La causa se tramita ante el Juzgado de Instrucción Dos de Oberá
“Me atrevo a decir que hay un prejuicio sobre las víctimas”
El pasado 26 de diciembre, el médico Ernesto Omar Ramp (55) apuñaló e hirió de gravedad a Daniel Marco (55), al tiempo que lesionó a sus hijos Gustavo (24) y Brian Marco (25). El padre agonizó durante cinco días y falleció a consecuencia de la puñalada que recibió en el abdomen.
A su vez, Ramp fue imputado por delito de homicidio simple y quedó alojado en la Seccional Segunda de Oberá. En marzo le dictaron la prisión preventiva.
En tanto, a pedido de su defensa, a principios de abril el Juzgado de Instrucción Dos de Oberá autorizó su internación en una clínica privada de Oberá, en función a ciertas patologías, como hipertensión y diabetes. Desde entonces no regresó a una celda.
En ese contexto, el pasado miércoles el acusado fue derivado al Hospital de Aristóbulo del Valle, en otro visto bueno de la justicia hacia una solicitud de la defensa.
Vale recordar que Ramp tiene domicilio en Aristóbulo y al momento de perpetrar el homicidio de Marco se desempeñaba como director del mismo Hospital donde ahora permanece alojado.
Al respecto, el abogado Miguel Cristaldo, querellante en representación de la familia de la víctima, expresó el descontento de la familia y consideró que el imputado ostenta “privilegios”, ya que “no padece ninguna patología grave”.
“Tiene presión alta y azúcar en sangre, como tantos otros reos. Es más, el Servicio Penitenciario atiende patologías graves, con traslados a centros asistenciales cada vez que hace falta. Sólo pretendemos que sea tratado como un reo común”, remarcó.
Sobre el trasfondo del beneficio del que goza Ramp y la pertenencia de la familia Marco a la comunidad gitana, Cristaldo argumentó: “Me atrevo a decir que hay un prejuicio sobre las víctimas”.
“Tiene antecedentes”
Según el expediente, el pasado 26 de diciembre a las 11.30, Ramp llegó a la concesionaria de camiones de Marco, en colectora Apóstoles Norte de Oberá, reclamando un saldo de una deuda por la venta de un camión.
Los hijos de Daniel Marco fueron testigos directos del hecho y contaron que el médico los atacó con un cuchillo, hiriendo de muerte a su papá.
“Ramp prácticamente confesó el crimen. Dice que se defendió y agarró un cuchillo, sin precisar de dónde lo sacó. Primero atacó a Gustavo, después a su hermano Brian y finalmente al papá, Daniel”, detalló el querellante.
En diálogo con El Territorio, opinó que el imputado actuó con “premeditación”, al tiempo que mencionó que “tiene antecedentes de violencia, de un accionar cuasi mafioso, pero no tiene condena”.
También se refirió al accionar posterior al crimen, ya que Ramp hizo desaparecer el cuchillo y a las pocas horas vendió el auto con el cual se movilizaba.
Por ello, subrayó que las pruebas son contundentes y cuestionó “los privilegios” que tiene Ramp”.
“La familia se hizo presente en el juzgado para pedir explicaciones por esta situación. La defensa hace su trabajo, pero las decisiones las toma el juzgado”, señaló.
Asimismo, precisó que “es el juez el que está permitiendo que lo alojen en el Hospital donde era director, que es como su casa; y antes en una clínica privada, con todos los privilegios. La familia está muy abrumada y muy descontenta por el accionar del poder judicial”.
Sobre la marcha del expediente, indicó que la Cámara de Apelaciones debe resolver algunos planteos previos a la elevación a juicio, que “ojalá sea antes de fin de año”, puntualizó.
Secuencia de muerte
Gustavo y Brian Marco, testigos directos del hecho, contaron que el día del hecho, sin mediar palabras, el médico lanzó un primer golpe y luego sacó un cuchillo de la cintura con el que cortó a los jóvenes y lesionó de muerte al padre, quien agonizó cinco días, hasta su deceso el 31 de diciembre.
Luego, Ramp volvió a Aristóbulo del Valle, donde residía, y radicó una denuncia ubicándose en el rol de víctima. De todas formas, al otro día fue detenido y luego imputado por homicidio.
Los hijos de Marco precisaron que el 6 de noviembre pasado le compraron un camión a Ramp, por ofrecimiento de éste. Era la primera vez que hacían negocios con el médico de Aristóbulo.
“Se le pagó casi todo y quedó un saldo de 1.500 dólares, que vino a reclamar el 26 de diciembre. Mi papá le dijo que le iba a pagar, que le iba a dar plata y un cheque. Y en eso me tiró una trompada, me tropecé contra la máquina (retroexcavadora) del frente y cuando estoy en el suelo, Ramp sacó el cuchillo de la cintura y me quiso apuñalar por la espalda, pero me refiló y me cortó la remera”, detalló Gustavo.
Y continuó la secuencia: “Estando yo en el piso, mi papá me quiere ayudar y ahí le hincó a papá; me levanté y me tiró otra puñalada que me cortó el brazo. En eso mi hermano salió de la oficina y también le tiró una puñalada que le cortó el brazo. Nos quiso matar a los tres”.
Ambos hermanos aseguraron que el profesional de la salud “llegó tranquilo, dijo buen día, feliz Navidad, y de repente empezó a pegar y sacó el cuchillo que tenía atrás, en la cintura. No hubo una pelea, no tuvimos posibilidad de defendernos”.