Profesionalizar el hip hop, una tarea apasionante

Domingo 26 de enero de 2020
Coordinación, técnica y precisión, de la mano de Gustavo Escobar. | Foto: Sofía Schiavoni
Por Belén Spaciuk

Por Belén Spaciuk interior@elterritorio.com.ar

Uno, dos, tres, va... Son los compases que, con o sin música, marcan el ritmo coreográfico  que combina coordinación, técnica, destreza y tiempo al grupo juvenil que baila hip hop, uno de los estilos urbanos de mayor repercusión en la Tierra Colorada.
Es que en Misiones, el hip hop se desarrolla como una expresión inclusiva que busca articular la profesionalización de la danza, como así también una actividad física y recreativa, de acuerdo a lo que cada ‘bailarín’ busca. 
En ese sentido, Gustavo Escobar, director de la Academia High Quality, es, en parte, impulsor del movimiento que se tiñe de tierra colorada y que espera, profesionalizar un estilo que todavía figura en la conciencia del colectivo social como ‘danza callejera’.
“Podríamos decir que el hip hop es un estilo a seguir. Es una forma de vida para todos aquellos que de verdad se sientan apasionados por la cultura”, expresó Escobar en su intento de resumir todo lo que representa el movimiento que articula breaking dance y party o social dance, graffiti, DJ y rap entre otros pilares del mundo hiphopero.       
Es que este movimiento, al igual que la mayoría de las expresiones artísticas urbanas, continúa al día de hoy su lucha de reivindicación profesional. Al ser un  movimiento surgido de los barrios más precarios de Norteamérica, en los que residen inmigrantes y otros ciudadanos de escasos recursos, fue como un medio de escape y hasta hace pocos años no se lo tenía en cuenta como una verdadera disciplina. 
 “Todavía falta un poco de respeto sobre la danza hip hop, porque es un estilo y debe ser tomado como disciplina. No puede ser enseñada a medias. Así como la danza clásica o contemporánea requiere de mucho tiempo de entrenamiento, el hip hop también”, destacó el profesor que, hace ya siete años, viene trabajando en lo que considera como un pilar fundamental: formar bailarines integrales de alto rendimiento y viceversa, atletas integrales que sean bailarines. 
Quienes practican en la academia pueden tomar la carrera como una formación profesional, para ser bailarines, o bien como un hobby. “Esa es la diferencia entre los aficionados y los profesionales”, explicó el profesor formado con certificación de Millenium Dance Complex, un centro educativo de Los Ángeles, Estados Unidos. 
Luego de estudiar con los pioneros del movimiento en Norteamérica, Escobar volvió a Misiones para, junto a Andrea Mutti, crear la academia profesionalizando la danza: “decidimos darle una vuelta de tuerca al proyecto para inaugurarlo como un centro de disciplina. Porque hoy, el hip hop responde a diez danzas básicas con técnicas y músicas diferentes. Y tiene, además, una parte acrobática. Entonces, nuestra idea era apuntar a formar bailarines de alto rendimiento, multifacéticos. Que tengan conocimiento y formación profesional. Ese es nuestro mayor objetivo”, refirió el profesor que nuevamente viajará este año a Estados Unidos para representar a la Argentina junto a su grupo juvenil en el Mundial de Hip Hop. 
Pero, ese proceso de formación requiere, además de una verdadera pasión por la cultura urbana hiphopera, mucho esfuerzo y dedicación. Ya que el entrenamiento consiste en varias etapas: física, técnica, acrobática y musical. 
“Se realizan preparaciones atléticas en las que se entrenan coordinación, fuerza, potencia, velocidad, estamina y elasticidad, entre algunas otras. Por eso, es imprescindible, para ser bailarín profesional, entrenar todas las condiciones”, destacó Escobar. Además de eso, “la parte acrobática requiere de una intensiva preparación: el breaking, además de estar incluido en el movimiento del hip hop, es también un deporte olímpico que exige ciertas condiciones y pautas acrobáticas. Por eso, su entrenamiento competitivo o profesional requiere de mucha precisión”, continuó.

Un camino soñado  
Actualmente, la academia cuenta con aproximadamente 180 alumnos quienes, de acuerdo a sus gustos e intenciones, practican hip hop. Divididos en grupos de niños, juveniles y adultos, todos aprenden danza de la mano del bailarín que, desde niño soñó con ser hiphopero. 
“Cuando era chico recuerdo que, con mi grupo de amigos de la primaria, nos pasábamos todo el fin de semana esperando a que MTV pasara los programas de televisión de hip hop y, mediante eso, ibamos copiando pasos y aprendiendo a bailar, sin siquiera saber que se trataba de un movimiento tan abarcativo como lo es”, recordó Escobar quien comenzó a enseñar baile de manera gratuita, “sólo por amor al hip hop”, recuerda. 
Pero, más allá de estar encantado con la onda, el profesor entendió que se trata de una expresión artística  que articula, además de una preparación especializada, cuatro fundamentos principales:  paz, unión, amor y diversión. Esos cuatro pilares son los que trata de inculcar en todos los que se acercan a practicar. Es como la academia “se vuelve un espacio de contención para todos. Acá todos son amigos y vienen con buena onda. El lugar de ensayo es más que una academia, un segundo hogar”, expresó. 
Y así, jóvenes, niños y adultos, se unen al son de la música rapera para compartir, con estilo y buena onda, una misma pasión. 

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