La familia exige justicia y contención para el joven

“El daño psicológico que le causó este señor fue mayor que nuestras palabras”

Roberto P. le habría pedido a un menor su colaboración para atender su local en el Mercado Concentrador, y en su casa lo habría sometido varias veces. Hubo amenazas y material Masi.
sábado 07 de febrero de 2026 | 6:07hs.
Buscan atención psicológica para el menor y aguardan ampliar su denuncia.  Foto: Julián Grondona
Buscan atención psicológica para el menor y aguardan ampliar su denuncia. Foto: Julián Grondona

Conocido del barrio, con dinero, hablador, de esos que buscan ganar confianza. Así describen que maniobraba Roberto P., un ex trabajador del Mercado Concentrador de Posadas de 57 años que el jueves por la tarde fue detenido, tras la inmediata denuncia de una madre que supo en voz de su hijo de 13 que este sujeto lo habría abusado reiteradas veces.

La abuela de la víctima reconstruyó el modus operandi casi silencioso con el que lo habría captado, y denuncian que el sospechoso integraría una red de material de abuso sexual infantil. “Era un psicópata claramente, por cómo hizo todo. Lo invitaba a trabajar y el chico quería ganarse su platita. Este señor le invitaba mate, facturas, lo hacía ir una o dos veces por semana pocas horas”, contó también la mamá del menor, al recibir en su casa a El Territorio.

El testimonio del joven cayó como un baldazo de agua fría. Según contaron, fue un primo suyo quien rompió el silencio y reveló lo que pasaba a un familiar, quien entonces advirtió a los padres y fue así que supieron la seguidilla de abusos que, sospechan, ocurrían desde diciembre. 

La mujer y sus hermanos fueron en busca del sospechoso, después de radicar la denuncia en la Comisaría de la Mujer de la Unidad Regional I. Era jueves por la tarde y Roberto P. atendía su vivero en el Mercado, cuando al verlos acercarse habría intentado huir, recordó la denunciante. “La policía lo detuvo porque nosotros lo agarramos, mi hermano lo redujo”, sumó.

Roberto P. (57) permanece detenido desde el jueves.  Foto: NG

 

Fue al verlos acercarse, recordó, que el sospechoso intentó romper su teléfono celular. Sin embargo, los agentes policiales lograron recuperar el equipo que, en los próximos días, deberá ser peritado por la Fiscalía Especializada en Ciberdelitos para así determinar o descartar la existencia de material de abuso sexual infantil (Masi).

Respecto a la asistencia a la víctima, su madre detalló que ayer por la mañana se realizaron los primeros estudios clínicos de rigor que dieron resultado positivo en abuso sexual. Por otro lado, aclaró que ni él ni la familia recibieron contención psicológica de parte del Estado: “Estamos buscando turnos con una psicóloga, pero es de manera particular, nadie nos atendió”, señaló.

Por meses

De acuerdo a lo denunciado, el sospechoso habría sometido al adolescente “más de diez veces” desde fines de diciembre, contó la mamá casi con la voz quebrada. Todo ocurría en la casa del sospechoso, lugar al que lo llevaba bajo la excusa de acercarlo al trabajo.

Todo habría comenzado cuando el menor decidió juntar dinero para comprarse un celular: “Yo le dije que no hacía falta, que yo le compraba un teléfono, que íbamos a ver la manera, pero él quería tener su plata y entonces empezó a ayudarlo, que iban a armar muebles acá en casa”.

La abuela de la víctima acotó que “mi nieto casi no trabajaba, este señor lo llevaba a que le haga compañía en el local del Mercado Concentrador, estaba ahí pocas horas”. 

Las sospechas aparecieron cuando el menor dejó de ir al comercio. “Hacía dos semanas que no estaba yendo. Y Roberto me escribió, preguntándome por mi hijo, qué le pasaba”, recordó la entrevistada. Incluso, la última vez que el hombre intentó llevarlo al comercio fue horas antes de ser delatado y detenido. 

“Este señor me escribía, me preguntaba por él, me decía que mi hijo necesitaba una figura paterna. Yo le decía que no se meta”. A esos mensajes insistentes le siguieron, según detalló, otros mensajes por redes sociales desde cuentas falsas que operaba el comerciante.

Con esos mismos perfiles, contó, el hombre también habría intentado establecer contacto con otros menores de edad de Posadas. Incluso con la víctima habría intentado recomunicarse por esas vías, algo que el joven rápidamente advirtió. 

“No me esperaba esto para nada. Es una frustración muy grande”, se lamenta la mujer. En esa línea, desmintió la versión de la Jefatura Policial de que la familia y el menor hayan recibido contención psicológica. Sobre esto, anticipó, ya están trabajando para que el chico pueda empezar terapia cuanto antes. “Le pedí que cuente todo a la psicóloga y al juez cuando vayamos a declarar”, confió. 

Los detalles sobran cuando se toma conocimiento de un caso como este, en el que una persona vulnera la vida y los derechos de un niño, niña o adolescente. “Ni imagino lo que él está pasando. Estoy perdida, sólo quiero que se haga justicia”, resume la madre el malestar que hoy atraviesa a todo un hogar y a una comunidad. 

A los abusos se habrían sumado otros episodios de acoso y hostigamiento. “Él se creaba perfiles falsos y le escribía. Le preguntaba cosas personales, sobre sus compañeros. Hasta me escribía a mí con otro perfil”, contó la madre con indignación. Roberto permanece detenido en la Comisaría 17 y se prevé que entre hoy y el lunes tenga instancia de audiencia indagatoria, para hacerle saber formalmente los cargos por los que se lo acusan. 

Archivos Masi

Según lo que pudo relatar el menor a su familia y a la Policía, “este hombre le mostraba videos de otros chicos”. Lo que inmediatamente disparó las alertas: “Creo que él formaba parte de una red más grande. Andá a saber dónde terminaron esos materiales”, lamentó la madre. 

Con ese mismo material, señalan, el acusado habría amenazado durante meses al adolescente. Pero a ello se le sumaba la manipulación y las amenazas a la familia: “Este tipo le decía que nos iba a lastimar a nosotros, a la mamá o a mí, si contaba algo. Es un psicópata con lo que hizo”, exclamó la abuela del joven. 

“Lo torturaron”, resumió la familiar con clara preocupación. Reconoció que “lo que este señor le hizo de daño psicológico fue mayor que nuestras palabras, porque nosotros siempre le decíamos que cualquier cosa que le pase, cualquier palabra o lo que sea, que nos cuente, que nosotros le creemos”.

Así fue. Hoy la familia del joven posadeño lo acompaña y protege con garras y dientes, y exige justicia en su causa para desbaratar lo que sospechan sería una red de Masi que opera en Posadas, pero sobre todo para evitar que otros menores sean víctimas de estas aberraciones. 

“Él es nuestro tesoro, es mi nieto más grande. Siempre le vamos a creer y vamos a estar para él”, defendió la abuela del denunciante. 

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