De niña aprendió a amar la chacra y hoy comparte ese legado en las redes sociales
La vida en la chacra está marcada por el trabajo diario, las costumbres familiares y los conocimientos que se transmiten de generación en generación. En Misiones, esas experiencias también encuentran un espacio en las redes sociales, donde cada vez más personas comparten sus actividades y muestran cómo es vivir en el campo. Desde las plantaciones y la elaboración de alimentos hasta la crianza de los hijos, las escenas cotidianas permiten acercar una realidad que muchos conocen desde la infancia y otros descubren a través de una pantalla.
“Me describo como una persona fuerte, soy una persona valiente y sobre todo soy una persona muy alegre. Me crié desde chica en la chacra con mis padres, ellos dos son chacreros. Participé de muchas producciones que ellos hoy llevan a cabo, como la yerba mate, la mandioca, la producción de dulce de caña, la producción de batata, de muchas frutas y también de tabaco. Gracias a ellos hoy adapto un poco de esos valores que ellos me dieron, mi fuerza y mi valentía de seguir”, contó Rosina Milena Paulus (23), creadora de contenido de Villa Bonita, municipio de Campo Ramón, en diálogo con El Territorio.

Su incursión en las redes sociales comenzó hace siete meses, a partir de una conversación con amigas que la alentaron a mostrar su vida cotidiana. Aunque la idea de crear contenido ya estaba presente, el temor a exponerse y recibir comentarios negativos había sido uno de los principales obstáculos. Finalmente decidió animarse y comenzó a grabar videos de las actividades que realiza junto a su familia. Desde entonces, fue formando una comunidad que la acompaña con mensajes de apoyo y la motiva a continuar.
“La idea de crear contenido fue una tarde cualquiera con unas amigas. Ellas me dijeron: ‘Rosi, vos tenés el potencial y la capacidad para crear contenido’. La idea siempre estuvo en mi mente, siempre estuvo presente que yo podría ser una creadora de contenido. Pero uno siempre tiene vergüenza de exponerse ante las personas, de lo que las personas van a decir. Ellas me motivaron y ahí arranqué. Hace siete meses que arranqué con la creación de contenido y gracias a Dios me va más que bien”, recordó.
En poco tiempo, sus publicaciones comenzaron a despertar interés entre quienes disfrutan conocer las actividades rurales. Actualmente está cerca de alcanzar los 10.000 seguidores en Instagram y sus videos reúnen miles de visualizaciones en TikTok. Entre los contenidos que más repercusión tienen aparecen las cosechas, las plantaciones, la elaboración de alimentos tradicionales, los animales y la naturaleza. También comparte conocimientos sobre las plantas que pueden utilizarse para el mate y muestra diferentes preparaciones caseras.
“A la gente le encanta que vos les muestres lo que es una cosecha, una producción, una plantación de algo, que vos les cuentes, ya sea un yuyo para el mate, que podés producir acá y cosechar tus propios yuyos. Les encanta cuando hacés una producción de morcilla, de chicharrón, esas cosas. A la gente le encanta que vos les muestres cómo se hace el pan casero, cómo se hace un guiso afuera en el disco. Y los animales, la naturaleza, es lo que ellos más aman que vos les muestres”, señaló.

El vínculo con sus seguidores se convirtió en uno de los principales motivos para continuar con esta actividad. Los comentarios que recibe después de cada publicación le permiten conocer qué contenidos despiertan mayor curiosidad y mantener un intercambio con personas que comparten experiencias y opiniones. Ese acompañamiento también resulta importante en los días en los que le cuesta encontrar una idea para grabar, una dificultad que reconoce como uno de los desafíos de la creación de contenido.
“Lo que me motiva a seguir creando contenido es la comunidad hermosa que formé en las redes sociales. Las personas me apoyan un montón, me felicitan, me dicen: ‘Seguí, Rosy, metele, no pares, hermosos tus videos’. Eso hace que la persona que está del otro lado te motive y te ayude a seguir creando, mostrando las cosas que vos hacés todos los días, ya sea una rutina, una plantación de tabaco o una cosecha en tu huerta”, expresó.
Las enseñanzas que perduran
La producción de alimentos ocupa un lugar importante en su forma de vida. Para la joven, aprovechar la tierra y cultivar parte de lo que consume una familia representa una manera de sostener las costumbres que aprendió durante su infancia. En su hogar cuentan con una huerta y distintas producciones, entre ellas mandioca y yerba mate. A esto se suma la cría de animales, como cerdos y pollos, destinados al consumo familiar.

