Prisión perpetua por robar, asesinar y quemar el cuerpo de su víctima

Miércoles 14 de agosto de 2019
Después de tres audiencias de intenso debate y un cuarto intermedio de casi dos semanas, ayer culminó el juicio contra Julio Veloso (29) y la sentencia en su contra aún retumba en los pasillos del Tribunal Penal Uno de Eldorado. 
Es que los magistrados terminaron declarando la culpabilidad del imputado en el robo y posterior asesinato de un vecino suyo de Bernardo de Irigoyen y, por consiguiente, lo condenaron a la pena de prisión perpetua, tal como habían solicitado en sus alegatos tanto la fiscalía como la querella. 
El juicio contra Veloso había comenzado el 29 de julio, jornada en la cual el sujeto se sentó en el banquillo de los acusados para responder ante la Justicia bajo una imputación por los delitos de homicidio criminis causa, robo calificado por el uso de arma blanca e incendio, en concurso real. 
El muchacho había llegado hasta instancia como el único acusado de dar muerte a un anciano identificado como Juan Rodríguez De Almeida (84), un vecino suyo del barrio Bajo Cerro de Irigoyen, al cual presuntamente había sorprendido con fines de robo, pero luego terminó matando y generando un incendio que calcinó los restos de la víctima. 
Hasta ayer, el debate había contado con tres audiencias previas, en las cuales declararon varios testigos que comprometieron severamente la situación del muchacho y después de todo ello la Justicia consideró acreditada su participación en el hecho. 
Fueron los magistrados Lyda Gallardo, Ángel Atilio León y María Teresa Ramos quienes programaron para la víspera la última jornada del juicio y a media mañana procedieron a leer la sentencia en la cual condenaron a Veloso a la pena máxima: prisión perpetua.
Antes de ello, los magistrados le brindaron al imputado la oportunidad de emitir sus últimas palabras previo al veredicto y Veloso aceptó, al contrario de lo decidido al comienzo del juicio cuando optó por abstenerse de declarar. 
“Nosotros -en referencia a él y Rodríguez De Almeida- estábamos tomando mate cuando llegaron dos hombres que nos golpearon. Querían dinero, nos pegaron mucho. Uno le golpeó en la cabeza al señor. Estábamos tirados en el piso, yo pude escapar por la ventana de la cocina. Me tiraron tres tiros y pude escapar”, expresó Veloso ante las partes. 
De igual forma, su palabra no hizo cambiar de opinión a los magistrados y el hombre se retiró del tribunal con una dura sentencia sobre sus espaldas. 
En la sala de audiencias se hicieron presentes varios familiares de la víctima, quienes al oír la sentencia no pudieron ocultar sus sentimientos, dejando caer lágrimas de conformidad pero también de tristeza. 
En un breve diálogo con El Territorio, Elizabeth, una de las hijas de Rodríguez De Almeida, señaló que “tenía que llevarse la perpetua. Estamos totalmente de acuerdo, con lo que él hizo no podía ser menos el castigo. Mi papá era un buen hombre, ahora tenemos un poco de paz porque él ahora ya puede descansar en paz”. 

Caso, testimonios y pedidos 
El hecho por el cual Veloso fue condenado se registró en la noche del 10 de diciembre de 2015 en el barrio Bajo Cerro, de Irigoyen, donde residía Rodríguez De Almeida, un anciano inofensivo, evangélico y con las mejores referencias de parte de vecinos y allegados. 
Durante los primeros pasos de la investigación, hubo otros dos detenidos que luego fueron desligados del caso, en tanto que Veloso, quien aparecía como principal sospechoso, fue capturado en abril del año siguiente tras un procedimiento que lo localizó en la localidad entrerriana de Chajarí. 
Desde ese momento, el implicado permaneció tras las rejas y a fines de julio le llegó el momento de enfrentar a la Justicia.
En la primera audiencia declararon cuatro testigos, pero uno de los testimonios más destacados fue el Juan Rodrigo De Almeida, uno de los hijos de la víctima, quien ante las partes recordó cómo ocurrieron los hechos.
“Era difícil el acceso de los bomberos, pero cuando bajaron un poco las llamas fue que vimos y presenciamos que estaba mi papá ahí incendiado. Ahí no quedó otra, les dije: ‘Vamos a buscar pistas’, y ahí nos separamos y buscamos pisadas de caballos. Estaban cerca del portón, se ve que ataron ahí”, narró en ese momento. 
Y continuó: “Esa fue una primera huella y ahí empezamos a preguntar y ahí estaban unos hermanos que nos dijeron que al que vieron por último fue a Veloso. Ahí ya estaba la Policía, pero no colaboró con nosotros en seguir esas huellas. Al día siguiente se juntaron muchos curiosos y ahí ya no se pudo seguir bien la huella, pero la de esa noche quedó bien clara”.
Luego señaló que la casa “se quemó entera. Únicamente lo que no vimos fue una motosierra nueva que él había comprado hace poco y tenía dos o tres partes que usaba como repuesto. Encontramos los pedazos, pero la nueva no estaba. Fuimos a donde él guardaba cosas, pero no tenía y ahí vimos que había sido robada”. 
En ese momento se presentó un inconveniente sobre el cual alzó la voz la defensa del acusado, el letrado Rodrigo Torres Muruat. Y es que al momento de exhibirle las pruebas al testigo, los empleados del tribunal indicaron que la motosierra no había sido hallada en el depósito de objetos incautados y a pesar de que se ordenó una búsqueda más profunda, el artículo nunca apareció. 
Al margen de ello, varios testigos más coincidieron al declarar que vieron a Veloso en la escena del crimen antes del hecho y en base a ello se basaron tanto la querella, encabezada por Martín Chazaiz, como la fiscal Bibiana Alderice para solicitar la prisión perpetua en sus respectivos alegatos.
En esa instancia, en tanto, la defensa del imputado pidió su absolución al señalar que hubo una “instrucción defectuosa” con “errores notorios”. Ahora, con la sentencia ya impuesta, adelantó que apelará el fallo. 

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