Trump incomoda a Milei por Malvinas y la ley de soberanía corre riesgo de quedar frenada
El tratamiento de la ley de Defensa de la Soberanía Nacional perdió impulso en la Cámara de Diputados y su aprobación comienza a quedar atrapada entre las diferencias parlamentarias, las presiones internacionales y las prioridades políticas del Gobierno. La iniciativa, presentada por Javier Milei como una herramienta para fortalecer el reclamo argentino sobre las Islas Malvinas, enfrenta ahora un escenario más complejo, atravesado por los reparos de Estados Unidos y las dificultades del oficialismo para conseguir los votos necesarios.
La Libertad Avanza debió postergar el dictamen previsto para el martes 20 de octubre ante la falta de consensos con sus aliados. El nuevo intento será el próximo martes 27, a las 16, cuando vuelvan a reunirse las comisiones de Defensa, Legislación Penal y Relaciones Exteriores y Culto. Sin embargo, incluso si consigue reunir las firmas necesarias, todavía no existe una fecha confirmada para llevar el proyecto al recinto.
El retraso adquirió una dimensión política mayor después de que la administración de Donald Trump expresara su preocupación por el alcance de las sanciones contempladas en la iniciativa, que podrían afectar a compañías estadounidenses vinculadas directa o indirectamente con actividades económicas en el archipiélago.
Malvinas y los límites del alineamiento con Washington
La posición estadounidense volvió a colocar al Gobierno argentino frente a una contradicción diplomática. Mientras Milei sostiene una política exterior de estrecha identificación con Trump, Washington mantiene una postura que no acompaña expresamente el reclamo argentino de soberanía frente al Reino Unido y manifestó objeciones ante una legislación que podría comprometer intereses de sus empresas.
El diputado nacional de Unión por la Patria y excanciller Jorge Taiana cuestionó esta situación y sostuvo que el discurso del Gobierno sobre Malvinas pierde consistencia cuando entra en conflicto con los intereses estadounidenses.
Taiana recordó que Estados Unidos no respalda el reclamo argentino sobre las islas y mantiene su posición de neutralidad, pese al alineamiento internacional impulsado por la Casa Rosada. En ese contexto, consideró que las dificultades que atraviesa el proyecto dejan en evidencia las limitaciones de una estrategia exterior subordinada a la relación política con Trump.
A las preocupaciones por las eventuales sanciones económicas se suma la iniciativa estadounidense de disolver el Comité de Descolonización de Naciones Unidas, uno de los ámbitos internacionales donde Argentina sostiene históricamente su reclamo por Malvinas.
La situación introduce un elemento particularmente sensible para el Gobierno. La cercanía ideológica entre ambos presidentes no se traduce necesariamente en un respaldo diplomático a los intereses argentinos y, por el contrario, las objeciones de Washington aparecen ahora como uno de los factores que condicionan el avance de una iniciativa presentada bajo la bandera de la soberanía nacional.
Un proyecto que va mucho más allá de Malvinas
Las dificultades parlamentarias tampoco se explican exclusivamente por la posición estadounidense. El oficialismo no consiguió resolver las diferencias planteadas por sus aliados sobre distintos artículos de una propuesta que incorpora modificaciones profundas en materia de defensa, inteligencia, seguridad nacional y legislación penal.
Uno de los puntos centrales establece penas de hasta 20 años de prisión para quienes exploten o colaboren con la explotación no autorizada de recursos naturales en las Islas Malvinas y los espacios marítimos e insulares circundantes.
La iniciativa reemplaza la actual Ley 26.659 y extiende las prohibiciones, que dejarían de limitarse a los hidrocarburos para comprender cualquier aprovechamiento de recursos naturales renovables y no renovables sin autorización argentina.
También contempla la creación de un registro público de infractores, con restricciones para contratar con el Estado y particulares, además de incorporar el juicio en ausencia para los delitos alcanzados por la nueva normativa.
Otro capítulo propone constituir un Consejo de Seguridad Nacional encabezado por el Presidente e integrado permanentemente por el jefe de Gabinete, los ministros de Relaciones Exteriores, Defensa y Economía, la SIDE y la Secretaría Legal y Técnica.
El organismo tendría atribuciones para coordinar decisiones diplomáticas, económicas, militares, jurídicas y de inteligencia. Ante amenazas graves e inminentes, podría disponer medidas excepcionales, entre ellas restricciones financieras y cambiarias, bloqueos temporales de activos, suspensión de contrataciones y modificaciones transitorias en materia de comercio exterior.
El texto también contempla, bajo determinados protocolos y como último recurso, el derribo de aeronaves y el hundimiento de embarcaciones consideradas hostiles.
A su vez, incorpora restricciones al financiamiento extranjero de partidos políticos y campañas electorales, junto con nuevas figuras penales relacionadas con actividades clandestinas de inteligencia, revelación de secretos y operaciones de injerencia extranjera.
Este último apartado generó cuestionamientos por la amplitud de algunas definiciones vinculadas con campañas de desinformación y manipulación de la opinión pública, ante el riesgo de que puedan afectar la libertad de expresión.
Las negociaciones incluyen posibles modificaciones al régimen sancionatorio y a las facultades previstas para los nuevos organismos, aunque todavía resta determinar si los cambios serán suficientes para reunir una mayoría parlamentaria.
El calendario legislativo también juega en contra
El margen para avanzar con la iniciativa es cada vez más estrecho. El miércoles 28 de octubre aparece como una de las últimas posibilidades para llevar el proyecto al recinto antes de que la discusión del Presupuesto 2027 concentre buena parte de la actividad parlamentaria.
La agenda de noviembre estará condicionada por el tratamiento de la ley de leyes, los feriados previstos por la visita del papa León XIV y las elecciones legislativas de medio término en Estados Unidos, previstas para el 3 de noviembre. Incluso se especula con que una delegación de diputados libertarios viaje a ese país para acompañar la jornada electoral.
El oficialismo pretende obtener dictamen del Presupuesto el 28 de octubre y discutirlo en el recinto el 18 de noviembre, lo que reduce considerablemente las posibilidades de encontrar espacio para otros debates de importancia.
Así, una iniciativa que el Gobierno buscaba convertir en una demostración de firmeza frente al Reino Unido terminó exponiendo las dificultades para conciliar el discurso soberanista con su política de alineamiento internacional. La reunión del próximo martes será decisiva para determinar si La Libertad Avanza consigue recuperar la iniciativa o si el proyecto de Malvinas continúa perdiendo terreno en la agenda del Congreso.