Pequeñas metas, grandes cambios: claves para empezar el año sin frustraciones
En el primer día hábil del año, muchas de las personas se hacen miles de preguntas y entre ella está la tan clásica como vigente: ¿por qué cuesta tanto sostener las metas que nos proponemos al comenzar un nuevo año?
Para abordar el tema, el programa Acá te lo Contamos por Radioactiva 100.7 dialogó con la psicóloga Melissa Chávez, quien puso el foco en una mirada crítica sobre la idea de la “falta de voluntad” y propuso pensar los objetivos desde un lugar más realista y saludable.
“Clínicamente observamos que gran parte de estos propósitos se abandonan en poco tiempo y eso suele vivirse como un fracaso personal”, explicó Chávez. Según señaló, culturalmente está muy instalada la idea de que “si no sostenemos una meta es porque nos falta voluntad”, una concepción que definió como “reducionista y culpabilizante”.
En ese sentido, advirtió que la culpa termina teniendo más peso que la motivación: “Cuando sentimos que no podemos hacer lo mismo que otros, nos culpamos, y la culpa es lo que muchas veces nos lleva a abandonar”.
Redes sociales, exigencia y metas irreales
La psicóloga también se refirió al impacto de las redes sociales y los modelos inalcanzables que circulan a diario. “Estamos muy bombardeados por ideales de lo que deberíamos hacer: debería hacer ejercicio, debería comer saludable. Pero ahí no hay deseo, no hay sentido”, afirmó.
Chávez valoró algunos contenidos que circulan en plataformas digitales donde se “tachan” metas idealizadas para reformularlas en objetivos más posibles. “Pasar de ‘entrenar todos los días’ a ‘moverme un poco durante la semana’ es mucho más realista y saludable”, ejemplificó.
Además, la profesional enumeró cuatro aspectos fundamentales para que una meta pueda sostenerse en el tiempo. El primero es la motivación, entendida como la conexión con el deseo y el sentido personal. “Hoy vemos mucha desconexión del verdadero deseo; se hacen cosas por hacer, y eso lleva a la frustración”, sostuvo.
El segundo punto es la regulación emocional: “Tengo que estar mínimamente estable para tolerar la frustración que implica un cambio, porque cambiar cansa y genera incomodidad”. A esto sumó la necesidad de contar con energía psíquica, es decir, disponibilidad mental. “Si estoy saturada por el trabajo, la familia y las exigencias sociales, no tengo resto para generar cambios, ni siquiera algo tan básico como dormir mejor”, explicó. Finalmente, destacó la importancia del contexto personal: “No puedo compararme con alguien que tiene otra realidad, otro descanso, otra disponibilidad. No todos partimos del mismo lugar”.
La importancia de pedir ayuda
Ante la consulta sobre si es conveniente buscar acompañamiento profesional, Chávez fue contundente: “El espacio terapéutico es ideal cuando uno se siente perdido, saturado o con la sensación de que nada alcanza”. Y agregó: “El rol del profesional es orientar y devolver una mirada que permita ordenar y generar disponibilidad mental para el cambio”.
En lugar de metas anuales grandilocuentes, la psicóloga recomendó pensar en plazos cortos y acciones pequeñas. “A veces hablar de un año entero bloquea. Pensar en tres meses o incluso en una primera acción, como sacar un turno médico o terapéutico, ya es un gran paso”, señaló. “Pequeñas cositas que me mueven de donde estoy ya son muy importantes”, resumió.
El cierre del intercambio dejó una idea clara: no se trata de exigirse más, sino de entender para qué hacemos lo que hacemos. “Buscar el sentido es lo que permite dejar de padecer y empezar a disfrutar”, concluyó la profesional.