Descripciones desde el alma

“Bueno sería ser bebé… y darse cuenta”

domingo 24 de mayo de 2026 | 6:00hs.

Juan proviene del hebreo Yohanan, que significa “Dios es misericordioso” o “Dios ha sido benévolo”; Carlos, de origen germánico, derivado de Karl, cuyo significado es “hombre libre” u “hombre fuerte”.

Gracia, favor y fortaleza caracterizan fuertemente al nombre Juan Carlos, en resumidas cuentas.

Corría la primavera de 1983 cuando a través de una consulta ginecológica me sorprende el veredicto médico: por vez primera mi vientre ya portaba la bendecida semilla de una vida en gestación. ¡Cuánta emoción, feliz de saber que en 9 lunas nuevas más me transmutaría para vivir esa añorada matrescencia a la que, percibo, la mayoría de las mujeres aspiramos! Ciertamente, desconozco la razón de que desde aquel instante tuve la intuición de que era “machito” el tan deseado SER en formación… esos misterios… si los hay...!!

12 de mayo fue el día: a las 21.30 exactamente después de un interminable parto de unas 15 horas… ¡qué importa! El trofeo, mi tesoro, ya cargado en mis brazos que se abrían ansiosos, en total mutismo con lágrimas de felicidad por ese vertiginoso y adrenalínico, imborrable de mi retina, momento, de dar a luz…

Ya tiernamente te llamamos Juanchi, ¡mi primogénito y único hijo…! ¡Cuánta vida juntos!

¡Tantas historias compartidas! Incontables proyectos encarados!!

No me alcanzaría el resto de mi existir para narrarlas como tampoco podría cuantificar mi gratitud al Altísimo para expresar mi AMOR hacia ti, hijo, ser de luz, con una nobleza desbordante, aunque tozudo, y algo desordenado, altamente empático y sensible, como también trabajador responsable y generoso.

Orgullosa de tus logros e innumerables talentos! Muy feliz de la familia que sostienen tu compañera de ruta y vos. Atenta a vuestro rumbo, bajo la advocación del Sempiterno…

Me permito la mención de una reflexión que me prestaste a los 8/9 añitos, en ocasión de nuestras charlas acerca de tu vida de bebé y temprana infancia, cuitas acompañadas con infinitas imágenes gráficas (no digitales aún). En un arrebato reflexivo decías: “Ma, qué bueno sería ser bebé y darse cuenta…”. Aquella escena me captó. Hoy es la inspiración con la que titulo este alusivo relato en íntima meditación.

Por Mercedes Griselda Romero
Docente, licenciada en Inglés

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