2026-10-21

Funciona durante el sueño y responde a una necesidad planteada por padres

Misionera creó una pulsera que detecta las crisis de epilepsia

Lucía Giuffrida (25) estudia Ingeniería Biomédica en la Universidad Nacional de Córdoba y, junto a su compañera Delfina Cid, creó el proyecto Safe Pulse

Una joven oriunda de Misiones participó en el desarrollo de una herramienta tecnológica que busca brindar mayor tranquilidad a las personas con epilepsia y sus familias. Se trata de Lucía Giuffrida, de 25 años, estudiante de Ingeniería Biomédica de la Universidad Nacional de Córdoba, quien junto a su compañera Delfina Cid creó Safe Pulse, una pulsera capaz de detectar movimientos asociados a determinadas crisis epilépticas durante el sueño y enviar alertas a contactos de emergencia.

La propuesta surgió en 2024, durante una materia de la carrera, y fue retomada posteriormente como parte del trabajo de tesis. Desde entonces, ambas estudiantes trabajaron en el diseño del dispositivo, el ajuste del algoritmo para reconocer patrones específicos de movimiento, la elaboración de una carcasa y la realización de simulaciones para evaluar su funcionamiento antes de avanzar hacia las pruebas clínicas.

La iniciativa busca responder a una preocupación cotidiana de quienes tienen epilepsia y de sus entornos cercanos: la posibilidad de que ocurra una crisis mientras la persona duerme y que nadie pueda advertirlo a tiempo. En particular, las familias de niños y adolescentes con esta condición pueden experimentar dificultades para descansar ante el temor de que se produzca un episodio durante la noche.

El prototipo funciona con vibraciones.

 

“Nos decían que sí, que les servía tener algo que les notifique a ellos, que los alerte cuando su hijo o hija está teniendo alguna crisis”, contó a El Territorio Giuffrida al recordar las conversaciones que mantuvieron durante el proceso de desarrollo.

La experiencia permitió que las estudiantes identificaran una necesidad concreta y orientaran el proyecto hacia una solución tecnológica que, además de detectar determinados movimientos, pudiera comunicar una posible situación de emergencia.

De un práctico a la tesis

El primer prototipo de Safe Pulse surgió en una materia denominada Instrumentación Biomédica. En esa instancia, las estudiantes desarrollaron una versión inicial que les permitió explorar la idea y evaluar cómo podían llevarla a la práctica.

En lugar de abandonar el proyecto una vez finalizada la cursada, decidieron retomarlo cuando llegó el momento de definir el tema de tesis. Así comenzó una segunda etapa de trabajo, enfocada en perfeccionar el dispositivo y avanzar hacia una propuesta más robusta.

“Nosotras arrancamos hace dos años, aproximadamente en 2024, en una materia que se llama Instrumentación Biomédica. Ahí hicimos como un prototipo inicial y, luego de eso, este año, cuando tuvimos que ver qué hacer para la tesis, decidimos continuarlo”, explicó Giuffrida.

El proceso implicó volver sobre el diseño original, revisar sus limitaciones y trabajar en aspectos técnicos para mejorar la detección de los movimientos que podrían estar relacionados con una crisis epiléptica.

Cómo funciona la pulsera

El dispositivo consiste en una pulsera que se coloca en la muñeca y monitorea los movimientos durante la noche. Su funcionamiento se basa en la identificación de patrones de movimiento que pueden presentarse durante determinadas crisis epilépticas.

“Vos cuando tenés una crisis tenés como un patrón de movimiento característico, que eso es lo que detecta la pulsera. Y manda una alerta a una aplicación que vos podés tener en el celular, en la tablet. Si vos tenés a la persona como contacto de emergencia, te va a notificar que la persona está teniendo una crisis”, describió Giuffrida.

