El Hogar Sagrado Corazón necesita ayuda para acompañar a trece chicos y afrontar gastos cotidianos

La institución recibe a niños de entre seis y 15 años y busca reforzar el acompañamiento de la comunidad. Se puede colaborar con donaciones, voluntariado o sumarse como simpatizante, socio activo, protector o benefactor.
jueves 20 de agosto de 2026 | 10:50hs.

Desde hace 45 años, el Hogar de Niños Sagrado Corazón brinda contención y acompañamiento a chicos de Posadas que, por distintas situaciones familiares, necesitan un espacio donde permanecer durante la semana. Actualmente, trece niños y adolescentes forman parte de la institución, que funciona como un hogar de tránsito y cubre desde su alimentación y escolaridad hasta controles médicos y otras necesidades cotidianas. Sostenido por una asociación y con el acompañamiento de tres religiosas de la congregación San Miguel Arcángel, el lugar vuelve a recurrir a la solidaridad de la comunidad para continuar con su tarea.

“Nosotros somos tres hermanas de la congregación San Miguel Arcángel y estamos acá desde febrero trabajando con los niños. Este hogar tiene 45 años y está sostenido por una asociación, integrada también por hombres, pero principalmente por mujeres que son quienes llevan adelante este lugar”, contó la hermana Elisa.

La institución funciona principalmente como un espacio de tránsito de lunes a viernes para niños cuyas familias atraviesan distintas dificultades y necesitan acompañamiento para compatibilizar el trabajo con su cuidado. Durante esos días, el equipo se ocupa de trasladarlos a la escuela, garantizar las cuatro comidas, atender sus necesidades escolares y realizar los controles de salud que requieran. Los fines de semana, en tanto, la mayoría regresa con sus familiares.

“Acá vivimos en familia. Es como que durante la semana tenemos trece hijos y nos ocupamos de todo lo que necesitan. Gracias a Dios también contamos con la ayuda de algunas psicólogas y psicopedagogas, además de la atención médica y odontológica. Para nosotras ellos son una familia y durante esos días asumimos todo lo que implica acompañarlos”, expresó.

En la actualidad conviven en el lugar nueve varones y cuatro niñas, con edades comprendidas entre los seis y los 15 años. Aunque esa es la franja establecida para permanecer en la institución, cada situación se analiza de manera particular debido a la demanda existente. El ingreso es definido por la asociación responsable del hogar en diálogo con las religiosas, mientras que el trabajo cotidiano incluye reuniones y acciones conjuntas con los padres.

“El trabajo nuestro es junto con las familias de los chicos. Tenemos reuniones con los padres y siempre buscamos trabajar de forma conjunta. Sabemos que hay muchas realidades y mucha demanda en los hogares, por eso cada caso tiene sus particularidades. Nosotros tratamos de acompañarlos durante todo el proceso y brindarles lo que necesitan mientras están acá”, señaló Elisa.

Sin embargo, tres hermanos de ocho, doce y 15 años atraviesan actualmente una situación diferente al resto. Los niños se encuentran judicializados y permanecen en el Sagrado Corazón los siete días de la semana debido a que, por el momento, ningún integrante de su familia puede hacerse responsable de su cuidado. De esta manera, el establecimiento dejó de ser para ellos únicamente un espacio de tránsito y se convirtió en su residencia permanente.

“Ellos viven acá de lunes a lunes porque no tienen a nadie de su familia que pueda cuidarlos en este momento. Esta es su casa. Ojalá podamos conseguir una familia para los tres, a eso aspiramos también y queremos que la gente conozca esta situación”, manifestó la hermana.

Para afrontar su funcionamiento, el hogar recibe un aporte económico gubernamental y mercadería entregada mensualmente por Desarrollo Social. A esos recursos se suman las colaboraciones particulares que permiten completar las necesidades cotidianas. Los gastos no se limitan a alimentación, escolaridad o salud: la institución cuenta con una cocinera, una trabajadora encargada de la limpieza y una cuidadora nocturna, cuyos salarios también forman parte del presupuesto mensual.

“Desde que llegamos empezamos a hacer pedidos de ayuda y tuvimos una muy buena respuesta. Yo viví diez años en Asunción, Paraguay, con mi congregación, aunque soy posadeña, y cuando volví me sorprendió muchísimo la generosidad de la gente. Gracias a esa colaboración podemos brindarles lo básico a los chicos, pero es algo que necesitamos de manera constante”, destacó Elisa.

Cómo ayudar 

Por ese motivo, el Sagrado Corazón mantiene abierta una campaña de caridad que contempla distintas modalidades de aporte económico. Quienes quieran sumarse pueden hacerlo como simpatizantes, con contribuciones mensuales de $2.500 o $4.000; socios activos, mediante $5.000 o $10.000 al mes; protectores, con $15.000 o $20.000 trimestrales; o benefactores, con aportes semestrales de $50.000, $100.000 o montos superiores.

