El sector hotelero trabaja a pérdida y, en Posadas, la ocupación promedio anual llega al 35%

Empresarios necesitarían alcanzar al menos el 70% de ocupación de plazas para cubrir sus costos operativos e impositivos. Desde Amhbra advirtieron que las tarifas permanecen planchadas y que el verano 2027 se presenta con pocas certezas, mientras crece la competitividad con alojamientos temporarios.
martes 03 de noviembre de 2026 | 17:59hs.
La temporada de verano se acerca pero todavía no repuntan las consultas por reservas, que "están muy tibias", describió un empresario de la actividad. | Foto: María de Perini.
La temporada de verano se acerca pero todavía no repuntan las consultas por reservas, que "están muy tibias", describió un empresario de la actividad. | Foto: María de Perini.

El sector hotelero de Misiones atraviesa un año de baja actividad, con tarifas que permanecen prácticamente estancadas, niveles de ocupación insuficientes para cubrir lo que cuesta el mantenimiento edilicio y de recursos humanos de un emprendimiento y una competencia cada vez mayor de los alojamientos temporarios informales.

En Posadas, la ocupación promedio anual se ubicó entre el 30% y el 35%, estimó Gustavo Alvarenga, empresario del rubro y miembro de la Asociación Misionera de Hoteles, Bares, Restaurantes y Afines (Amhbra). Es decir, la mitad de lo que un establecimiento necesita para afrontar sus costos operativos e impositivos y sostener su funcionamiento sin pérdidas.

Alvarenga resumió este 2026 como un año “malo” y en el que “nuestro rubro fue bastante golpeado, sobre todo Posadas, que es una plaza más comercial que de turismo de ocio. Con todo este parate, las empresas recortan, a veces no hay movimiento y eso se sintió especialmente durante la primera mitad del año”.

En ese sentido, indicó a El Territorio que los hoteles de la ciudad dependen en buena medida del turismo de eventos y reuniones y de los viajeros que llegan por motivos laborales. “Nosotros trabajamos con muchos eventos y muchos viajantes. Ese es nuestro fuerte. Sobre todo el viajante que recorre la provincia para su negocio, y todo eso también bajó mucho”, afirmó.

A ese escenario se suma la menor llegada de turistas brasileños, uno de los mercados extranjeros más importantes para la capital por su proximidad y conexión cultural histórica. Según Alvarenga, la relación cambiaria hace que Argentina resulte más cara para los visitantes del país vecino: “Económicamente, al tener un dólar fuerte y estable, para ellos no les conviene tanto venir. Ya no es el brasilero masivo que venía de lunes a lunes. Les sale muy caro venir (a Argentina)”, reconoció.

El empresario señaló que el movimiento mejoró levemente durante el segundo semestre, aunque no alcanzó para revertir el escenario.

En Posadas, cinco de cada 10 plazas son en alquileres temporarios e informales

Uno de los puntos que más preocupa al sector es el crecimiento de los alojamientos temporarios que no están registrados ni tienen las mismas exigencias que los establecimientos habilitados. De acuerdo con el último relevamiento hecho desde Amhbra, sólo Posadas cuenta con aproximadamente 2.700 plazas hoteleras formales, mientras que las opciones informales superan las 3.000. Es decir, de cada 10 camas disponibles, cinco son en alquileres temporarios.

El empresario sostuvo que esa diferencia genera una competencia desigual y apuntó que, quienes están inscriptos como oferentes del servicio, deben afrontar una estructura de costos y controles que no siempre alcanza a los alquileres temporarios. “Los formales estamos hipercontrolados, con una burocracia muy grande y todos los costos que implica mantener un establecimiento. Tenemos que competir con los alquileres temporarios que están casi nulamente controlados, y eso nos perjudica muchísimo en las tarifas”, afirmó.

Según detalló, la tarifa promedio de un hotel o cabaña ronda los 80.000 pesos por noche para dos personas, equivalentes a unos 50 dólares. Mientras que algunos alojamientos temporarios pueden cobrar alrededor de 30 dólares. “Hoy la tarifa manda, antes quizás la gente miraba más qué servicios se ofrecían, pero ahora depende mucho del precio”, amplió.