La estudiante también explicó que la pulsera puede emitir un sonido para alertar a quienes se encuentren en las inmediaciones. De ese modo, el sistema contempla tanto las notificaciones a distancia mediante la aplicación como la posibilidad de advertir sobre una situación en el entorno inmediato.

Esto significa que, por ahora, el proyecto está orientado al monitoreo nocturno. La posibilidad de utilizarlo durante otras actividades requiere nuevas instancias de evaluación y desarrollo.

La comunidad con epilepsia

Además de la investigación técnica, el contacto con personas que conviven con la enfermedad tuvo un papel importante en la evolución de Safe Pulse.

Las estudiantes conocieron a la Fundación Espacio Epilepsia a través de actividades y charlas de divulgación organizadas por la entidad. En uno de esos encuentros virtuales, participaron de exposiciones relacionadas con la epilepsia, sus distintos tipos y las precauciones que deben tenerse en cuenta ante una crisis.

Esas instancias les permitieron acercarse a personas con experiencia directa en la temática y conocer mejor las situaciones que enfrentan tanto quienes tienen epilepsia como sus familiares.

A partir de ese vínculo, las jóvenes pudieron conversar con Ivana García, directora de la Fundación Espacio Epilepsia, quien las ayudó a tomar contacto con personas con epilepsia y con padres de niños que tienen esta condición.

Las entrevistas y conversaciones sirvieron para contrastar la idea inicial con las necesidades de quienes podrían utilizar el dispositivo. La devolución fue significativa: las familias manifestaron interés en contar con un sistema que les permitiera recibir una alerta si se producía una crisis durante la noche.

“Están todo el tiempo alertas, o hacen guardias de noche, dependiendo de la edad de los hijos, y están todo el tiempo preocupados porque el hijo tenga una crisis sin que ellos puedan estar ahí socorriéndolos”, relató.

La validación con potenciales usuarios también ayudó a dimensionar el interés que podía despertar la iniciativa. Según contó la estudiante, durante la investigación habían encontrado información que indicaba que la epilepsia alcanzaba a más personas de las que imaginaban inicialmente. Sin embargo, fue el intercambio directo con las familias lo que les permitió comprender mejor la demanda de soluciones tecnológicas.

“Ahí realmente vimos la necesidad, porque nosotros lo habíamos estudiado, habíamos investigado que había más gente que tenía epilepsia de lo que nosotros pensábamos, pero ahí realmente vimos la necesidad porque la gente nos hablaba y nos preguntaba dónde pueden conseguirlo”, recordó.

Reconocimiento

Durante 2026, el proyecto participó de una competencia en la que obtuvo el tercer puesto. Esa experiencia contribuyó a darle mayor visibilidad a la iniciativa y generó nuevas consultas de personas interesadas en conocer el dispositivo.

De acuerdo con Giuffrida, después de la participación en el certamen comenzaron a recibir mensajes de personas que querían saber dónde podían conseguir la pulsera.

El interés abrió una nueva perspectiva para las estudiantes: la posibilidad de que Safe Pulse deje de ser únicamente un desarrollo académico y pueda convertirse, en el futuro, en una herramienta disponible para quienes la necesiten.

No obstante, para llegar a esa instancia deberán completar las etapas técnicas y de validación que todavía están pendientes.

La estudiante señaló que existen dispositivos con características similares en Europa, aunque el equipo busca desarrollar una alternativa que resulte lo más accesible posible. La intención es avanzar en la validación y, una vez cumplidos los requisitos necesarios, evaluar su comercialización.

“Sí, nuestra idea sería tratar de hacerlo lo más accesible posible y poder validarlo para poder comercializarlo. Eso sería lo siguiente”, afirmó.

La accesibilidad aparece así como uno de los objetivos que orientan el futuro del proyecto. La intención no es solamente desarrollar una tecnología capaz de detectar determinados movimientos, sino también explorar la posibilidad de que pueda llegar a las personas que encuentran una necesidad concreta en este tipo de herramientas.

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