Tornado en Panambí, "tenía forma de un trompo que flotaba, no estaba en el suelo"

El fenómeno del miércoles dejó cientos de casas dañadas, además de afectaciones en plantaciones y galpones. En la zona del puerto, Pablo Andrés González vio cómo avanzaba el viento y perdió casi por completo la casa que estaba construyendo.
sábado 07 de noviembre de 2026 | 19:00hs.
Pablo Andrés González, poblador en la zona del Puerto, mostró los daños consecuencia del tornado. //Fotos: Cristian Valdez.
Pablo Andrés González, poblador en la zona del Puerto, mostró los daños consecuencia del tornado. //Fotos: Cristian Valdez.

Entre decenas de casas afectadas, cultivos dañados y galpones destruidos por el tornado del miércoles, la historia de Pablo Andrés González muestra la rapidez con la que el viento transformó la vida de los vecinos de Panambí. Jubilado y radicado hace más de 35 años en la zona del puerto, alcanzó a ver cómo se acercaba el fenómeno.

Desde su casa observó "algo como flotando en el aire, con forma de trompo, que avanzaba desde Puerto Rosario hacia el cerro de Panambí. Es como que llegó a una altura del cerro y volvió en forma recta hacia abajo, no tocaba el suelo", contó. Corajudo, quiso tomar el teléfono celular para grabarlo, pero el viento llegó antes de que pudiera hacerlo.

"Caminé de acá hasta allá, que no hay veinte metros, y quise abrir la puerta de la cocina. Ya el viento estaba ahí". Su esposa -recordó- le gritó que no abriera; en tanto alcanzó a sujetar y cerrar la puerta, mientras empezaba a volar parte del techo. "No dio tiempo de nada, fue rapidísimo".

El viento más intenso duró menos de dos minutos, detalló, pero bastó para arrancar parte del techo de su casa, el de un galpón distante a pocos metros, derribar un árbol y destruir la construcción que levantaba en el mismo terreno. El viento entró por una puerta que había quedado abierta y reventó las paredes.

"La parte del frente tendrá que ser demolida porque se torció hasta el encadenado", relató, y mientras señalaba los ladrillos caídos, lanzó: "Esto hay que demoler todo, va a costar bastante".

A pesar de la pérdida, González se muestra optimista e intenta concentrarse en lo que puede recuperar. "Yo digo siempre, teniendo salud, el resto se recupera", reflexionó.

Intervención eficaz

También resaltó la rapidez con que llegaron los equipos de emergencia y el trabajo de quienes despejaron las calles. Bomberos, Policía, Gendarmería, Prefectura y personal municipal retiraron árboles y maderas que obstruían el tránsito. "En quince minutos era impresionante cómo toda la gente juntó lo que estaba estorbando y con motosierras cortó las maderas", recordó.

En medio de los daños, esa respuesta fue una señal de alivio y esperanza. González vive en una zona acostumbrada a las inundaciones y recordó que hubo otros episodios de fuertes vientos, aunque nunca con la intensidad del miércoles. "Siempre fue más por franjas, más hacia la costa del río Uruguay, por la zona del camping municipal y el balneario. Pero nunca con esa dimensión", afirmó. Por eso considera que lo ocurrido "es para la historia".

Al hablar de lo que dejaron los minutos de viento, González también expresó una reflexión ligada a su fe. "Dios fue bondadoso con toda la gente", dijo, y agregó que siente el fenómeno como una advertencia porque "no es Dios quien se aleja de la gente, sino que la gente está alejada de Dios".

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