Realizan actividades sociales, recreativas y productivas
Una historia que convirtió la pérdida en una red solidaria en Misiones
La historia de Solidarios sin Fronteras comenzó en Puerto Libertad a partir de una pérdida familiar que impulsó a transformar el dolor en acciones concretas, iniciando con un pequeño grupo de cinco personas que realizaba entregas solidarias y que con el tiempo fue creciendo hasta consolidarse como una organización con personería jurídica integrada por más de 100 voluntarios. Cada integrante cumple distintos roles en merenderos, escuelitas de fútbol, huertas y tareas comunitarias, articulando ayuda en distintos puntos de Misiones para acompañar a familias en situaciones de vulnerabilidad.
“Solidarios sin Fronteras nació del dolor y se transformó en acción. Después de la muerte de mi hermano Anchi nos comentaban que él era muy solidario en silencio y un amigo de él, Roberto, nos preguntó ‘por qué no hacemos una fundación que represente su trabajo’”, expresó Marisa, quien está al frente de la ONG junto a Enzo Martínez.
A su vez, Marisa comentó que comenzaron a realizar acciones solidarias con un grupo reducido de cinco integrantes en Puerto Libertad y que el nombre surgió por decisión unánime, con la intención de trabajar sin límites, sin distinción de religión ni de política, enfocados únicamente en ayudar.
“El nombre lo decidimos cuando empezamos a hacer acciones solidarias. Salimos a hacer entregas de pandulces y golosinas en días de lluvia con Papá Noel y ahí empezaron a integrarse muchas personas más. Nos organizamos porque sabíamos de varias situaciones vulnerables de familias con necesidades tanto económicas como de salud y fuimos siendo selectivos”.
Por otra parte, señaló que en un primer momento la iniciativa se difundía de boca en boca y mediante el contacto directo, y que un año después comenzaron a utilizar redes sociales como Facebook para ampliar el alcance.
Asimismo, indicó que actualmente son una ONG con personería jurídica integrada por más de 100 personas de la zona Norte, que trabajan en red y cumplen distintos roles, incluyendo merenderos y escuelitas de fútbol.
“Algunas señoras se dedican a la costura, otros a realizar huertas, jóvenes arman distintas actividades y adolescentes acompañan en cada evento con propuestas creativas. Hoy por hoy, si miran la página, hay todo tipo de pedidos, como mercadería y ropa, y hace unos días acompañamos la situación vulnerable de un señor con la construcción de una casa, que será realizada por Samuel Doichele junto a un grupo de jóvenes del Agrocamping de Wanda, quienes trabajan con materiales reciclados y están en proceso de dejar las adicciones”, mencionaron desde Solidarios sin Fronteras.
Actualmente, la organización tiene presencia en toda la provincia, articulando ayuda junto a personas que se suman a redes solidarias para acompañar distintas situaciones de vulnerabilidad. A lo largo de los años atravesaron experiencias que dejaron una marca, entre ellas la construcción de la casa de don Néstor, que será presentada esta semana, y el caso de una persona que estuvo 22 años en lista de espera para un trasplante, para quien lograron conseguir un donante en seis meses, aunque finalmente falleció pocos días después.
“Casi todas las situaciones nos dejan una marca, pero también nos vamos quedando como familia cuando ayudamos. Siempre estamos en lo que podemos dentro de la comunidad y, cuando surge una necesidad, Solidarios sin Fronteras está presente en cualquier situación. Todas las personas que quieran colaborar pueden hacerlo a través del número de contacto 3757-678055 y coordinamos para recibir la ayuda que esté a su alcance”, reflexionaron los voluntarios.
Trabajo en conjunto
En relación con la construcción de la vivienda de don Néstor, el trabajo conjunto con el Agrocamping de Wanda toma relevancia en esta intervención. Doichele, a cargo del espacio y del proyecto integral sociocomunitario de triple impacto, explicó cómo los jóvenes que forman parte del lugar se organizaron para sumarse con mano de obra a esta acción solidaria.
“Para la construcción de la casa de don Néstor cargamos la Sprinter con unos 15 chicos y salimos a las 9 de la mañana. Mientras algunos nivelaban el terreno, otros fueron a buscar madera que nos colabora Pindó a cambio de limpieza. Volvimos y trabajamos sin parar hasta las 3 o 4 de la tarde; almorzamos algo rápido y seguimos hasta dejar listo el piso, las paredes y el techo”.
Precisamente, la iniciativa del Agrocamping en Wanda surgió a principios de 2018 con el objetivo de generar oportunidades para jóvenes, promoviendo la producción de alimentos y el emprendedurismo para evitar la migración. Con el tiempo, comenzaron a acercarse chicos con consumos problemáticos y, a partir de esa realidad, el espacio fue incorporando acompañamiento en esos procesos, logrando que alrededor de 15 jóvenes pudieran salir de situaciones de adicción.
“Hace pocos meses armamos un proyecto integral donde identificamos distintos problemas, entre ellos el de las adicciones. Cuando publicamos un video, el 95% de los llamados que recibimos eran por ese tema, así que empezamos a recibir a más chicos porque la demanda es muy grande”, explicó Doichele.
Actualmente, el espacio cuenta con 25 jóvenes en proceso de recuperación por consumos problemáticos, una persona atravesando una situación de depresión y otras siete con necesidad de un lugar donde vivir, lo que amplía el abordaje hacia distintas problemáticas sociales que se presentan en el territorio.
“Hoy el objetivo es poder construir un lugar más grande para recibir también a mujeres y menores, porque ahora solo trabajamos con varones mayores de edad. Queremos seguir creciendo para dar respuesta a esa necesidad”, señaló.
Además, el proyecto desarrolla distintas tareas vinculadas al reciclaje y al trabajo comunitario, reutilizando materiales como neumáticos y chatarra para la construcción de soluciones en territorio, desde espacios recreativos hasta estructuras para uso comunitario.
“Hacemos gallineros para personas mayores cuando se pide y usamos muchos neumáticos para distintos trabajos. Con eso armamos juegos para plazas, muros, techos, piletas, cercos y hasta estructuras grandes; también reutilizamos chatarra en diferentes construcciones, lo que ayuda a mantener limpios los espacios”, explicó Doichele.
En ese marco, el trabajo se sostiene a partir de la participación activa de los jóvenes, quienes se integran a distintas tareas productivas, comunitarias y de reciclaje, fortaleciendo sus procesos personales dentro del espacio.
Para quienes deseen conocer más sobre el trabajo que realizan, en TikTok pueden encontrar contenido del (Agrocamping), mientras que en Instagram, en la cuenta (Agro_camping26), se comparten las distintas acciones solidarias en territorio.