En marco del Día Provincial del Donante de Órganos
“Stefy es una heroína de la alegría y de la vida”
Hay historias que sobreviven al paso del tiempo porque trascienden la medicina. Se sostienen en los vínculos, en la memoria y en la decisión de transformar el dolor en esperanza. En el marco del Día Provincial del Donante de Órganos, Posadas fue escenario ayer de uno de esos encuentros: el del prestigioso cirujano cardiovascular infantil Horacio Vogelfang con Claudia Acosta, madre de Stefanía Vier, cuya vida y legado quedaron unidos para siempre por la donación de órganos.
Vogelfang, referente de la cirugía cardiovascular pediátrica en Argentina y autor del libro El corazón en la mano, estuvo en la capital misionera para participar de la conmemoración y reencontrarse con una historia que también marcó su trayectoria profesional: la de la montecarlense Stefy, a quien trató desde los primeros meses de vida y a la que le dedica el capítulo 10 de su libro.
“Estoy muy emocionado por esto, por el recibimiento que me han hecho en Posadas. Me siento realmente conmovido. Estoy aquí en relación también a una queridísima paciente que es Stefy, para mí es una heroína de la alegría y de la vida y eso realmente me emociona”, expresó frente al mural que la homenajea en el cuarto tramo de la Costanera y donde se hizo la presentación del libro de este profesional de la salud ya retirado.
Stefy fue trasplantada del corazón en 2015. El 2 de octubre de 2017 tuvo una recaída con un rechazo repentino que la derivó a la internación al Hospital Samic de Eldorado y luego al Madariaga, donde permaneció hasta ser derivada a la Fundación Favaloro de Buenos Aires. Falleció cuatro días después.
Durante su visita el médico también destacó el desarrollo alcanzado por el país en materia de cirugía cardíaca y trasplantes. “Ya desde hace unos años Argentina está a nivel de la potencia médica del mundo en cuanto a lo que se ha hecho en cirugías de alta complejidad cardíacas, en trasplante cardíaco, tanto en adultos y fundamentalmente mi especialidad en la pediátrica”, sostuvo. Y agregó que el trabajo iniciado hace décadas permitió formar equipos que hoy continúan ese camino en hospitales públicos y privados. “Tenemos que estar orgullosos de esta parte de nuestro país, de nuestra Argentina, que en esto es una potencia realmente”, remarcó.
Vogelfang dedicó más de tres décadas de su vida y fue el encargado de poner en marcha en el Hospital Garrahan un equipo paraq realizar trasplante cardíaco infantil en en un nosocomio público. Hito que se concretó en octubre del 2000.
Sin embargo, detrás de los avances científicos también permanecen los recuerdos de quienes no lograron superar la enfermedad. El cirujano admitió que son esos casos los que permanecen más presentes en su memoria. “Me acuerdo y me quedan muy grabados, debo confesar, aquellos que me provocan dolor. Uno siempre hace lo mismo, siempre trata de hacer todo bien pero hay pacientes que quedan en el camino y esos duelen mucho y yo me los acuerdo permanentemente”, reconoció.
El coraje de las familias
A lo largo de su carrera, Vogelfang acompañó a cientos de familias en algunos de los momentos más difíciles de sus vidas. Explicó que muchas cardiopatías congénitas pueden corregirse mediante cirugía y permiten que los niños lleven una vida prácticamente normal. Sin embargo, también existen casos en los que, con el paso de los años, el corazón deja de funcionar adecuadamente y el trasplante se convierte en la única alternativa.
En ese proceso, señaló, la relación con las familias se construye desde la honestidad. “Con honestidad, con franqueza, enfrentando el momento difícil de tener que enunciar y explicitar los riesgos a los que se somete un paciente que va a ser operado del corazón o un paciente que va a ser trasplantado. Las familias lo entienden, lo entienden perfectamente, asumen el compromiso, el desafío. Yo aprendo mucho de esas familias del coraje y de la fuerza que tienen”, indicó.
Entre esas familias estuvo Claudia Acosta, madre de Stefy, quien muy emocionada le dedicó unas palabras al médico que operó en varias oportunidades a su hija.
“Usted no solamente es el cirujano que reparó el corazón de mi hija cuando era muy pequeña. Sus tres cirugías correctivas las hizo usted, fue quien nos acompañó desde los primeros capítulos de esta historia”, recordó.
También evocó el impacto que le produjeron aquellas manos que entrarían al quirófano para operar a una bebé de apenas 2,800 kilos. “Con los años comprendí que esas manos no sólo reparaban corazones, también sostenían familias enteras que depositábamos en usted nuestra esperanza”, compartió.
Uno de los recuerdos más profundos quedó ligado a la tercera cirugía de Stefanía, cuando Vogelfang detuvo la camilla antes de ingresar a terapia intensiva para que pudiera besar a su hija, un momento que está relatado en el libro. “Stefy tenía 6 años en ese momento y era la primera vez que yo podía ver los labios de color rosa de Stefy, ese instante quedó grabado para siempre en mi corazón”, dijo.
El legado de un “sí”
Stefanía recibió un trasplante cardíaco en 2015 y pudo vivir 900 días más. Falleció el 6 de octubre de 2017 cuando tenía 24 años. Para su madre, ese dolor terminó convirtiéndose en un compromiso con otras familias y con la promoción de la donación de órganos.
“Elegí transformarlo en amor, elegí vivir honrando su vida, elegí acompañar a otras familias que atraviesan el difícil camino de la enfermedad, del trasplante y del duelo”, relató. Desde entonces, Claudia sostiene la bandera que su hija levantó en vida y continúa difundiendo la importancia de la donación de órganos.
“Detrás de cada trasplante existe una familia que en el momento más difícil de su vida fue capaz de decir sí para que otra persona pudiera seguir viviendo. Nunca debemos olvidar lo más fundamental, sin donantes no hay trasplante, por eso debemos seguir hablando de donación, seguir concientizando, seguir sembrando solidaridad”, reflexionó.