"Nórdicos en la selva", proyecto que busca convertir al cementerio sueco de Oberá en patrimonio histórico y cultural

La gestora cultural Myriam Sosa es la autora de a iniciativa que obtuvo el segundo premio en un certamen del Fondo Nacional de las Artes, y busca transformar el centenario cementerio en un espacio de memoria y patrimonio vivo. "Es un lugar con un antecedente histórico y cultural muy importante", destacó.
miércoles 24 de diciembre de 2025 | 19:30hs.
Cementerio sueco de Oberá. Fotos: Oberá en Fotos (Pedro Uzulak) - Facebook.
Cementerio sueco de Oberá. Fotos: Oberá en Fotos (Pedro Uzulak) - Facebook.

El proyecto "Nórdicos en la selva", impulsado desde Misiones por la gestora cultural Myriam Patricia Sosa, obtuvo el segundo premio en el Concurso de Valoración Patrimonial de Cementerios, Templos y Lugares Sagrados 2025, organizado por el Fondo Nacional de las Artes (FNA). La iniciativa propone poner en valor al cementerio sueco de Oberá, considerado un espacio único en el país y en toda América, por su origen, su historia y el entramado cultural que conserva desde principios del siglo XX.

La distinción fue anunciada por el FNA en el marco de la segunda edición de este certamen nacional, que otorgó premios por un monto total de 6.750.000 pesos en tres categorías. En esta oportunidad, el concurso buscó contribuir a la preservación, visibilidad y sostenibilidad del patrimonio cultural, y en este sentido, el director de Patrimonio del Fondo Nacional de las Artes, Juan Antonio Lázara, destacó que "el éxito de esta segunda edición del certamen se debe al número de participantes, que incrementó un 140% respecto al año anterior, y la excelencia de las propuestas". 

Enmarcado en eso, el jurado de la categoría Proyectos de Valoración Patrimonial de Cementerios (que estuvo integrado por María del Carmen Laje, Guillermo Blugerman y Dafne Romero) le otorgó el segundo premio a "Nórdicos en la selva" propuesto por Sosa, destacando que la iniciativa "propone visibilizar, preservar y sustentar como Patrimonio Histórico Cultural al único cementerio de inmigrantes suecos en nuestro país, reconociéndolo como un espacio de identidad, memoria y valor histórico de la comunidad para integrarlo a la vida comunitaria con propuestas artísticas, educativas, culturales y turísticas".

"Nórdicos en la Selva"

El proyecto pone el foco en el cementerio sueco de Oberá, un espacio poco conocido incluso para muchos habitantes de la ciudad, pero que constituye un testimonio fundamental de los primeros asentamientos inmigratorios en la zona centro de Misiones. En diálogo con El Territorio, Sosa contó cómo nació la idea y el proceso que la llevó a presentar la propuesta al concurso nacional.

"El proyecto surge a partir de una convocatoria nacional que ofrece el Fondo Nacional de las Artes con una propuesta de valoración patrimonial de cementerios y lugares sagrados. Esta convocatoria se realizó en los últimos meses de 2025 y luego de leer las bases entendí que estaba en condiciones de participar como gestora cultural", explicó. A partir de allí, comenzó a delinear la propuesta que tiene como eje un espacio con profundo valor simbólico para la historia de Oberá.

"Comencé a trabajar precisamente sobre el cementerio sueco porque es el primer cementerio de Oberá. Oberá está rumbo a cumplir 100 años de la fundación oficial y este cementerio data de 1915, con los primeros pobladores nórdicos que llegaron a lo que era Yerval Viejo", detalló.

La historia del lugar se remonta a los primeros años del asentamiento escandinavo en la región. "En 1915, la comunidad sueca fundó la Asociación Escandinava Svea, desde donde se comenzaron a gestionar distintas necesidades básicas para los pobladores. En esa asociación se empiezan a peticionar diferentes cosas que la comunidad que estaba viviendo en ese momento necesitaba, como la primera escuela, el maestro, la salud con una enfermera, la seguridad con un destacamento policial, y entre esas peticiones también estaba un lugar para depositar los muertos", explicó Myriam Sosa.

Ese reclamo derivó en la creación del cementerio. "La petición fue hacer un cementerio público en el Lote 13, que es el lugar actual. Se comprometen los vecinos a voltear el monte de un terreno cedido por la familia Petterson y, a partir de ese pedido, en 1917 se otorga el permiso para poder realizar allí las tareas y el alambrado para establecer este espacio", explicó. La primera sepultura registrada data de 1920. "La primera persona que está sepultada allí es Amanda Sand de Kallsten, que falleció un 28 de septiembre de 1920 y fue sepultada en ese lugar".