“Para mí, llevar a cabo una vida sustentable es criar tus propios alimentos. No digo todo, pero sí algo básico, como una fruta, una verdura, producir una papa, una mandioca, tu sandía, tu melón, tu repollo. Son muchísimas cosas que no hace falta ir al mercado para comprar, siendo que vos tenés un espacio donde podés producir. Todo lo que uno siembra en la tierra siempre da y eso me enseñó muchísimo mi mamá y mi papá. Siempre me decían: ‘Hay que plantar, mi hija, porque si uno no planta, uno no cosecha’”, recordó.
Otra de las actividades que disfruta es la cocina, una pasión que nació al observar a su madre preparar alimentos para la familia. Durante su niñez, las posibilidades de comprar productos elaborados eran limitadas, por lo que muchas comidas se hacían en casa. De esa experiencia conserva recetas que pasaron de su abuela a su madre y luego llegaron a sus manos. Entre ellas se encuentran los fideos caseros, las masitas, los alfajores, los bizcochuelos y el pan dulce que preparaban para las fiestas.
“Siempre me gustó la cocina, amo cocinar. Cuando era chica no había para ir al mercado a comprar una galletita, entonces mi mamá siempre hacía cosas dulces para que nosotros tengamos para comer. Hacía masitas, a veces fideos caseros. Siempre veía a mi mamá cocinar con tanto amor y tanto cariño que eso ella me transmitió a mí. Le doy muchísimas gracias por enseñarme todas esas recetas tradicionales que ella traía de su madre y que hoy me quedan a mí”, compartió.
Entre los recuerdos que conserva de las celebraciones familiares aparece especialmente el pan dulce preparado en horno de barro, con un relleno de maicena y jugo en sobre, además de una cobertura de cuca. Son preparaciones que forman parte de su historia y que acompañaron distintas etapas de su crecimiento. Ese conocimiento adquirido en el hogar también se refleja en los videos que publica, donde la elaboración de comidas tradicionales es uno de los temas que despierta interés.
“Mi mamá siempre hacía galletitas caseras, alfajores, bizcochuelos, todo era producción de ella. Más cuando llegaban las fiestas, preparaba sus masitas, sus alfajores, su pan dulce casero en el horno de barro, con relleno de maicena y jugo en sobre”, recordó.
Una infancia sin pantallas
La maternidad es otro de los aspectos que Rosina comparte con su comunidad. Su hijo crece rodeado de animales, plantas y actividades rurales, una experiencia que ella considera valiosa para su desarrollo. A través de las publicaciones busca mostrar cómo transcurre su infancia sin depender de dispositivos electrónicos para entretenerse. También procura enseñarle de dónde provienen los alimentos y cómo se realizan las distintas tareas productivas, independientemente de que en el futuro decida dedicarse o no al trabajo rural.

“Para mí, la crianza en la chacra hacia mi hijo es la mejor opción para criar un hijo sin pantallas. Criarlo libre, enseñándole las cosas cotidianas de la chacra, muchos valores, para que sepa de dónde viene una banana, que sepa cómo se produce la miel. Nosotros también producimos miel acá. No importa si el día de mañana él no va a seguir eso, pero que sepa de dónde salen todas esas cosas que consume, que se críe libre, jugando, divirtiéndose, que ayude al abuelo en el rozado, que ayude a la mamá, que ayude al papá”, sostuvo.
En ese entorno, el niño encuentra distintas maneras de jugar y entretenerse con los elementos que tiene a su alcance. Según relató su madre, suele inventar pequeñas construcciones con palitos, recorrer los espacios de la propiedad y participar de algunas actividades junto a los adultos, como el ordeñe de las vacas. Para ella, esos momentos representan una parte importante de la infancia que desea preservar. Si bien reconoce que en las ciudades puede resultar más difícil sostener una crianza alejada de las pantallas, considera importante compartir su experiencia.
“Mi hijo anda por todos lados, se divierte, juega, se inventa, hace casitas con palitos, con lo que sea. Él se reinventa, es otro niño, es otra mente, se enfoca en jugar, en divertirse, en ser niño. Eso es lo que a mí más me alegra y quiero transmitirle a la gente también esa parte de que un niño sí puede vivir sin pantallas. Sé que en la ciudad es muy difícil, pero de alguna manera uno trata de mostrarle a la gente que sí se puede”, manifestó.
Entre la familia, el trabajo y las redes
Además de participar de las actividades productivas, Rosina se ocupa de las tareas del hogar y del cuidado de su familia. Su esposo trabaja como herrero y, cuando es necesario, ella también colabora con él. En otras ocasiones realiza labores rurales junto a su suegro, mientras que su pareja también participa de las tareas de la chacra. Esta distribución de responsabilidades hace que encontrar tiempo para grabar, editar y publicar videos requiera organización.

