2026-06-10

Belgrano, el espíritu de la Revolución de Mayo

Al abogado Manuel Belgrano, vocal de la Primera Junta, lo nombraron general con mando de la tropa liberadora al Paraguay, gobernación que rechazaba la proclama de la Junta porteña, siguiendo fiel al rey Fernando y a las órdenes emanadas de Sevilla. Si bien Belgrano no logró su objetivo, llevó los sones de la revolución a la región guaraní, y Paraguay dio su grito de rebelión al año siguiente. Formaba con su primo Juan José Castelli, lucido orador, y Mariano Moreno el trío más formidable de los intelectuales de la ilustración liberal de la revolución de mayo. Mariano y Juan José, deístas por convicción, aspiraban a la independencia inmediata del virreinato y en organizar una república basada en leyes constitucionales que sostuvieran los principios de la Revolución Francesa en cuanto a los derechos del hombre y en la conformación de la división de los tres poderes del Estado.

Belgrano, católico practicante, fue más contemporizador al inclinarse por una monarquía constitucional a la inglesa, sugiriendo, incluso, el nombre de Carlota de Borbón, esposa de Juan VI de Portugal, pareja real que en ese momento estaban exiliados en Brasil. Tal proposición no fue aceptada, pues Carlota ambicionaba un reinado absoluto a contrapelo de los grandes movimientos liberales que se estaban suscitando en América frente a todo absolutismo, por lo que el proyecto fracasó.

No obstante, los tres fueron los mayores activistas de la Primera Junta; tres hombres de leyes brillantes y de trato ameno que se mostraron enérgicos cuando en circunstancias decisivas no titubearon en mandar a fusilar a los que consideraron traidores, a los desertores y contra aquellos que se oponían obstinadamente a los cambios revolucionarios. Cuando tomaron decisiones extremas, lo hicieron convencidos de que los cambios propuestos no se resolverían solamente con la oratoria o recitando los principios libertarios, también por medio de las armas a sangre y fuego. Los tres estaban tremendamente convencidos de sus ideales, motivo por el cual entramaron objetivos y conformaron una fracción política dentro del movimiento de mayo, acompañados por otras figuras de peso: French, Berutti, Paso, Rodríguez Peña, y hasta el mismo Monteagudo llegado después. Nombres que quedarán para siempre en el frontispicio de la historia.

Y en ucronía pura, ¿qué hubiera pasado en el devenir revolucionario si Mariano y Juan José no se hubieran ido de esta vida en forma tan prematura? ¿Qué camino hubiera tomado la vida institucional de la nueva patria que se formaba? Sintió en el alma Juan Manuel la pérdida de sus queridos amigos de la vida, compañeros en las lides políticas y camaradas en la Logia. Sin ellos perdería el apoyo que necesitaba para concretar sus ideales de la patria naciente.

La historia estudia el pasado. Y explica el presente.

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