada, con miles de productos en oferta. El gigante del comercio electrónico ya está celebrando el Cyber Monday de fin de semana, con importantes rebajas. 

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