El Financial Times cuestionó la falta de empatía de Milei frente al impacto del ajuste

El diario británico puso el foco en las dificultades de trabajadores y comerciantes, en un escenario donde la desaceleración de la inflación todavía no se traduce en una recuperación generalizada de los ingresos y el consumo.
viernes 23 de octubre de 2026 | 15:35hs.

El presidente Javier Milei enfrenta cuestionamientos por la falta de empatía frente a las consecuencias sociales de su programa económico. Esta vez, las críticas llegaron desde el Financial Times, uno de los diarios económicos más influyentes del mundo, que analizó las dificultades que atraviesa la población argentina mientras la administración libertaria defiende los resultados de su ajuste.

El informe expone una contradicción central del modelo económico: mientras el Gobierno destaca el equilibrio fiscal y la desaceleración de la inflación, una parte de la sociedad todavía no encuentra señales concretas de recuperación en sus ingresos, sus ventas o sus posibilidades de sostener el empleo.

La mirada del periódico británico pone el acento en la respuesta política del Presidente frente a ese escenario. Las dificultades de quienes no llegan a fin de mes contrastan con un discurso oficial que insiste en la necesidad de sostener el rumbo económico y cuestiona los reclamos de quienes advierten sobre el impacto de las medidas.

La falta de empatía, en el centro de las críticas

Uno de los aspectos más sensibles del análisis es la actitud de Milei frente a las personas afectadas por la crisis. Sus declaraciones sobre quienes enfrentan dificultades económicas, incluidos los endeudados, alimentaron cuestionamientos sobre la capacidad del Gobierno para reconocer el impacto cotidiano de sus decisiones.

La discusión no se limita a una cuestión de estilo presidencial. También plantea un interrogante sobre la dimensión social del programa libertario: cuánto margen tienen los hogares y las pequeñas empresas para soportar los costos de la transformación económica mientras esperan que la estabilidad se convierta en crecimiento.

El Gobierno sostiene que el ordenamiento de las cuentas públicas y el control de la inflación son condiciones indispensables para dejar atrás décadas de crisis. Sin embargo, para los sectores que atraviesan una caída de ingresos o de actividad, esos objetivos todavía no se traducen necesariamente en una mejora de su situación.

Comercios golpeados y trabajadores con menos ingresos

El Financial Times también reflejó las dificultades que enfrentan los comerciantes, incluso en un contexto de desaceleración inflacionaria. La caída de las ventas aparece como uno de los síntomas de una economía en la que los consumidores restringen sus gastos y priorizan los productos y servicios esenciales.

A eso se suma el deterioro de los ingresos reales y la pérdida de empleos formales desde el inicio de la gestión libertaria. La combinación de menor demanda, dificultades de financiamiento y mayor competencia importada genera presión sobre empresas que dependen del mercado interno.

El problema es que la estabilidad de los precios no garantiza por sí sola una recuperación de la actividad. Si los salarios no alcanzan y los consumidores compran menos, el comercio vende menos, las empresas reducen sus márgenes y se debilitan los incentivos para invertir y contratar personal.

El desafío de convertir la estabilidad en una mejora cotidiana

El análisis también reconoce los avances que el Gobierno exhibe en materia fiscal y monetaria, así como las oportunidades que ofrecen sectores como la energía y la minería. No obstante, advierte sobre la distancia entre esas perspectivas y las dificultades inmediatas de quienes dependen del consumo interno.

La apuesta oficial consiste en sostener las reformas para generar condiciones de crecimiento a largo plazo. Pero el costo de esa transición se convirtió en un factor de tensión política, especialmente cuando los resultados positivos de la estabilización todavía no llegan de manera uniforme a la población.

La advertencia del Financial Times adquiere relevancia en la antesala de las elecciones presidenciales de 2027. El respaldo al Gobierno dependerá, en buena medida, de su capacidad para demostrar que el ajuste no se limita a ordenar las cuentas públicas, sino que también puede abrir una etapa de recuperación del empleo, los ingresos y la actividad.

La cuestión de fondo es si Milei podrá sostener su programa económico sin ampliar la distancia con los sectores que sufren sus consecuencias. Mientras el Presidente defiende la dureza de las medidas como parte de una transformación estructural, las dificultades cotidianas de trabajadores y comerciantes alimentan una crítica que excede las fronteras argentinas.

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