2026-05-16

Ñande Reko Rapyta (Nuestras raíces)

Los informes de Juan Solari

A principios de la década de 1940 Misiones transitaba uno de sus peores momentos como Territorio Nacional, la dependencia total del Ejecutivo Nacional y del envío de las remesas, resultantes de la previa recaudación de impuestos y tasas, cuyo monto total se remitía a la Capital Federal, luego de las imputaciones y controles de rigor, se devolvía a los Territorios Nacionales una especie de coparticipación, con años de atraso, impedían cualquier planificación y la posibilidad de concretar proyectos o vislumbrar el “progreso” era muy lejana, más aún si se pensaba en lograr la tan ansiada provincialización.

Pese a no tener representación parlamentaria, los Territorios Nacionales no eran invisibles, varios legisladores nacionales se ocuparon de darles voz en ocasiones, en integrar comisiones de inspección o informativas, que recorrieron estas zonas y confeccionaron informes muy completos, poco difundidos y menos conocidos; si bien en su momento poco pudieron aportar para mejorar las condiciones de vida de los habitantes de estos lugares, hoy son valiosos por la gran cantidad de datos volcados.

Uno de estos funcionarios fue Juan Antonio Solari, un porteño nacido en 1899. Al terminar sus estudios secundarios y a pesar de no ser un estudiante universitario, se involucró en el movimiento juvenil que desembocó meses después en la Reforma Universitaria de 1918; casi en paralelo se afilió al Partido Socialista, tiempo más tarde fundó la revista ‘Bases. Tribuna de la Juventud’, caracterizada por publicar trabajos mayormente de mujeres periodistas y escritoras -incluso se cree que el propio Solari, bajo los seudónimos de Luisa Belmar y Esperanza Villanueva, redactaba notas para afirmar la postura feminista de entonces-, las plumas de Gabriela Mistral y Herminia Brumana descollaron en sus páginas, con esta última se casó en 1921; a finales de esa década su amistad con Juan B. Justo se consolidó, se sumó al periódico La Vanguardia, que dirigió años después.

Fue diputado nacional por la Capital Federal en cuatro oportunidades 1932-1936; 1936-1940; 1940-1943 y 1963-1965; fue en la tercera gestión cuando viajó por segunda vez a Misiones, comprobó que nada había cambiado desde su primera incursión una década antes; las conclusiones fueron publicadas bajo el título ‘Problemas de Misiones. Soluciones legislativas propuestas por el Diputado Nacional Juan Antonio Solari’, se rescatan los datos que resultan más llamativos, por ejemplo, en el año 1940 existían diez municipalidades en Misiones, la más importante era Posadas que entonces estaba intervenida, tenía un padrón o registro militar de siete mil varones y un padrón o registro electoral compuesto por tres mil ciudadanos hombres (?), en tanto las Comisiones de Fomento designadas estaban integradas mayormente por extranjeros.

Característica de este Territorio Nacional, ya que pueblos como Oberá, tenía una población compuesta en un 70% por  polacos, alemanes, japoneses, paraguayos y brasileños, en tanto el 30% restante lo conformaban argentinos, suizos, suecos y finlandeses; por su parte Concepción de la Sierra contaba con un 60% de habitantes  brasileños, polacos, alemanes e italianos y el restante por argentinos; en Santo Pipó la mayoría de los vecinos eran de origen suizo, paraguayo y alemán, y la minoría estaba compuesta por argentinos y alemanes brasileños; San Pedro tenía un 70% de argentinos, 25% de brasileños y 5 % de paraguayos, alemanes y finlandeses; en Montecarlo la mitad de la población era de origen alemán y el resto polacos, suizos, paraguayos, brasileños y argentinos; en San Javier la mitad de los habitantes eran brasileños y la otra mitad estaba integrada por argentinos, alemanes, suecos y polacos.

