A un año del ataque, las hermanas de Pozo Azul volvieron a la escuela

Domingo 17 de marzo de 2019
Así como para muchas familias el regreso a clases es un momento importante, para algunas viene rodeado de emoción, representando superación y fortaleza, tal es el caso de las hermanas de Pozo Azul, que fueron víctimas de un terrible caso de abuso sexual y violencia que el pasado 14 de abril de 2018 conmocionó a toda la provincia.
Tanta saña tuvo el atacante que el estado de salud de la nena más pequeña fue en las primeras semanas desesperante. No mostraba mejorías y debió permanecer varias semanas en la terapia intensiva del Hospital de Pediatría de Posadas.
Las heridas que sufrió en la zona íntima durante el ataque sexual, además de los fuertes golpes que recibió en la cabeza estando en manos de su captor, la colocaron en un cuadro clínico de alto riesgo, por lo que tuvo que ser intervenida quirúrgicamente. Su hermana, en tanto, presentó mejorías más pronto. Pasado el tiempo lograron reponerse fisícamente y poco a poco lo hacen emocionalmente.
Esta semana, tomadas de la mano de su padre y rodeadas del afecto de las maestras y compañeros de la escuela, vivieron su regreso a clases de forma normal, casi un año después del terrible suceso.
Una de ellas, la mayor, que tiene 12 años, comenzó a transitar la etapa del nivel medio cursando el primer año del secundario en el CEP local junto a uno de sus hermanos, mientras que la más pequeña está en tercer grado.
El año pasado, luego del ataque, recibieron enseñanza por medio de una maestra domiciliaria que les puso a disposición el Consejo de Educación, lo que fue muy importante en el proceso de recuperación y aprendizaje y les permitió no perder el año escolar.
La labor realizada por la docente Andrea Oporto fue destacada por los avances logrados. Antes de que culminen las clases de 2018, las niñas tuvieron su primer contacto con la escuela y los demás alumnos mediante visitas que realizaron acompañadas de la docente.
Con respecto a la vuelta al grado, la familia lo vivió de forma muy especial, considerando el doloroso momento que pasaron. Ahora, ver a las niñas llevando una vida, casi normal, los llena de alegría.
En diálogo con El Territorio, M. D. S,, padre de las menores, indicó: “Para nosotros es muy importante este paso de nuestras hijas, la más grande ya en el secundario y la más chica en tercer grado. Primero la menor no quería quedarse sola, pero las maestras la llenaron de cariño y se quedó. Hoy ya fue más normal, yo las llevo y traigo, no salen ni se quedan solas en ningún momento”.
Sobre la salud de las menores, aún se encuentran realizando tratamiento psicológico en el Hospital Pediátrico Doctor Fernando Barreyro de Posadas, al cual asisten una vez por mes. Según se precisó, la recuperación es muy buena, en tanto la familia notó que la menor, quien estuvo a punto de perder la vida por un golpe en la cabeza que recibió por parte del autor del rapto, se volvió bastante olvidadiza y pese a que restan semanas para cumplirse un año de lo ocurrido, el trauma continúa.
Sobre el trabajo pedagógico hecho con las nenas, la maestra Oporto había comentado cuál fue la metodología utilizada, no sólo en cuanto a la formación académica sino también en el desenvolvimiento de las niñas, que en un primer momento se mostraban retraídas y calladas: “Uno de los primeros pasos fue la contención, por lo que por un mes se trabajó con juegos didácticos y luego se comenzó con el proceso de enseñanza y aprendizaje”.
“Los primeros meses fueron terribles porque siempre se hablaba del tema, pero ellas pasaron rápido esa etapa, no tuvieron ningún inconveniente en aprender, principalmente, la más chica. Manejan muy bien todos los contenidos para su grado, son muy dedicadas y logramos un lazo muy lindo con la familia. Además ayudó mucho el acompañamiento de las autoridades educativas”, había expresado sin poder contener las lágrimas.

Agradecidos
Entre las palabras del padre de las nenas y su esposa I. O., no cesan las de agradecimiento a todas las personas que supieron acompañarlos en este terrible momento. Así nombraron a Vicegobernación, desde donde le otorgaron un trabajo formal, a la pareja de policías Mónica Gómez y Daniel Díaz y a cada uno de quienes hicieron llegar algún tipo de ayuda como así también a las maestras que con tanto amor cuidan de la educación de las menores y sus hermanos.
A la fecha no se conoce la comprobación oficial de la culpabilidad del fallecido Franco Sotelo, en tanto, al ser consultado al respecto el padre de las nenas, sostuvo: “No supe nada más del caso, pero es algo que está para nosotros probado, porque mi hija lo reconoció”. 

Un sospechoso y la colisión fatal

En abril pasado, las menores de 6 y 12 años fueron atacadas en la ruta provincial 20, cuando caminaban a una despensa en Pozo Azul. Allí fueron interceptadas por un hombre a bordo de un automóvil que las golpeó con un hierro para obligarlas a subir al coche. Si bien la más grande forcejeó hasta escapar, su hermanita no pudo huir y tras ser capturada y sometida sexualmente, fue abandonada en una zona rural de Santiago de Liniers. Luego de una intensa búsqueda por personal policial, Franco Emanuel Sotelo, el principal sospechoso, murió al ser atropellado por un camión en momentos que intentaba escapar de la Policía de Misiones en la localidad de Garupá. Según declaró el chofer del rodado, el hombre se abalanzó hacia él y la colisión le produjo la muerte. Si bien se encontró una herida de bala en su cuerpo, se confirmó que falleció producto del siniestro. En síntesis, más allá de que hoy el principal y único acusado del hecho está muerto, los retrasos en las pericias de ADN y demás investigaciones hacen que la Justicia no haya esclarecido todavía el hecho.


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