2025-11-08

Ñande Reko Rapyta (Nuestras raíces)

¡155, quién pudiera!

.

Cuando el Brigadier Gomes Portinho llegó a Trinchera de San José, en mayo de 1869, camino a Paraguay –en el contexto de la guerra de la Triple Alianza–, lo hizo acompañado por proveedores y vivanderos afincados en el Campamento del Aguapey; es conocido el relato de que en el lapso de una semana, la caravana de carretas de esos comerciantes se ubicó a ambos lados de un camino existe desde el portón de acceso hasta el puerto, formando una zigzagueante fila de “ranchos”, cada uno dedicado a un rubro –cantina de bebidas alcohólicas, almacenes, juegos de azar, carnicerías, riñas de gallos, etcétera–; en tanto otros se ocuparon de “beneficiar” yerba, apear árboles y mantener los rodeos…

La mayoría de los comerciantes provenían de Santo Tomé y San Borja, el resto eran uruguayos, franceses, italianos y españoles.

Mientras esto sucedía dentro de los muros de Trinchera de San José, afuera un piquete del 24° Cuerpo de Caballería brasileña acampó en inmediaciones de la actual intersección de las avenidas Mitre y Corrientes durante varios meses, hasta que el grueso de las tropas aliadas retornó a territorio argentino.

Ese año, el gobierno de Corrientes designó dos jueces pedáneos para esta zona –incluida en el Departamento de Santo Tomé–, Juan Fernández del Olmo en Trinchera y José J. Ortiz en Candelaria, bajo órdenes del Juez de Paz.

Durante casi un año, la forzada convivencia entre la tropa de Gomes Portinho y los jueces correntinos fue muy conflictiva; consentidos por los militares brasileños, grupos armados recorrían la zona saqueando sin reparos, cientos de cabezas de ganado se cruzaban a Paraguay para su comercialización informal, se obligaba a los navegantes a pagar una “licencia” por transportar mercaderías y hasta se realizó una leva forzada de peones yerbateros.

Según los acuerdos vigentes, los actos eran inadmisibles, atentaban abiertamente contra la autoridad de los funcionarios correntinos, la situación se tornó preocupante, tanto que se designó a Carlos Herrán –vecino de La Cruz– para investigar las numerosas denuncias al respecto; finalmente, los soldados brasileños depusieron la actitud.

En el transcurso de 1870, numerosas personas comenzaron a radicarse en la zona de Trinchera de San José atraídos por la yerba mate, maderas de ley y las posibilidades comerciales, los funcionarios reclamaban mayor presencia policial para evitar desórdenes o desmanes; en tanto, en el mes de octubre, la Empresa Colonizadora de Luis de Lohëzic y Víctor L. Pesloüan solicitó las tierras comprendidas entre el arroyo Mártires y el Zaimán para crear una colonia agrícola; todos estos aspectos impulsaron la decisión del gobierno correntino de crear un nuevo departamento en el área.

En la Legislatura provincial se discutió el proyecto que fue aprobado, sin mayores modificaciones, el 8 de noviembre de 1870, bajo estos artículos:

“(…) Art. 1°. – Erígese un nuevo Departamento en la Provincia, limitado por el Alto Paraná, Tranquera de Loreto, los Esteros de la laguna Yberá hasta la altura de la cañada “Tacuá”, y una línea tirada desde este punto al Paso de la Concepción del Arroyo Aguapey desde donde seguirá limitando el Aguapey hasta las cabeceras ó  vertiente principal que dá origen al espresado Arroyo en las inmediaciones de las ruinas del pueblo de San Carlos, desde cuyo punto se tirará otra línea hasta encontrarse con el Arroyo que divide el Rincón de San José, que se interna en la Sierra, y de allí siguiendo la sima hasta dar con el nacimiento del arroyo Yguazú, limite con el impero del Brasil.

2– Se denominará Departamento de “CANDELARIA”, será dividido en cuatro Secciones y sus autoridades residirán en el punto conocido “Trinchera de San José”

(…)4– El P.E. recabará la habilitación del puerto “Trinchera de San José” (…)”

Para funcionar, el Departamento necesitó de un Presupuesto Anual, incluido en el Presupuesto de Gastos de la Provincia de Corrientes del año 1871, aprobado por la Legislatura, se le asignó la suma total de 2.340 pesos fuertes.

En enero del mismo año se designó como Primer Juez de Paz del Departamento de Candelaria a Juan Fernández del Olmo y Jueces Pedáneos para las cuatro Secciones: la 1ª Sección –desde Tranquera de Loreto hasta Ombú– Pedro Duarte, sede en Ituzaingó; Sección 2ª –desde Ombú hasta el arroyo Itaembé– Ladislao Rivera, sede en Ombú, en 3ª Sección a Solano Flores –desde el Arroyo Itaembé hasta el arroyo San Juan–, sede en Trinchera de San José y para 4ª Sección –desde el arroyo San Juan hasta Corpus– a José J. Godoy.

Se nombró a la “Comisión Departamental de Candelaria” integrada por Guillermo Echenique, Pedro Morcillo, Miguel Aldabe y suplentes Manuel González y Eugenio Ramírez, conocida como “Comisión de Tierras”; por disposición gubernamental Francisco Lezcano realizó la mensura del pueblo –trabajo que generó encendidas quejas de algunos vecinos afectados por las mediciones–, en 1872 se llevaron adelante las primeras elecciones municipales para conformar la Corporación Municipal de Trinchera de San José

El acto jurídico por el cual se creó el Departamento de Candelaria, se ordenó la apertura del puerto y se designó a Trinchera de San José como sede de las autoridades fue considerado por la Academia Nacional de Historia –a instancias de la Secretaría de Estado de Comunicación de la Nación– en la sesión del 21 de septiembre de 1965, como “fecha de la fundación de la actual ciudad de Posadas”.

Sin embargo, transcurrieron varios años hasta el dictado del Decreto Provincial Nº 1972, de fecha 19 de agosto de 1970 que reconoció esa decisión, así cada año se celebró el 8 de noviembre con actos alusivos.

Más tarde, entró en vigencia el Decreto Provincial Nº 1684, del 4 de junio de 1979, mediante el cual se instituyeron –a pedido del Ministerio del Interior de la Nación– “(…) asuetos administrativos y escolares con motivo de la conmemoración de las festividades del Santo Patrono de la Provincia y de los municipios (…)”, y se determinó que la efeméride para Posadas fuera el 19 de marzo de cada año.

A partir de entonces ambas fechas convivieron en el calendario local, aunque con clara preeminencia de esta última; fue así que se dictó la Ordenanza III–Nº 6 para fijar el asueto administrativo del personal municipal y más tarde se expidió el Decreto Provincial Nº 300/93 que estableció “(…) el asueto administrativo y escolar en forma permanente (…)”.

Lentamente, esta última fecha se impuso, a punto tal que en la actualidad se ha constituido como la efeméride local por excelencia; en tanto el 8 de noviembre ha quedado circunscripto a la celebración del “Día del Empleado Municipal”, es decir, en la actualidad, la fecha 8 de noviembre conmemora la constitución de la Confederación de Obreros y Empleados Municipales de Argentina, en 1959, reconocida por la comuna local mediante la Ordenanza III–Nº 57.

Un cumpleaños impuesto, con festejo protocolar, desconocimiento popular y negación del acontecer anterior a la segunda mitad del siglo XIX…pero cumpleaños al fin.

¡Feliz cumpleaños, Posadas!

Hasta la semana próxima.

 

Te puede interesar