2026-08-16

Quererlos y cuidarlos, el mejor regalo

Preocuparse sólo porque nacen menos niños, sin cuidar a los que ya nacieron, es por lo menos hipócrita. Mejor ofrecerles la certeza de que esta comunidad que los recibe se está ocupando de que puedan crecer sanos y felices.

Crece en el mundo la preocupación por la caída abrupta de la natalidad. La tendencia se consolida y, entre las alarmas que se escuchan, se encuentra la preocupación por el envejecimiento poblacional.

En la Argentina, los nacimientos vienen en descenso desde el 2014 y se derrumbaron en los últimos cinco años. En algunos puntos del país, como la ciudad de Buenos Aires, donde la baja es más acentuada, la merma de niños ya se traduce en cierre de maternidades, salas de nivel inicial e incluso de los primeros años de la primaria. 

En Misiones, el fenómeno también se registra, pero a una escala mucho menor. Según datos del Registro Provincial de las Personas, en 2021 se contabilizaron 20.835 nacimientos, mientras que en 2024 la cifra descendió a 16.895. En 2025, fue de 17.437 y en lo que va del 2026 se va por los 10.902 nacimientos. Caen menos que a nivel nacional, pero también caen. De todas formas, seguimos siendo la provincia argentina con más población joven del país.

En algunos análisis, la preocupación parece ser principalmente de índole económica. Si seguimos así, no habrá suficiente población que trabaje para sostener los ingresos de los jubilados. Pero la humanidad está muy lejos del riesgo de extinción.

Y los niños son, antes que nada, el presente: en la Argentina, el 53 por ciento de los niños y adolescentes se encuentra bajo la línea de la pobreza, según datos de la Encuesta de la Deuda Social Argentina (EDSA) del 2025. Con estos números, se escapa lo obvio: ¿cómo estamos cuidando a los chicos que tenemos?

A este panorama de necesidades se suman los niños en riesgo por los consumos problemáticos de sus cuidadores. Semanas atrás, una beba de siete meses fue internada en el Hospital de Pediatría de Posadas con un cuadro de vómitos reiterados. Los estudios que le practicaron detectaron cocaína en sangre lo que motivó la intervención de la Justicia y de las instancias institucionales de protección a los niños, niñas y adolescentes. Dos semanas después, siete hermanos, de entre 6 y 14 años, debieron ser asistidos en un contexto de extrema vulnerabilidad en el barrio San Jorge, de Posadas. Tras la intervención policial y judicial, se dispuso que los chicos quedaran provisoriamente al cuidado de sus abuelos. No son casos aislados.

Misiones cuenta con una fuerte red de instituciones públicas y privadas para intervenir. Están previstos los mecanismos de protección. Y el compromiso de las escuelas y los centros de salud es fundamental para la detección del riesgo.

El informe reciente ‘Jóvenes vulnerables en la Argentina: Condiciones de vida, creencias y expectativas sobre el futuro’, de la Universidad de Buenos Aires (UBA), revela que casi el 50% de los jóvenes argentinos de entre 18 y 29 años vive en condiciones de vulnerabilidad social. La investigación advierte respecto de los altos índices de informalidad laboral y el deterioro de la salud mental, con alta incidencia de ansiedad y depresión. En ese contexto, cómo pensar en ser padres.

Esta semana se presentaron los resultados de la encuesta ‘Deseos reproductivos en la encrucijada. Motivaciones y barreras para decidir en un contexto de baja natalidad’, desarrollada por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en la Argentina.

La investigación revela que el 57 por ciento de los consultados entre 18 y 45 años todavía no alcanzó la cantidad de hijos e hijas que desearía tener si no existieran limitaciones de ningún tipo. Además, evidencia que las condiciones económicas y de cuidado explican el 62% de los casos en los que las personas tuvieron menos hijos de los deseados. 

Preocuparse sólo porque nacen menos niños, sin cuidar a los que ya nacieron, es por lo menos hipócrita. En el mes del niño, el mejor regalo es construir las bases para que puedan mirar al mundo con esperanza y confianza. Ofrecerles la certeza de que esta comunidad que los recibe se está ocupando de que puedan crecer sanos y felices.

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