Ñande Reko Rapyta (Nuestras raíces)
Malvinas y los misioneros
loria y Honor!
Estévez, Roberto
Gregorio, Alfredo
Illanes, Orlando Antonio
Krause, Carlos Eduardo
Ríos, José Luis
Maciel, Martín Omar
Meza, Miguel Ángel
Sanabria, Saturnino
Sosa, Miguel Ángel Antonio
Cuarenta y cuatro años pasaron desde aquel 2 de abril de 1982, para los veteranos, ex combatientes, familiares y amigos de los caídos en combate, el tiempo transcurre de otra manera, la memoria es un mojón innegociable y el pasado una herida que no termina de cicatrizar; cuatro décadas largas de la gesta…
Sin embargo la historia de Malvinas tiene cinco siglos -poco más, poco menos-; resulta que en el sur del territorio americano, un archipiélago compuesto por dos islas grandes y casi doscientas pequeñas aparecía en los primeros mapas conocidos con el nombre de “Islas de la Virgen” o “Islas Sansón”; apenas iniciado el siglo XVI, dicen que Américo Vespucio las divisó; dos décadas después, un marino de la expedición de Magallanes, Andrés de San Martín, confeccionó una carta naval de las islas; pasaron otros veinte años hasta que la tripulación de un barco español desembarcó allí y acampó durante diez meses, en 1540.
A finales de ese siglo el Imperio Británico difundió que el archipiélago había sido “descubierto” por uno de sus exploradores… así comenzó la disputa.
Se considera que el nombre Malvinas surgió al castellanizar la denominación “malouins” o “malouines” aplicada a los habitantes franceses de las islas, luego de la creación del Fuerte Puerto Luis a mediados del siglo XVIII, habían zarpado de Saint Maló con permiso de la Corona Española, de allí el gentilicio.
El puerto pasó a llamarse Puerto Soledad; en el año 1823 se aceptó una propuesta y el gobernador de Buenos Aires designó como Comandante Militar de las Islas a Pablo Areguatí, un veterano soldado guaraní de 43 años, nacido en San Miguel Arcángel, hijo de un cacique; estudió becado en el Real Colegio de San Carlos, abandonó su formación para desempeñarse como comerciante en Entre Ríos; integró la Expedición a Paraguay comandada por Belgrano, fue el primer Alcalde y Comandante de Mandisoví, fue Capitán de Milicias, participó en el Regimiento de Patricios y granadero también, cayó prisionero de los lusitanos varios años y se instaló en Buenos Aires como comerciante; allí se asoció con otros pares para explotar los recursos de ganado vacuno, carne y cueros de las islas, solicitó su nombramiento como Comandante y lo obtuvo dada su experiencia; desempeñó el cargo hasta 1828, en los papeles, había regresado a la ciudad de Buenos Aires 4 años antes.
En 1829 se creó la Comandancia Militar y Política de las Islas Malvinas y se refundó el puerto existente.
En enero de 1833 los ingleses tomaron, nuevamente, las islas… hasta la actualidad; durante la Primera Guerra Mundial se libró la batalla de Malvinas entre escuadras alemanas e inglesas; en la Dictadura de Onganía, 1966, se ejecutó el Operativo Cóndor, una especie de comando civil que interceptó un avión de Aerolíneas Argentinas, lo obligó a aterrizar en las Islas, allí izaron la bandera nacional, entregaron panfletos reivindicatorios de la soberanía argentina, tomaron rehenes, fueron detenidos durante dos años, repatriados, juzgados y condenados.
Así llegamos al año 1982, el gobierno de facto autodenominado de Reorganización Nacional estaba en su etapa final -aunque entonces no lo sabía-, despopularizado y cuestionado, apeló a un recurso nacionalista y ordenó el desembarco en Malvinas, la madrugada del 2 de abril, en Puerto Argentino.
Los datos son fríos: 23.500 combatientes compatriotas, más de 460 misioneros; 649 fallecieron en combate, 9 de ellos eran comprovincianos; a las secuelas físicas y psicológicas se sumaron las sociales -discriminación, dificultad para conseguir empleo genuino, inconvenientes en el acceso al sistema de salud, entre otros-, basadas en lo que se denominó posteriormente “desmalvinización”, es decir un ocultamiento deliberado de los ex combatientes, firma de un compromiso de confidencialidad sobre los hechos, prohibición a los medios de comunicación de entrevistar a veteranos, etcétera.
El Estado no estuvo a la altura de las circunstancias, aún luego del retorno de la democracia; entonces surgieron los Centros de Veteranos y organizaciones afines que desde diciembre de 1982 luchan por los derechos indispensables, los derechos humanos de los ex combatientes.
Misiones, una vez más, tuvo su propia dinámica con los ex combatientes, desde el año 1983 inició un proceso de reconocimiento, tímido pero concreto; plazas, calles, avenidas se bautizaron con los nombres de nuestros héroes, cada fecha patria, cada acto institucional tiene un lugar destacado para las diversas agrupaciones de veteranos, ¿alcanza? Claramente no.
Malvinas siempre será una herida abierta.
A Pocho Ramírez, Héroe de Malvinas, compañero de este diario, admiración y respeto.
¡Hasta la próxima!