“Podemos hacer lo que nos propongamos”
“Por ahí muchos están acostumbrados a recibir la comida en la boca, ya sea por cultura o idiosincrasia. Pero a nosotros mi papá siempre nos inculcó que podemos hacer lo que nos propongamos”, reflexionó el doctor Martín Porfirio Paredez (28), el primer integrante de la comunidad mbya guaraní en recibirse de médico.
Actualmente realiza la residencia en pediatría en el Hospital Samic de esta localidad.
Además del estudio, remarcó que en su casa siempre respetaron las tradiciones, el idioma guaraní y el contacto con la comunidad y sus mayores.
Se crió en la aldea Perutí, municipio de Montecarlo, donde vivió hasta los dos años; luego su familia se trasladó a Posadas y comenzó la integración con la cultura blanca. Cursó la primaria en el Instituto Stella Maris y la secundaria en la Epet N° 2.
Tiene siete hermanos y su papá, Isabelino Paredez, fue un precursor de la comunidad mbya guaraní, ya que terminó el secundario y cursó un par de años de la carrera de enfermería.
Sus hijos tomaron la posta y Martín tuvo la posibilidad de estudiar medicina en Cuba, donde se recibió en octubre del año pasado. Eligió Oberá para capacitarse, contó que le gusta la ciudad y que se siente muy cómodo.
Si bien es reservado, se nota que es un hombre emprendedor, una virtud que les reconoció a sus padres. “De ellos heredé un espíritu aventurero. Cuando me dijeron de la posibilidad de ir a Cuba yo ni sabía dónde quedaba, pero me dije: “no pierdo nada con probar”, y acá estoy, ya recibido”, destacó.
Y agregó: “Mis padres siempre nos inculcaron que el estudio es la única manera de salir adelante en un mundo cada vez más complejo. Mi papá es un hombre con una visión muy amplia, un precursor en la comunidad”.
En tanto, su hermano Marcial está estudiando Antropología y se perfila como el segundo de la familia para obtener su título universitario.
A principios del 2006 recaló en la Escuela Latinoamericana de Medicina de La Habana, donde cursó los primeros dos años, y luego asistió a la Universidad de Ciencias Médicas de Santa Clara.
“Me gustó mucho Cuba, me sentí integrado desde el comienzo y es una experiencia para recomendar. Por eso me gustaría que más jóvenes de la comunidad se despierten y se animen buscar nuevos horizontes”, remarcó.
Por Daniel Villamea
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