Sus padres agradecieron a la comunidad que propició el viaje

“Volvemos con amor y felicidad”: Jeremías terminó su tratamiento

Tras 32 días en Monterrey, el niño misionero completó el protocolo con tecnología Cytotron. Su mamá destacó los avances y el apoyo recibido durante todo el proceso.
miércoles 18 de marzo de 2026 | 3:30hs.
Harán el seguimiento a través de videollamadas en los próximos meses.
Harán el seguimiento a través de videollamadas en los próximos meses.

Después de 32 días en México, Jeremías, el niño misionero que viajó a Monterrey para realizar un tratamiento innovador contra la leucomalacia periventricular (LPV), completó el protocolo médico y se prepara para regresar al país. El cierre de esta etapa fue compartido por su mamá, Katya Genovese, quién se mostró agradecida por la ayuda de la comunidad.

“Jere presenta varios avances, acá tenemos que seguir con la estimulación y rehabilitación el primer mes con mucha intensidad, que es el mes donde las nuevas neuronas se están desarrollando”. Con esa definición, Katya Genovese, mamá de Jeremías, describió el momento actual del niño tras completar el tratamiento en México.

Además, explicó a El Territorio cómo continuará el seguimiento médico: “De acá a un mes tenemos una videollamada con la neuróloga que lo atendió en México para el seguimiento y luego se hace lo mismo a los seis meses. Las nuevas conexiones siguen desarrollándose de acá a 9 meses, que es donde él puede adquirir nuevas habilidades y lo que adquiera ya no lo pierde”.

“Salimos hace 32 días con las valijas llenas de sueños, miedos y expectativas. Hoy volvemos con esas valijas llenas de sueños, de proyectos, de experiencias y de amor, sobre todo de felicidad por haber cumplido esto que nos parecía muy lejano”, expresó.

El tratamiento se desarrolló en la ciudad de Monterrey bajo un esquema que incluyó evaluaciones médicas iniciales, estudios diagnósticos y una serie de sesiones con tecnología Cytotron, una alternativa que apunta a estimular procesos de recuperación en el sistema nervioso. En total, Jeremías realizó 28 sesiones, cumpliendo con el cronograma previsto desde el inicio.

“Hoy sesión 28 con muchas emociones por haber llegado y pasado todo este tiempo en esta ciudad hermosa”, escribió su madre, reflejando el cierre de un proceso intenso tanto desde lo médico como desde lo emocional.

Tratamiento y los avances

La evolución del niño fue seguida de cerca tanto por su familia como por la comunidad que acompañó el caso desde Argentina. Durante las primeras semanas, comenzaron a observarse señales que fueron consideradas alentadoras dentro del cuadro general.

Al alcanzar la sesión número 18, Katya Genovese había compartido: “El equipo de neurólogos y nosotros pudimos ver unos pequeños avances, pero muy importantes. Está controlando mejor su cabeza, saliva y tiene mucha intención comunicativa”.

Se trata de cambios que, aunque sutiles, resultan significativos en pacientes con esta patología. La leucomalacia periventricular es una lesión cerebral que afecta principalmente a bebés prematuros y que se produce por la falta de oxígeno o flujo sanguíneo adecuado. Esta condición impacta sobre la sustancia blanca del cerebro y puede derivar en dificultades motoras, retrasos en el desarrollo y riesgo de parálisis cerebral.

En este tipo de cuadros, los tratamientos suelen estar orientados a mejorar la calidad de vida y a potenciar las capacidades que el niño pueda desarrollar. Por eso, cada señal de avance es interpretada como un progreso relevante dentro de un proceso que, en general, es de largo plazo.

Lo que movilizó a una comunidad

La posibilidad de acceder a este tratamiento fue resultado de una amplia campaña solidaria que se extendió por Misiones y otras provincias del país. La historia de Jeremías logró generar una red de apoyo que incluyó donaciones, actividades solidarias y una fuerte difusión en redes sociales.

Una fundación mexicana, M8 Vive, cubrió el costo del tratamiento principal, lo que permitió que la familia pudiera concretar el viaje. Sin embargo, los gastos vinculados al alojamiento, la alimentación y los traslados debieron ser afrontados por el entorno cercano, por lo que la campaña se mantuvo activa durante toda la estadía.

“Es lindo reconocer que solos no podríamos haber llegado y que gracias a ustedes, a cada uno de ustedes, hoy estamos terminando este tratamiento”, escribió Genovese en su mensaje, en el que también hizo una mención especial al acompañamiento recibido.

En esa línea, agregó: “Gracias a todo el pueblo mexicano que nos acogió. Pasamos experiencias hermosas que van a quedar en nuestro corazón siempre”.

Más allá del aspecto médico, la familia destacó el rol del acompañamiento constante durante todo el proceso. A la distancia, los mensajes de apoyo funcionaron como un sostén en los momentos más exigentes del tratamiento.

“Sepan que en este tiempo cada mensaje que nos mandaban nos ayudaba y daba ánimo, nos hacía sonreír y recordar que siempre hay gente que te mira con el corazón”, expresó la mamá del niño.

La experiencia en Monterrey combinó así instancias clínicas con vivencias personales que marcaron profundamente a la familia. El tiempo fuera del país, lejos de su entorno habitual, implicó también un desafío cotidiano que se sostuvo a partir de esa red de contención. 

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