“El descanso también forma parte del proceso de la educación”
Las vacaciones de invierno representan una oportunidad para que niños, adolescentes y adultos hagan una pausa de las exigencias escolares, recuperen energías y fortalezcan aspectos emocionales que muchas veces quedan relegados durante la rutina. En ese sentido, el receso también puede convertirse en un momento para compartir más tiempo en familia, incorporar actividades recreativas y volver a clases con mayor motivación, siempre que exista un equilibrio entre el descanso y las responsabilidades.
“Es importante el descanso tanto para niños como para adolescentes y adultos. Las vacaciones representan una pausa necesaria que nos permite descansar físicamente, disminuir el estrés y fortalecer lo emocional. Además, tenemos que tener en cuenta que podemos compartir más tiempo con la familia, jugar y realizar otras actividades saludables fuera de la rutina cotidiana”, explicó la licenciada en Psicopedagogía Gabriela García (MP 750).

Tras ese período de exigencias, García indicó que es frecuente que muchos chicos lleguen al receso con señales de agotamiento acumulado. Entre ellas mencionó la irritabilidad, la falta de motivación -especialmente en los adolescentes-, el desgano y la apatía frente a actividades que habitualmente disfrutan. A esto se suma el cansancio propio de una rutina cargada de obligaciones, que muchas veces dificulta encontrar momentos para detenerse y descansar.
“Muchas veces pensamos que en vacaciones nos vamos a poner al día con todo lo que tenemos para hacer, pero es importante encontrar un equilibrio. Si hay tareas escolares, se pueden organizar distintos momentos del día para cumplirlas y también reservar tiempo para salir, pasear con la familia o simplemente descansar. Armar una rutina durante el receso ayuda a que todas esas actividades tengan su espacio”, sostuvo García.
El juego libre, además, continúa siendo una herramienta fundamental para el desarrollo infantil. Las actividades al aire libre, los paseos, andar en bicicleta o compartir momentos cotidianos con la familia permiten que los chicos se desconecten de la rutina escolar y recuperen energías. Tampoco es necesario llenar cada jornada con propuestas, ya que disponer de tiempo libre forma parte de un descanso saludable. Ese tiempo favorece la imaginación, la creatividad, la autonomía, la resolución de problemas, las habilidades sociales y el procesamiento de las emociones.
“El juego libre favorece la imaginación, la creatividad, la resolución de problemas, la autonomía y las habilidades sociales. También ayuda a procesar emociones y a relacionarse con los demás. Incluso es positivo que los chicos tengan momentos de aburrimiento, porque después de un rato empiezan a inventar juegos, historias o actividades. Ese tiempo también estimula la creatividad”, afirmó.
Respecto del uso de las pantallas, la psicopedagoga consideró que pueden formar parte del entretenimiento durante las vacaciones, siempre que exista un tiempo previamente acordado. Recomendó priorizar las actividades al aire libre, el juego y los momentos compartidos en familia, sin centrar el descanso únicamente en el uso del celular. También agregó que mirar televisión puede ser una alternativa, siempre bajo la supervisión de los adultos y sin que ocupe la mayor parte del día.
“Las pantallas pueden ser una opción de entretenimiento, pero no deberían ocupar la mayor parte del día. Podemos acordar horarios y no centrarnos solamente en el uso del celular. También pueden mirar algo en la televisión, pero siempre de manera controlada. Las vacaciones no son un tiempo perdido; son una oportunidad para cuidar la salud emocional, fortalecer los vínculos y volver a la escuela con más energías y motivación. El descanso también forma parte del proceso de la educación”, concluyó.