“Al principio no fue fácil organizarme con el tema de las redes, la familia y la organización en la chacra. Pero uno, si quiere y le gusta, siempre hace hasta lo imposible por lograr un momento, un espacio donde puedas ir grabando, mostrando. Después sentarte en tu momento de descanso, editar y subir a las redes, buscar la manera de que a la gente le guste. Es complicada la cosa, no te voy a decir que es fácil porque no lo es. Pero si uno tiene un objetivo, una meta clara de lo que quiere, lo logra”, aseguró.
En ese proceso también destaca el acompañamiento de su esposo, quien la alienta a continuar incluso cuando no tiene ganas de grabar. A partir de sus publicaciones, además, comenzaron a surgir oportunidades de realizar publicidades y canjes, que representan un aporte adicional para la economía familiar. La actividad también le permitió conocer nuevas personas, aprender de sus experiencias e intercambiar opiniones sobre diferentes temas.
“Las redes para mí me trajeron muchísimas oportunidades. Aprendí mucho de mucha gente, conocí personas nuevas, cambiamos opiniones. A la gente le gusta que yo cuente algo y les dé la parte para que ellos también puedan opinar. Entonces interactuamos con la gente. Y sí, gracias a Dios hoy las redes me están dando desde publicidad, canjes, todas esas cosas. Es un extra para mí en la chacra. Como sabemos, en la chacra no es fácil, pero tampoco es imposible y ahí la vamos remando”, comentó.
Más allá de las oportunidades que comenzaron a aparecer, la joven encuentra su mayor satisfacción en las actividades sencillas que forman parte de su vida diaria. Disfruta de los amaneceres, de tomar mate, de compartir un tereré con su familia y de estar rodeada de naturaleza. También reconoce que el apoyo de sus seres queridos resulta fundamental para continuar con sus proyectos y afrontar las responsabilidades de cada jornada.
“Amo vivir en la chacra, amo estar rodeada de los animales, de los pajaritos, de las cosas verdes, de la paz que te transmite un lugar en Misiones, en la chacra. Amo sentarme, tomar mi mate a la mañana, mirar el amanecer, disfrutar el día con mi familia, con un simple tereré, con un simple ir al rozado, con una simple ordeñada de vaca, que mi hijo me ayuda a ordeñar la vaca también. Eso para mí no tiene precio. La vida es una sola, hay que disfrutar al máximo”, expresó.
Esa valoración de su entorno también se refleja en el mensaje que busca transmitir a quienes siguen sus publicaciones. Sin dejar de reconocer las dificultades del trabajo rural, considera que el esfuerzo, la constancia y el acompañamiento familiar son fundamentales para alcanzar los objetivos personales. En su caso, la creación de contenido se incorporó a una rutina que ya estaba marcada por las actividades de la chacra, la maternidad y el trabajo compartido con sus seres queridos.

“Disfruto cada día de mi vida como si fuese el último. Amo la chacra, amo el campo, me gustan los animales, me gusta mi familia. Gracias a mi familia también que me apoya, mi esposo en primer lugar, una persona que está todos los días conmigo y me motiva a salir adelante. Hay días que no tengo ganas de grabar nada y él me dice: ‘Dale, metele, vos podés’. Por eso yo también transmito eso a la gente, que todos podemos, si yo puedo, todos podemos”, concluyó.
Quienes deseen conocer más sobre su vida cotidiana en la chacra, las tradiciones familiares y las actividades que comparte pueden encontrarla en TikTok (Rosina Paulus), Instagram (@rosi_paulus_ok) y YouTube (LaRosina2323).