Falleció ayer por complicaciones en su salud
Dolor por la muerte de Ezequiel Galeano, el joven que quería vivir
Ezequiel Galeano partió de este mundo terrenal ayer; la noticia fue dada por su hermano Gustavo, y su pesar se trasladó profundamente en la comunidad de Misiones. Es que el joven de Eldorado había logrado tocar el corazón de miles de personas con su historia de vida, marcada por una extensa lucha contra la fibrosis quística y una larga espera por un trasplante bipulmonar que finalmente llegó en marzo de 2021.
En el último tiempo había atravesado varias crisis respiratorias que lo llevaron nuevamente hasta Buenos Aires donde estuvo internado hasta su deceso. Los médicos lo estuvieron tratando con medicación para evitar así un nuevo trasplante.
Desde muy pequeño, Ezequiel enfrentó complicaciones de salud debido a esta enfermedad que afecta principalmente al sistema respiratorio y digestivo. El diagnóstico llegó cuando tenía apenas ocho meses y, desde entonces, pasó gran parte de su vida bajo tratamiento y controles médicos permanentes en el Hospital Garrahan. Fueron quienes le dijeron cuando tenía 18 que era necesario un trasplante para adultos porque sus pulmones estaban muy deteriorados.
Con el paso de los años, el deterioro pulmonar avanzó y en 2018 ingresó a la lista de espera del Incucai para recibir un trasplante bipulmonar. En varias oportunidades encabezó la lista de prioridad, aunque distintas circunstancias, entre ellas la pandemia del Covid-19, impidieron concretar la intervención.
Su historia se volvió conocida en toda la provincia y despertó una enorme cadena de solidaridad. Amigos, vecinos y desconocidos acompañaron a la familia en campañas y pedidos de oración mientras Ezequiel permanecía con internación domiciliaria y atravesaba constantes infecciones respiratorias.
La esperanza finalmente llegó el 4 de marzo de 2021, cuando fue trasladado en un avión sanitario de alta complejidad hacia el Hospital Favaloro de Buenos Aires para someterse a la ansiada cirugía.
La intervención demandó largas horas y fue seguida minuto a minuto por familiares y allegados. Tras la operación, su hermano Gustavo había confirmado que el trasplante había sido exitoso, mientras que su madre, Mercedes López, había expresado emocionada su agradecimiento al donante y a la familia que tomó la decisión de donar órganos. “Llegó en el momento justo”, había manifestado entonces, luego de años de angustia e incertidumbre.
Ezequiel se convirtió en un símbolo de perseverancia y esperanza para muchas personas que atraviesan enfermedades complejas y esperan un trasplante. Su historia también ayudó a visibilizar la importancia de la donación de órganos y el trabajo de los equipos médicos especializados.
Tras conocerse la noticia de su fallecimiento, las redes sociales se llenaron de mensajes de despedida y reconocimiento hacia el joven misionero. “Luchador de la vida” y “No existen palabras para este dolor”, fueron algunas de las expresiones compartidas por quienes siguieron de cerca su historia y acompañaron su recuperación durante estos años.