2026-11-08

A 39 de la última visita papal

Histórica visita de un Papa al país después de 39 años

Millones de fieles, incluidos muchos misioneros, lo acompañarán. Qué encontrará en el país y qué recibirá de él esta Argentina

Una operación por un cáncer de pulmón puso en duda su venida a Sudamérica, la de una visita papal que no sucedía desde hace 39 años, cuando, en julio de 1987, lo había hecho Juan Pablo II. Pero vencido todo pronóstico, León XIV arriba hoy al país en el contexto de una gira que incluyó previamente a Uruguay y luego seguirá en Perú, una tierra con la que está fuertemente ligado.

Esta visita papal encuentra a los argentinos creyentes en una anhelante devoción; particulares y agencias de turismo organizaron los viajes con meses de anticipación, en las parroquias se pintaron carteles y se confeccionaron remeras especiales para la gran cita con el santo padre. Lo encontrará también con un país sumido en la crisis social, económica y de desunión de sus ciudadanos.

Se trata de una visita histórica y esperada por el pueblo católico, dado que el único papa que visitó la Argentina fue Juan Pablo II, que lo hizo en dos ocasiones: la primera en junio de 1982, en pleno conflicto por Malvinas y bajo el régimen militar, y la segunda en abril de 1987, cuatro años después de recuperada la democracia.

Su recorrido por el país se extiende desde hoy hasta el miércoles 11 de noviembre con actividades en la Ciudad de Buenos Aires, Córdoba y Luján. Por este motivo, el presidente Javier Milei estableció que el lunes 9 de noviembre fuera feriado nacional, y que se hizo extensivo el 10 en la Ciudad de Buenos Aires y en la provincia de Córdoba y el 11 en la provincia de Buenos Aires.

“Es un gran defensor de los más pobres, de los migrantes, ha hecho y repetido muchos gestos parecidos a Francisco, ha ido también a la isla de Lampedusa, a recalcar la importancia del cuidado de los migrantes, los que cruzan el Mediterráneo buscando mejores perspectivas en Europa, se puso del lado de los migrantes en Estados Unidos”, ponderó el padre Alberto Barros sobre los actos del sumo pontífice.

Dos visitas de Juan Pablo II

Nacido en Polonia bajo el nombre de Karol Józef WojtyÅ‚a y bendecido en 1978 como Juan Pablo II, fue el único Papa que visitó la Argentina. Lo hizo en dos oportunidades con cinco años de diferencia. La primera vez fue en dictadura y en el marco de la Guerra de Malvinas que enfrentó a esta nación con Inglaterra en 1982 y luego en 1987, ya retomada la democracia, con el gobierno de Raúl Alfonsín.

Su primera estancia en el país fue de apenas 32 dos horas, del 11 al 12 de junio, y lo hizo para “orar por la victoria de la paz sobre la guerra”, una gira que había incluido previamente también a Inglaterra en un llamamiento a poner final al conflicto bélico.

“En este espíritu permitidme que en este momento evoque la paz de Cristo, sobre todas las víctimas de ambos bandos del conflicto bélico entre Argentina y Gran Bretaña, que muestre mi afectuosa cercanía a todas las familias que lloran la pérdida de algún ser querido, que solicite de los gobiernos y la comunidad internacional medidas aptas para evitar daños mayores, sanar las heridas de la guerra y facilitar el restablecimiento de los espacios de una paz justa y durable y la progresiva serenidad en los espíritus”, se lee sobre el discurso papal en las publicaciones de la época en El Territorio.

A su vez, hacía un llamado a la humanidad a “interrogarse una vez más sobre el absurdo y siempre injusto fenómeno de la guerra en cuyo escenario de muerte y dolor sólo quedan en pie la mesa de negociación que podía y debía evitar”. Dos días después de su visita concluyen las hostilidades en las Islas Malvinas.

La segunda venida de Juan Pablo II sí fue más extensa e incluyó seis días, del 6 al 12 de abril de 1987; visitó la Capital y diez provincias y ofreció más de 20 discursos. Al igual que lo había hecho la primera vez, el mismo día de su llegada, se asomó al balcón de la Casa Rosada y saludó a una gran cantidad de fieles que se habían juntado en Plaza de Mayo.

Como puntos destacados de su gira se encuentran su paso por Corrientes, donde el 9 de abril lo esperaban miles de fieles bajo una lluvia intensa. Allí su palabra estuvo centrada en la religiosidad popular. También la del domingo 12 cuando un millón de personas lo esperaban en la 9 de Julio de Caba para el cierre de la Jornada Mundial de la Juventud y la misa de Ramos, que por primera vez no fue celebrada en el Vaticano.

“La alusión del Papa al espinoso tema de los desaparecidos -actualmente en revisión ante los estrados judiciales- aparece como una tácita respuesta pontificia a los reclamos de organismos defensores de derechos humanos -muchos de ellos directa o indirectamente vinculados a la Iglesia-, a los cuales no recibió en audiencia ‘por falta material de tiempo’, según explicó la Curia”, se leía en las páginas de este medio.

En esa oportunidad, Juan Pablo II también “resaltó la posición vaticana en favor de la indisolubilidad matrimonial y abogó por ‘un matrimonio que dure hasta la muerte’”, esto en el contexto de un país que debatía recuperar una ley que fue derogada tras el golpe de Estado de 1955.

Estreno del puente internacional en 1988

Al año siguiente de su última visita a la Argentina, Juan Pablo II viajó a una Paraguay que estaba bajo el régimen del dictador Alfredo Stroessner. Lo hizo del 16 al 18 de mayo y una de las ciudades que visitó fue Encarnación.

Este acontecimiento marcó un hito para Misiones, especialmente para Posadas, porque propició el estreno del puente internacional, que en aquel entonces todavía no se llamaba San Roque González de Santa Cruz, es más, fue durante esta visita que el sumo pontífice lo canonizó y lo convirtió en el primer santo paraguayo. El viaducto fue inaugurado oficialmente el 2 de abril de 1990.

En un artículo de El Territorio de ese entonces se titulaba “2.300 peregrinos estrenaron el puente”. En el artículo se cuenta además que los fieles se trasladaron en 24 colectivos y que se montó un operativo de seguridad en la cabecera del puente entre la Red de Emergencia Provincial y Gendarmería Nacional, que se retiró al regreso del grupo que había sido movilizado por el Obispado de Posadas.

La comitiva oficial había sido encabezada por el gobernador de la provincia, Julio César Humada y el ministro de Gobierno, Hugo Roberto Caballero.

Luego, 27 años después, ese mismo puente fue el protagonista del camino de fe de cientos de misioneros que con el corazón anhelante, fueron al encuentro de Francisco, el papa argentino que no llegó a regalar su presencia en suelo celeste y blanco. En Caacupé lo esperaron 500 mil personas para celebrar la misa de consagración; los misioneros estuvieron presentes y algunos durmieron en la calle varios días antes esperando para verlo. Periodistas de este medio tuvieron el privilegio de relatar en primera persona los sucesos de aquellos días de julio de 2015.

No fue, sin embargo, la única visita latinoamericana de Francisco: en 2013 convocó a miles de jóvenes en Río de Janeiro en el marco de la Jornada Mundial de la Juventud. Fue el primer viaje internacional del papa Francisco a pocos meses de iniciar su pontificado. Allí recorrió las calles en un coche sencillo sin blindaje, visitó una favela local y dejó mensajes memorables a los jóvenes sobre “hacer lío” y no mirar la vida desde el balcón.

2.300

Fueron las personas que pasaron en mayo de 1988 por el puente internacional -no inaugurado oficialmente-para ver a Juan Pablo II

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