Los argentinos viven alrededor de 75 años, pero solo 65 con buena salud y el ejercicio aparece como una respuesta
Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la esperanza de vida en Argentina es de 75 años, mientras que la esperanza de vida saludable se ubica en torno a los 65. Esto significa que, en promedio, cada argentino atraviesa alrededor de una década con problemas de salud o una capacidad funcional reducida.
Frente a este escenario, cada vez más especialistas destacan el papel del ejercicio físico como complemento del abordaje médico tradicional y como una herramienta clave para prevenir enfermedades y preservar la autonomía.
Una encuesta reciente realizada por Mercado Fitness entre más de 8.500 usuarios de gimnasios reveló que la salud integral es el principal motivo para entrenar: casi el 30% de los participantes la señaló como su principal objetivo. Entre las personas mayores de 50 años, ese porcentaje asciende al 39%.
"La longevidad pasó a ocupar el centro de las conversaciones en los gimnasios debido a una realidad demográfica que atraviesa prácticamente a todos los mercados. Las personas viven más, las tasas de natalidad disminuyen y el segmento de mayores de 50 gana cada vez más protagonismo", explicó Guillermo Vélez, cofundador de Mercado Fitness.
El aumento de la esperanza de vida registrado durante las últimas décadas despertó un renovado interés por mejorar la calidad de esos años adicionales. En ese contexto, los especialistas sostienen que el ejercicio físico dejó de ser visto únicamente como una práctica vinculada al rendimiento o la estética para convertirse en una estrategia de prevención.
"Los sistemas de salud se enfocan principalmente en modelos farmacocéntricos como respuesta al tratamiento de enfermedades y no abordan la prevención y el mantenimiento en ausencia de enfermedad. En un escenario global donde crecen las corrientes orientadas al cuidado antes de que aparezcan las enfermedades, los gimnasios serán percibidos como actores complementarios dentro del ecosistema sanitario: espacios capaces de promover hábitos saludables, sostener la adherencia al ejercicio, mejorar la capacidad funcional y acompañar procesos de bienestar", señaló Javier Amestoy, especialista en medicina del deporte.
La salutogénesis: poner el foco en generar salud
La evidencia científica respalda el valor del ejercicio dentro de las estrategias preventivas. Gran parte de las investigaciones actuales toman como referencia la teoría de la salutogénesis, desarrollada por el sociólogo médico Aaron Antonovsky a fines de la década de 1970.
Este modelo propone cambiar la mirada tradicional sobre la salud. En lugar de preguntarse por qué las personas enferman, como plantea el enfoque patogénico, invita a responder otra pregunta: ¿qué factores generan y fortalecen la salud de las personas y las comunidades?
A partir de esa perspectiva, investigadores como Monica Eriksson y Bengt Lindström destacaron la importancia de crear entornos salutogénicos, es decir, espacios que favorezcan el bienestar. En ese marco, los gimnasios dejan de ser lugares asociados únicamente a la imagen corporal para convertirse en ámbitos capaces de promover hábitos saludables y mejorar la calidad de vida cuando cuentan con profesionales capacitados y recursos adecuados.
Qué tipo de ejercicio conviene realizar
Si bien los especialistas recomiendan combinar ejercicios cardiovasculares con entrenamiento de fuerza, en los últimos años este último adquirió un protagonismo especial por su impacto sobre el envejecimiento saludable.
La explicación está relacionada con la sarcopenia, un proceso natural asociado al paso del tiempo que provoca la pérdida progresiva de masa muscular, fuerza y funcionalidad.
"El músculo es un tejido clave para nuestra capacidad funcional y cumple un papel importante en la regulación metabólica, la inmunidad y la salud cerebral. Debemos entenderlo como un elemento central de un cuerpo sano, indispensable para mantener la autonomía a medida que envejecemos", afirmó Amestoy, quien brindará una conferencia sobre ejercicio físico y longevidad en la edición 2026 de Mercado Fitness Nutrition & Sports Expo.
En ese sentido, el especialista recomienda comenzar un programa de entrenamiento de fuerza que haga especial hincapié en la estabilidad lumbar y el fortalecimiento del CORE, la musculatura encargada de estabilizar el tronco y proteger la columna.
Nunca es tarde para empezar
Los especialistas coinciden en que la actividad física debería incorporarse desde la infancia y consolidarse durante la adolescencia, etapa en la que el organismo alcanza su pico de masa ósea.
Sin embargo, también remarcan que nunca es tarde para comenzar. "Si bien la sarcopenia suele empezar alrededor de los 40 años, el entrenamiento de fuerza ayuda a retrasar tanto su aparición como su velocidad de progresión entre 10 y 15 años. Incluso una persona de más de 80 años y sedentaria puede mejorar significativamente sus niveles de fuerza con un entrenamiento adaptado a su condición física, lo que también incrementará su autonomía y calidad de vida", concluyó Amestoy.