Condena por siniestro fatal: "Nadie sale de su casa queriendo asesinar, esto pasó por falta de responsabilidad"

Vilma Martínez, viuda de Julián Abente Gutiérrez fallecido en un choque en el 2019, acompañó el juicio abreviado que condenó al conductor que lo atropelló, José Galarza, a 4 años y 6 meses de prisión efectiva. El hombre fue trasladado hoy a la Unidad Penal I de Loreto.
jueves 12 de marzo de 2026 | 17:30hs.
 José Galarza aceptó una condena de 4 años y 6 meses de prisión efectiva en la UP1 de Loreto. //Foto: Marcelo Rodríguez.
José Galarza aceptó una condena de 4 años y 6 meses de prisión efectiva en la UP1 de Loreto. //Foto: Marcelo Rodríguez.

Después de casi seis años de espera, el caso por la muerte de Julián Abente Gutiérrez (33) encontró este jueves un cierre judicial, y un poco emocional. El conductor que lo embistió mientras regresaba de trabajar en bicicleta fue condenado a cuatro años y seis meses de prisión efectiva, luego de reconocer su responsabilidad penal en un juicio abreviado acordado entre la Fiscalía, a cargo de María Laura Álvarez, la querella con representación legal de Federico Tilli, y la defensa particular a cargo de Jorge Fernandez.

Para Vilma Ester Martínez, viuda de la víctima, esta sentencia no devuelve lo perdido, pero se sintió como una bocanada de aire luego de años de incertidumbre. “Vinimos a este debate judicial para ver cómo continuaba el caso de mi marido, y se llegó a un abreviado. Creo que lo que se hizo fue lo mejor: el acuerdo al que se llegó fue lo máximo que yo pude haber conseguido”, consideró.

La tragedia que dejaba a dos niños sin padre y a una modista sin compañero de vida ocurrió el 25 de agosto de 2019 en el acceso al barrio A 3-2 sobre Costanera Sur, cuando Abente Gutiérrez, trabajador del rubro gastronómico, volvía a su casa en bicicleta luego de cumplir su jornada laboral. Cuando repentinamente lo embistió un Toyota Corolla al mando de José Galarza (52).

El hombre sufrió lesiones de gravedad -un traumatismo craneoencefálico, entre otras fracturas- y murió dos días después, el 27 de agosto. Las pericias accidentológicas que le siguieron ratificaron, además, que el conductor del auto manejaba alcoholizado aquella noche, con 1,10 gramos de alcohol en sangre.
La condena dictada este jueves en un abreviado propuesto por la Fiscalía, a cargo de María Laura Álvarez, establece que Galarza deberá cumplir una pena de cuatro años y seis meses de prisión efectiva: por primera vez en años, hoy fue trasladado al penal de Loreto.

La decisión no estuvo exenta de resistencias, ya que la querella solicitaba una pena mayor, pero llegó pasadas las 9:30 de la mañana, después de que las partes acordaron avanzar mediante el mecanismo de juicio abreviado, una instancia que evita el desarrollo de un debate oral completo.
Al respecto, Martínez reconoció que la pena puede parecer breve frente a la pérdida de una vida, pero remarcó que el hecho de que exista una condena le significa a su familia un mensaje claro.

“Sinceramente, el tiempo que se dio a la persona que ocasionó esta colisión no es mucho. Pero el hecho de saber que se hace justicia es un consuelo también para los que quedamos sin la persona querida”, afirmó.

Ocurre que Abente dejó dos menores, hoy adolescentes y con sus propios padecimientos, y a una madre que todavía lo recuerda. “Es la abuela de mis hijos: hoy o pronto nos reuniremos para contarle esto”, compartía con ilusión la mujer en la entrevista que mantuvo en las afueras del Juzgado con El Territorio. 

Buscar justicia 

En ese sentido, la mujer subrayó que el proceso judicial -aunque con una condena que valoró no fue acorde a las expectativas- permite que el caso no quede en el olvido. “Es bueno saber que hay justicia en mi ciudad, que lo que pasó no quedó en vano”, defendió. Y agregó: “Muchas veces hay casos que suceden y las personas se quedan con nada, o sea, se termina el caso y no pasa nada. Pero gracias a Dios esta no fue mi situación”.

Martínez también reflexionó sobre la responsabilidad que implica conducir y el impacto que puede tener una decisión imprudente en la vida de otras familias. “Nadie sale de su casa queriendo asesinar, pero el tema es que sucedió por la falta de responsabilidad”, remarcó.

El sentido de responsabilidad social y respeto vertebró su mensaje. “Por eso es importante que uno sea consciente de lo que está haciendo. No es ir por la vida y hacer lo que uno quiere”.

La mujer remarcó que la condena no genera satisfacción personal, sino la sensación de que el sistema judicial funcionó. “No puedo decir que estoy feliz porque alguien va a la cárcel. Pero sí estoy feliz porque se hizo justicia”, dijo.

Para ella, lo resuelto también deja una enseñanza para su familia y para la sociedad. “El que no está haciendo bien las cosas tiene que ver que hay un castigo. Para que los demás también vean que hay un límite para todo”, reflexionó.
En su mirada, la condena permite además que sus hijos comprendan que la pérdida de su padre no quedó en el olvido. “Mis hijos no te digo que van a estar contentos porque él va a la cárcel, pero por lo menos van a ver que su derecho como hijos es válido”, expresó.

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