La pandemia lo puso a prueba y hoy lidera a la nueva generación de médicos en el Madariaga
El Hospital Escuela de Agudos Dr. Ramón Madariaga vio egresar a una nueva camada de especialistas formados en su Servicio de Neumonología. Entre ellos se destaca el caso del doctor Matías Omar Pereyra, quien además de egresar como neumonólogo fue designado jefe de residentes, en una historia que refleja el espíritu de una formación que transforma tanto vocaciones como personas.
Antes de encontrar en las enfermedades respiratorias la especialidad que definiría su camino, Pereyra atravesó tres años de Clínica Médica en plena pandemia de Covid-19. Hoy se desempeña en un servicio que combina alto volumen de pacientes, avances constantes en diagnóstico y tratamiento, y un fuerte espíritu de equipo entre colegas.
Una residencia forjada en pandemia
El recorrido de Pereyra no comenzó en neumonología. Antes de especializarse en el sistema respiratorio, transitó tres años de residencia en Clínica Médica, un período que coincidió con uno de los momentos más exigentes de la salud pública reciente. "Fueron justo en época de pandemia, así que fue bastante duro", relató el médico al repasar esos primeros años de formación.
Sin embargo, lejos de quedar solo como un recuerdo difícil, aquella etapa se transformó en una base sólida. "Sirvió como para ganar mucha experiencia, hacer nuevas amistades, nuevos conocimientos", agregó, marcando el contraste entre la dureza del contexto sanitario y el crecimiento profesional y humano que le dejó ese período.
Ese contraste entre exigencia y aprendizaje es, según distintos testimonios de residentes del Madariaga, una constante en la formación médica de posgrado en este hospital: los primeros meses suelen ser el tramo más árido del camino, pero terminan sentando las bases de vocaciones sólidas.

El hallazgo de una especialidad "muy linda"
Al llegar a neumonología, Pereyra describe una etapa marcada por expectativas altas y por el hallazgo de un ambiente de trabajo que reforzó su elección. "Una especialidad, la verdad, muy linda. Cuando empecé, lleno de expectativas, hice muchos compañeros, muchos amigos, buenas personas, buenos colegas", expresó.
Para el flamante especialista, el atractivo de la disciplina no se agota en lo técnico: también pasa por el vínculo con el equipo y por la posibilidad de aprender de un volumen importante de pacientes que, día a día, requieren atención respiratoria especializada. Ese caudal de casos fue, justamente, uno de los motivos que lo llevaron a elegir esta rama de la medicina.
"Lo elegí principalmente porque es una especialidad donde tenemos muchos pacientes que requieren de nuestra atención", explicó, y sumó que el campo se encuentra en plena expansión científica: "Hoy por hoy se están investigando y se están descubriendo muchas cosas nuevas en varias áreas, en varios terrenos". Ese dinamismo, sostuvo, es parte de lo que hace atractiva a la neumonología para quienes recién comienzan su formación médica.
Avances, diagnóstico y compromiso con la comunidad
Para Pereyra, mantenerse actualizado no es solo una exigencia académica, sino una forma concreta de devolver algo a la sociedad. "Cada vez hay nuevos descubrimientos y nuevos avances en cuanto a tratamiento y a diagnósticos, que creo que son importantes como para saberlos, como para brindar una ayuda a la comunidad", afirmó.
Esa mirada conecta la formación técnica con un compromiso más amplio: la actualización constante como herramienta directa de servicio a los pacientes que llegan al Madariaga. El médico también destacó el rol del equipo humano del servicio como sostén cotidiano de esa tarea.
"Agradecido por siempre, por la buena onda, por el compañerismo. Somos un equipo de trabajo que siempre nos estamos alentando, estamos el uno para el otro y tratando siempre de dar lo mejor para la comunidad", señaló, subrayando que la calidad asistencial del servicio se apoya tanto en el conocimiento técnico como en la cohesión entre profesionales.
Un mensaje para la próxima generación
Con la residencia ya completada y un nuevo rol como jefe de residentes, Pereyra dedicó parte de su testimonio a quienes están por iniciar el mismo camino. "Si tiene la posibilidad de realizar una residencia que lo haga, que no se va a arrepentir", recomendó a los recién egresados de la carrera de Medicina.
Reconoció, sin rodeos, que el inicio no es sencillo. "Al principio el camino siempre es duro, no es fácil, pero luego a medida que van pasando los meses se va haciendo más llevadero y siempre al final del camino uno encuentra los objetivos", planteó.
Ese mensaje se traduce ahora en una responsabilidad concreta: acompañar a los residentes de años inferiores. "Tratar de dar lo mejor siempre y ayudar a los residentes de años inferiores, tratar de enseñarles y de guiarles en el mejor camino para que traten de amar la especialidad", expresó, en lo que se perfila como una nueva etapa dentro del mismo servicio que lo formó.
El respaldo de la Fundación Parque de la Salud
Historias como la de Pereyra no ocurren de manera aislada: se desarrollan dentro de un ecosistema institucional que sostiene la formación médica de posgrado con inversión sostenida en tecnología calificada y en infraestructura de alta complejidad.
La Fundación Parque de la Salud cumple un rol central en ese esquema, articulando de manera coordinada los recursos que permiten que servicios como el de Neumonología del Hospital Madariaga cuenten con el equipamiento y las condiciones necesarias para formar especialistas capaces de responder a los desafíos sanitarios actuales.
Ese trabajo conjunto entre la institución hospitalaria y la Fundación consolida un modelo de salud pública donde la actualización tecnológica y la formación de recursos humanos avanzan de manera integrada, con la mirada puesta en fortalecer la atención respiratoria y la calidad asistencial para toda la comunidad.