Azara teme por la demolición del antiguo edificio del Correo

Domingo 17 de marzo de 2019
Silvia Godoy

Por Silvia Godoy sociedad@elterritorio.com.ar

El tiempo a su paso se sacude las memorias. Frente a este proceso-progreso inexorable queda resistir o rendirse. Y entre estos extremos se debate la sociedad azareña, que en la actualidad podría perder otro de sus edificios emblemáticos: el Correo.
La estructura ubicada en la avenida Sarmiento sería del año 1946, según el recuerdo de los habitantes más antiguos. Aunque no hay precisiones sobre la fecha de inauguración, ya que bajo el yugo de la dictadura cívico-militar “se quemó mucha documentación y entre los papeles se perdió casi todo dato de las instituciones de la localidad, material de muchísimo valor para el pueblo se volvió cenizas”, contó a El Territorio el intendente Carlos Fassa. 
El mandatario, junto con personal de la comuna, se dio a la tarea de reconstruir la historia del poblado levantado por inmigrantes polacos y ucranianos en los albores del siglo XX.  
Sin embargo, la voluntad de rescate de la identidad choca -en ocasiones- con la falta de recursos, la ausencia de herramientas legales y, sobre todo, el desinterés de quienes deberían apoyar la empresa.
La huella de esta oficina de comunicación se puede rastrear hasta las primeras décadas del 1900, cuando el sacerdote pionero José Mariañski impulsó la instalación de un espacio para la correspondencia y la vinculación de la entonces colonia con el resto del país.
Así lo consigna el padre Antonio Herculan Wróbel en su texto Cien años de los polacos en Azara 1901-2001 que se publicó en el marco de la celebración del centenario de la colonización del sureste misionero con la fundación del pueblo.

La mudanza
La oficina del correo funcionó hasta mediados del año pasado en su domicilio de siempre, pero luego, desde la dirección de la entidad, se pidió al municipio un lugar para atender al público hasta que la casa central de Buenos Aires decida el destino de la propiedad.
Así fue que se comenzó a recibir al público en una dependencia junto a la Municipalidad.
El viejo correo es una construcción sencilla, de muros anchos y con bellos detalles como las enormes aberturas de madera dura, las canaletas con trabajo de herrería artística y las talladas puertas. En el patio hay una bomba que suministraba el agua. El recibidor conserva un banco que sería el descanso de los ajetreados colonos.  
Hoy en la puerta principal, un candado y un cartel dan cuenta de la mudanza e invitan a los clientes a acercarse a completar trámites a unas cuadras. Pero más que esas escuetas palabras informativas, hablan del abandono la hierba naciente en las paredes, las inmensas telarañas enseñoradas en la galería y un manto de tierra colorada que más abona el misterio.

¿Qué va a pasar con el viejo correo? “No sabemos”, protestó el intendente en un marco de incertidumbre. 
“En varias oportunidades consultamos con las autoridades locales del Correo pero no tienen mayor respuesta, porque es una empresa privada y se define en Buenos Aires, nuestro temor es que de un día para otro lo echen abajo, hay un riesgo cierto de demolición. No tenemos idea del plan de la empresa”.
Fassa reconoció que “no sabemos con seguridad si ese fue el primer edificio del Correo o si primero funcionó en otra parte y más tarde se mudó ahí. Por los dichos de los vecinos supimos que fue siempre un punto de referencia social, muy utilizado y muy presente”. 

Patrimonio sin resguardo
Ubicada a 88 kilómetros de la capital provincial, Azara guarda en sus esquinas y estrechas calles un puñado de edificaciones centenarias. Muchas de estas obras se levantaron con esfuerzo y solidaridad de vecinos recién llegados a una tierra extraña y, en la actualidad esas paredes ya no existen o se degradaron en gran parte por la acción de los años o la venta de los terrenos.
“No tenemos en Azara ningún edificio declarado patrimonio cultural histórico por la provincia, hay edificios de gran valor que están en predio privado y no podemos hacer nada”, enfatizó acerca de la imposibilidad de proteger los vestigios de un pasado que el voraz presente enajena.    
En tanto, desde los organismos de protección del patrimonio material e inmaterial de la provincia le dieron la razón. No existe en Azara un relevamiento de bienes y lugares históricos. 
Por otra parte, están en proyecto la puesta en valor de algunos edificios como la primera sala de salud, que requiere el cambio total del techo. A la vez, en el antiguo edificio de la municipalidad -donde se emplaza el correo- se dictan talleres y charlas y se busca financiamiento para mejoras.

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