Estados Unidos y otra goleada a los tecnomagnates

En la derrota republicana, Elon Musk gastó más de U$S 400 millones. Con las dos cámaras en manos demócratas, a Trump le saldrá más caro ayudar a Javier Milei.
domingo 08 de noviembre de 2026 | 6:00hs.
Tras la debacle, Trump volvió a supervisar el salón de baile de la Casa Blanca, una de sus prioridades de gestión.
Tras la debacle, Trump volvió a supervisar el salón de baile de la Casa Blanca, una de sus prioridades de gestión.

En diez días, Brasil y Texas dieron el mismo resultado, la influencia algorítmica o financiera derrotada por la política, la cercanía y la empatía. Quienes manejan las plataformas y las fortunas más grandes del planeta apostaron por sus elegidos, y perdieron. En el caso de Brasil apostaron con algoritmos, en el caso de Texas con dinero. Se fueron goleados.

En Brasil, Lula fue reelecto el 25 de octubre con 51,79% contra 48,21% y remontó el primer turno, que había ganado Flávio Bolsonaro con 47,03% frente a 45,16%. En plena campaña, el comando de Lula denunció ante el TSE y la OEA que la inteligencia artificial de Meta generaba imágenes en favor de Bolsonaro y rechazaba las de Lula. La empresa lo negó, pero el tribunal le ordenó trato igualitario bajo multa diaria. En Brasil creen que el algoritmo fue puesto a jugar en favor de la derecha.

En Texas, Elon Musk aportó más de 158 millones de dólares, según los registros ante la FEC. Entregó 75 millones y luego 83 millones al fondo de los republicanos del Senado, que al día siguiente giró el mismo monto al comité que sostenía a Ken Paxton. El New York Times estima que el total superó los 414 millones de dólares en aportes para los republicanos en todo el país.

A principios de septiembre, antes de que Musk se involucre en la campaña texana, James Talarico, el demócrata, había recaudado 72 millones contra 16,8 millones de Paxton. Talarico ganó por unos 55 a 43, y se convirtió en el primer senador demócrata de Texas desde 1988.

Talarico hizo de Musk el eje de su campaña. Dijo que quiere la tierra, el agua y “su propio senador personal”, y repitió que “Texas no está en venta”. Bernie Sanders, un histórico dirigente demócrata, encuadró la elección en una pregunta, la de si “el primer trillonario puede comprar nuestro gobierno”. Bernie transformó a Musk en símbolo de los de arriba, para llevar la discusión a todo el país.

Los 400 millones de Musk se estrellaron contra lo que golpea al bolsillo del norteamericano promedio. Esto lo vio, un día después, el vicepresidente de los Estados Unidos JD Vance, que ya piensa en la elección presidencial del 2028, y que lo resumió con una frase, “la razón por la que perdimos es la guerra”, en alusión a Irán, que disparó el precio la nafta a un récord y agravó una inflación que ya castigaba a los votantes.

Trump admitió que la guerra pesó en parte. Vance, igualmente, agregó otros condimentos al decir que para ganar en 2028 necesitan enfrentar la inflación y poner a América primero.

Un giro cultural

Pero no fue sólo una cuestión de bolsillo. Los millones de la pauta publicitaria chocaron también contra un giro cultural que va mucho más allá. La del martes fue una elección histórica porque estados republicanos por excelencia giraron hacia los demócratas y porque minorías ignoradas, y atacadas por Trump y su entorno, lograron hacer historia consiguiendo espacios de representación en el senado o en las gobernaciones.

Cambiaron de manos siete bancas del Senado, en Iowa, Kansas, Ohio, Maine, Carolina del Norte, Carolina del Sur y Texas, y cinco gobernaciones en estados que Trump ganó en 2024, Georgia, Iowa, Nevada, Ohio y Texas.

Adam Hamilton es el primer senador demócrata por Kansas desde 1932. Keisha Lance Bottoms, que derrotó a un candidato multimillonario en Georgia, es la primera mujer afroamericana gobernadora en todo el país. En Nuevo México, Deb Haaland es la primera gobernadora descendiente de los nativos originarios de ese país. Y el caso más emblemático es el de Abdul El-Sayed, que llega como primer senador musulmán al Senado y compartirá bancada con Chris Pappas, el primer hombre abiertamente gay electo para esa cámara.

Un pastor metodista en Kansas, una exalcaldesa negra en Georgia, una mujer del Pueblo de Laguna en Nuevo México, un musulmán y un hombre abiertamente gay en el Senado.

Este giro cultural, sumado al económico, es el que hoy empieza a cimentar las bases del futuro del gobierno estadounidense en Washington.

Atentos en Casa Rosada

Esto que pasa a más de 8.400 kilómetros de la Plaza de Mayo tiene su incidencia en la Argentina, aunque desde la Casa Rosada quieran disimularlo con un “no cambia nada en la relación”. En la relación personal seguro que no, en la posibilidad de un trato preferencial (y necesario) probablemente si. Vale recordar aquí los dichos del propio Vance que instó a “poner a América primero”. Para los MAGA como Vance, América no es el continente, es su país.

En 2025, un grupo de senadores demócratas cuestionó el swap de 20.000 millones de dólares que Scott Bessent autorizó para la Argentina. El Senado estaba en manos republicanas, por lo que el cuestionamiento no avanzó más allá de los medios. Con las dos cámaras en manos demócratas, ayudar a Javier Milei le saldrá más caro a Trump, algunos republicanos podrían preferir evitar el costo político a 2028.

La Casa Rosada sostiene que el vínculo se mantiene y que el fondo para ayuda financiera no requiere aval del Congreso, y el Tesoro conserva margen legal. Y esto es cierto, pero desde ahora la cuestión ya no pasará por la legalidad o la institucionalidad de los hechos, sino más bien por el precio político que estén dispuestos a pagar los republicanos, ya no sólo Trump, por esa ayuda. Es que Vance, y otros republicanos, ya empiezan a pensar en lo que viene. Trump, para ellos, empieza a ser el pasado.

Los tecnomagnates compraron pauta y atención y explotaron al máximo su ingeniería. Pero en Texas y en Brasil chocaron con un ítem que no cotiza en bolsa, el hartazgo de quienes pagan la nafta o sufren los ajustes de las motosierras. Se fueron goleados.

¿Habrá un tercer partido? ¿Se jugará en Argentina? Preguntas que se irán definiendo en los próximos meses.

¿Que opinión tenés sobre esta nota?