En esa línea, desde Amhbra aclararon estar lejos de pretender una prohibición de la actividad temporaria. Alvarenga planteó la necesidad de avanzar hacia mayores controles y condiciones más equilibradas: “No pedimos que desaparezcan los alojamientos temporarios, sino que se les exijan algunos requisitos, sobre todo por la seguridad del pasajero, y que a nosotros también nos bajen un poco la burocracia y los costos”, argumentó.

Entre las obligaciones que mencionó figuran los seguros, los planes de contingencia y las condiciones específicas para habilitar instalaciones como las piscinas, que incluyen la presencia de guardavidas de acuerdo a la Ley provincial de Seguridad Acuática V - N° 18. Según cuestionó, existen alojamientos temporarios con servicios similares que no afrontan las mismas exigencias.

Tarifas estancadas y ocupación que no cubre costos

Otro de los problemas centrales que describió es la dificultad para actualizar las tarifas en un contexto de retracción de la demanda. Alvarenga advirtió que los establecimientos mantienen precios para no perder clientes, pero que esa estrategia no alcanza para garantizar la rentabilidad. “Si yo tengo una tarifa muy baja, puedo tener hasta el 100% de ocupación, pero igual no es rentable. Hoy, si salvás los costos, estamos hechos; no hay prácticamente ganancia y muchas veces ni siquiera alcanzamos a cubrir los costos mensuales”, advirtió.

Estimó que la ocupación hotelera promedio anual en Posadas se ubica entre el 30% y el 35%. Lejos de lo que se requiere para afrontar los compromisos operativos e impositivos (se necesitaría, en ese caso, lograr al menos entre 60% y 70% de ocupación con tarifas acordes, aclaró).

Si bien descartó el cierre de emprendimientos, reconoció que en muchas firmas se acudió a créditos y señaló por mora en pagos a proveedores y cargas fiscales. “Hay muchísima gente endeudada, con atrasos en los impuestos y también con los proveedores. Para una pequeña o mediana empresa es muy complicado salir adelante cuando hay impuestos fijos que hay que pagar independientemente de cuánto se venda”, sostuvo.

Mejorar la conectividad para competir en mejores condiciones

Alvarenga también vinculó las dificultades del sector con la competencia que representan Paraguay y Brasil. En particular, mencionó el crecimiento de Encarnación como destino comercial y turístico: “Se acabó la Encarnación de hace 20 o 25 años. Nosotros estamos compitiendo con la segunda o tercera ciudad de un país, que tiene una estructura de costos operativos muchísimo menor que la nuestra”, señaló.

El empresario estimó que los costos operativos en Paraguay pueden ser hasta un 80% inferiores a los que afrontan los establecimientos argentinos. En ese contexto, consideró que Posadas debe prepararse para competir con una oferta regional que también invierte en infraestructura y servicios turísticos.

A las diferencias de costos se suma, según planteó, una dificultad estructural para atraer visitantes: la conectividad. “Necesitamos mucha conexión de transporte, sobre todo avión, porque estamos lejos. Si queremos viajar al exterior tenemos que ir a Asunción, Buenos Aires o Foz de Iguazú para tomar un vuelo. Imaginate al revés, todo lo que tiene que hacer una persona del exterior para llegar a Posadas”, graficó.

Un verano incierto con (y por) El Niño 

A las dificultades económicas y comerciales se suman, ahora, las consecuencias de las condiciones climáticas asociadas al fenómeno de El Niño. El empresario indicó que las lluvias y las tormentas afectaron al sector por dos vías: las cancelaciones de reservas y los daños materiales que sufrieron algunos establecimientos.

“Cuando hay un fin de semana de mucha lluvia, muchos de los que querían venir a Posadas cancelan, sobre todo los brasileños, que tienen miedo de que se inunde algún puente y después no puedan volver. En el interior también hay muchas cancelaciones por las tormentas”, detalló.

Con ese escenario, las consultas para el verano todavía no muestran el movimiento que esperaba el sector. “Las consultas están tibias y se viene una temporada muy incierta”, auguró. “Hay que ver cómo se comporta Brasil y qué pasa con las lluvias en las playas de Ituzaingó y en las zonas cercanas. La verdad que nuestra actividad va día a día y no tenemos grandes proyecciones”, arremetió.

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