Vecino resolvió la emergencia hídrica en un aula satélite de Pozo Azul y garantizó la continuidad de clases

Un poblador de Colonia Bella Vista financió la construcción de un pozo de agua para una escuela que atravesaba serias dificultades por la sequía. La iniciativa benefició a alumnos de nivel inicial y primario, que debían llevar agua desde sus hogares.
sábado 04 de abril de 2026 | 10:46hs.

Un gesto solidario permitió resolver una crítica situación en el aula satélite de la Escuela N.º 932, en Colonia Bella Vista, Pozo Azul, donde la falta de agua ponía en riesgo la continuidad de las clases para estudiantes de nivel primario y del Nivel Inicial.

La comunidad educativa atravesaba una emergencia hídrica como consecuencia de la sequía que afecta a la zona rural. Desde el inicio del ciclo lectivo, los alumnos debían llevar agua desde sus casas para poder hidratarse, mientras que el establecimiento dependía de donaciones o gestiones municipales para cubrir necesidades básicas de limpieza.

El equipo docente, integrado por dos maestras de primaria y una docente de Nivel Inicial, advertía que las condiciones de higiene y desarrollo de las actividades estaban seriamente comprometidas.

Frente a este panorama, el vecino Gustavo Pereira, conocido como “Castor”, decidió intervenir tras el pedido de padres y docentes. Con una inversión cercana a los dos millones de pesos, financió la excavación de un pozo y la instalación del sistema necesario para abastecer de agua al establecimiento.

La obra incluyó el trabajo de un pocero que, de manera manual, excavó un pozo de aproximadamente cuatro metros de profundidad que logró dar con agua. Posteriormente se colocaron los equipos de bombeo y la manguera que permite trasladar el recurso hasta el edificio escolar.

Gracias a esta intervención, el aula satélite recuperó de inmediato un servicio esencial para el consumo, la higiene y el normal desarrollo de las clases. Solo resta la colocación de la tapa final del pozo para completar la obra.

La iniciativa se da en un contexto complejo, marcado por la crisis económica y la falta de acceso al agua en zonas rurales, donde muchas escuelas cuentan con recursos limitados para afrontar este tipo de problemáticas.

“Me conmovió ver a los chicos y a las maestras cargando agua desde sus casas; tuve que hacerlo”, expresó Pereira, quien destacó que su mayor satisfacción es haber dado respuesta a una necesidad urgente de la comunidad.

Desde la institución, padres y docentes manifestaron su profundo agradecimiento y remarcaron que este gesto no solo resolvió un problema estructural, sino que también garantiza condiciones dignas para el aprendizaje de los alumnos.

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