Las donaciones económicas también pueden realizarse por transferencia. A través de Mercado Pago, el alias es HOGARPOSADAS y el CVU 0000003100012954572872. En Banco Macro, la cuenta está a nombre de Asoc. Pro Hogar de Niños Minusválidos Sagrado Corazón y el CBU es 2850001040094009852478. A su vez, se reciben carne, verduras, lácteos, alimentos no perecederos, artículos de higiene personal, productos de limpieza y útiles escolares, insumos que se utilizan de manera permanente en la institución.

“También necesitamos personas que puedan regalar un poco de su tiempo. Los chicos tienen talleres de huerta y reciben ayuda con las tareas escolares, pero son trece y muchas veces quienes estamos acá no damos abasto. Si alguien quiere venir a acompañarlos con actividades recreativas, deportivas, con la escuela o simplemente compartir un momento, para nosotros es una ayuda enorme”, sostuvo Elisa.

Parte de esas actividades se desarrolla con el respaldo de la Municipalidad, que facilita la participación de profesionales y propuestas destinadas a los chicos. No obstante, desde la institución pretenden ampliar esa red, especialmente con especialistas que puedan ofrecer acompañamiento de manera voluntaria. Entre las necesidades mencionaron psicólogos, con particular interés en contar con un profesional varón debido a que nueve de los residentes son niños, además de apoyo psicopedagógico y fonoaudiológico.

“Tenemos una nena de seis años que presenta dificultades en el habla y necesitamos una fonoaudióloga que pueda acompañarla. También buscamos profesionales que quieran acercarse y colaborar con los chicos. La idea es poder contar lo que necesitamos para que algún corazón generoso escuche y pueda ayudarnos”, indicó la religiosa.

En materia de salud surgió además otra necesidad puntual: tres de los niños requieren tratamientos de ortodoncia. Si bien cuentan con atención odontológica mediante un Caps, ese tipo de prestación no se realiza allí y representa un costo elevado para el hogar. Por esa razón, esperan encontrar profesionales o instituciones que puedan ofrecer alternativas accesibles que permitan iniciar los tratamientos indicados.

“Al odontólogo los llevamos y tenemos la posibilidad de atenderlos en un Caps, pero la ortodoncia no se hace allí. Son tratamientos muy caros y actualmente hay tres chicos que los necesitan. Si pudiéramos conseguir alguna opción más económica o alguien que pueda colaborar específicamente con esto, sería muy importante para ellos”, planteó Elisa.

A las demandas vinculadas directamente con los niños se agregan las condiciones edilicias de una construcción que lleva cuatro décadas y media de funcionamiento. En los últimos meses comenzaron a advertirse inconvenientes en cañerías, humedad y pérdidas de agua, mientras que algunos baños necesitan ser renovados y el termotanque de la cocina también requiere atención. Ante este panorama, la campaña contempla tanto la donación de materiales como la posibilidad de recibir mano de obra.

“Son cosas propias de una casa que tiene muchos años. Empezamos a tener problemas con las cañerías, humedad y pérdidas, y hay baños de los chicos que necesitan renovación. Si aparece alguien que pueda ayudarnos con materiales o con su trabajo para realizar estos arreglos, sería muy valioso porque algunas de estas cuestiones ya son urgentes”, detalló.


El voluntariado, por otra parte, no se restringe a tareas vinculadas con el acompañamiento escolar o profesional. El predio posee un patio amplio que requiere mantenimiento frecuente, por lo que también resultan útiles colaboraciones para cortar el pasto y efectuar otras labores habituales. Desde el hogar remarcan que incluso quienes no puedan realizar aportes económicos pueden contribuir difundiendo la campaña entre sus contactos y en redes sociales para ampliar su alcance.

“Hay muchas maneras de ayudar. Por ahí una persona no puede colaborar con dinero, pero puede venir a cortar el pasto, ayudar con alguna tarea, compartir tiempo con los chicos o difundir lo que hacemos. Sin la gente pienso que no podríamos seguir adelante, porque la respuesta de la comunidad es la que nos permite continuar sosteniendo este lugar”, valoró la hermana.

La campaña también busca reforzar esa participación bajo la consigna “Pequeñas acciones, grandes cambios” y plantea que compartir la convocatoria puede convertirse en un puente hacia nuevos colaboradores. Quienes deseen comunicarse con la institución pueden hacerlo mediante el WhatsApp 3765-305516 o a través de Instagram, en la cuenta (@hogarsagradocorazon.posadas). Desde el establecimiento insisten en que alimentos, productos, tiempo, conocimientos profesionales o aportes monetarios pueden integrarse a una misma red de acompañamiento.

 

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