Algo similar pasaba en Campo Grande, en tanto en Eldorado y Puerto Rico más de la mitad de los colonos eran alemanes y en menor cantidad estaban los polacos, dinamarqueses, suizos, brasileños, paraguayos y argentinos.

En cuanto a los establecimientos escolares en actividad, Solari relevó una escuela estatal en Puerto Aguirre, dos escuelas públicas y dos privadas en Alba Posse, en Apóstoles constató once escuelas públicas, en Azara funcionaban una escuela estatal y una privada, en Barra Concepción sólo un establecimiento privado, en Puerto Bemberg existían dos escuelas estatales para trescientos alumnos; en Bonpland funcionaba una escuela pública, en Campo Grande dos institutos privados, en Campo Viera dos escuelas estatales con doscientos alumnos, en Candelaria trabajaban a pleno cinco escuelas oficiales, en Caraguatay se encontraban dos escuelas privadas; en Cerro Azul funcionaban seis escuelas públicas, en Cerro Corá funcionaban ocho escuelas estatales; en Colonia Finlandesa funcionaba una escuela estatal y una privada, en Colonia Helvetia y Esperanza había una escuela privada, al igual que en Colonia Istueta, en Concepción de la Sierra trabajaban catorce escuelas públicas; en Corpus existían seis escuelas estatales, en Dos Arroyos sólo ocho escuelas privadas para atender a ochocientos alumnos, en Eldorado estaban habilitadas cinco escuelas públicas y dos privadas; en Itacaruaré una escuela particular al igual que en Colonia Liebig; en Alem funcionaban siete escuela públicas y cuatro privadas, en Miguel Lanús sólo una escuela particular, en Puerto Mineral una escuela pública; en Montecarlo funcionaban tres escuelas públicas y tres privadas, en Naranjito sólo una escuela particular, en Oberá veinticinco escuelas estatales, en Andrade había tres escuelas públicas y tres particulares, en Oro Verde dos escuelas públicas, en Puerto España una escuela privada, en Puerto Esperanza sólo una escuela pública, en Puerto Gisela una escuela; en Puerto Rico cinco escuelas públicas y seis particulares, en San Javier existían diez escuelas estatales, en San José seis establecimientos públicos, en Santa Ana cuatro escuelas públicas y en Santo Pipó cuatro escuelas estatales y una particular.

En cuanto a los comedores escolares, las veintinueve escuelas urbanas y suburbanas de Posadas recibían $ 900 mensuales para atender a seis mil niños, mientras que otras escuelas recibían $ 300 para atender a ciento cincuenta niños, estos fondos tan desiguales se replicaban en todo el territorio misionero, y se llegó al colmo de registrar devoluciones de hasta $ 2.000 en concepto de “sobrantes”.

El informe hace referencia a las condiciones laborales en los yerbales, donde no se cumplían con los salarios mínimos establecidos por ley, se abonaban jornales de $ 1,20 m/n, la mayoría de los trabajadores eran analfabetos, mayormente extranjeros y con un alto número de afectados por enfermedades venéreas; se resalta la emisión de vales canjeables sólo por mercaderías en las proveedurías habilitadas; por otra parte un apartado importante detalló los nefastos resultados de la puesta en vigencia de la ley de regulación de la yerba mate, que afectó aún más a los obreros, benefició a los grandes plantadores y complicó a los modestos agricultores, resaltando la inequidad frente a una industria que concentraba el 95% de la producción en Misiones y sólo el 5% en Corrientes, por entonces.

Situación parecida describió para los plantadores de tabaco, de hoja o de cuerda, en general pequeños productores con dos hectáreas cultivadas, de las cuales sólo se cosechaba el 60%, recibían 60 a 80 centavos por kilo y al descontar los gastos el colono ganaba únicamente el 50% del total; a su vez en una cadena viciada, sólo dos compañías adquirían la producción, una estaba ubicada en Bonpland y la otra en Santa María. Hay más datos, pero serán para otra ocasión. z

¡Hasta la semana que viene!

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