Valor cultural e histórico

Más allá de su antigüedad, refirió Sosa que el cementerio sueco posee características singulares que lo diferencian de otros espacios funerarios del país. "De por sí posee características muy particulares. Por ejemplo, tiene una frondosa vegetación con especies nativas en todo el terreno. Entre las sepulturas hay árboles de gran tamaño", describió. A ello se suma una reglamentación específica que define su fisonomía: "No hay nichos, no hay bóvedas, todas las sepulturas son excavadas, están bajo tierra y las tumbas no superan el metro desde la superficie", refiriendo que esa condición responde a una concepción profundamente igualitaria, porque "una de las premisas de la asociación escandinava era que todos somos iguales ante la muerte, por lo que debían ser iguales también las construcciones de las tumbas”, subrayó.

Considerando lo expuesto, el proyecto "Nórdicos en la selva" plantea una serie de acciones concretas para revertir el deterioro que presenta el lugar y consolidarlo como un espacio patrimonial activo. Entre los objetivos centrales se encuentra la elaboración de un inventario que permita identificar sepulturas históricas, lápidas y elementos arquitectónicos únicos. "Ese trabajo se haría con el aporte de la documentación existente en la iglesia de Olaus Petri, que es la que hoy en día tiene la gestión y la administración de este cementerio", señaló Sosa.

El proyecto también contempla un análisis arquitectónico y artístico, la identificación de estilos, técnicas constructivas, obras escultóricas y simbología funeraria, además de la restauración de estructuras dañadas y sepulturas saqueadas. "Se busca poner en valor y, sobre todo, promover el respeto hacia quienes están enterrados allí", explicó la impulsora de la iniciativa.

En sintonía con eso, uno de los ejes más ambiciosos es transformar el espacio en un museo a cielo abierto, y sobre eso, Sosa apuntó que "la idea es que se interprete como patrimonio, que los visitantes puedan comprender su significado histórico y social, realizando campañas de socialización y sensibilización, talleres y actividades de educación patrimonial". Destacó que todas las acciones "están pensadas desde una perspectiva de accesibilidad e inclusión".

La puesta en valor del cementerio sueco también tiene un impacto que trasciende lo simbólico, porque "propicia la protección y conservación a largo plazo de un patrimonio cultural y artístico único que de otra manera podría perderse", puntualizó Sosa, advirtiendo que actualmente "se nota un deterioro en todas las instalaciones que allí se encuentran". En paralelo, el proyecto busca "generar un impulso turístico y económico que permita atraer visitantes interesados en la historia y la cultura, fortaleciendo el desarrollo local".

Desafíos a corto, mediano y largo plazo

De cara al futuro, el desafío es lograr que el proyecto se concrete, que para Sosa "es la etapa más difícil", porque "el concurso premia al proyecto pero para llevar adelante las acciones hay que conseguir recursos". En ese camino, ya se iniciaron gestiones para despertar el interés del municipio, del gobierno provincial, asociaciones civiles y actores del sector privado.

"El objetivo inmediato es que sea declarado patrimonio histórico y cultural de la ciudad de Oberá y también un museo a cielo abierto, que tenga el reconocimiento de los pobladores y que sea un espacio donde se pueda visitar y ver la historia de Oberá", indicó la gestora cultural, exponiendo que la relevancia del cementerio sueco excede incluso el plano local.

"Este cementerio es el único cementerio de inmigrantes suecos de toda América, lo cual es muy importante", remarcó Sosa. Además, conserva un entramado cultural singular porque "dentro de este cementerio se puede observar un sincretismo histórico en el que convergen la cosmovisión de las misiones jesuíticas guaraníes y los procesos de inmigración europea de principios del siglo XX", cruce que se manifiesta en las propias sepulturas, según reveló: "Las primeras tumbas están construidas sobre piedra rosa, con tallas en bajo relieve propias del barroco americano que se utilizaba en las misiones jesuíticas y a ello se suman mosaicos con flores de origen europeo y nórdico, plasmados con técnicas tradicionales. Ese sincretismo le da una particularidad artística muy importante, más allá de lo histórico y lo cultural", concluyó.

"Inmensa alegría, orgullo y satisfacción"

Para Myriam Sosa, el reconocimiento otorgado por el Fondo Nacional de las Artes tiene un significado que va más allá de lo personal. Concluyó que "el haber sido seleccionada es una inmensa alegría, un orgullo y una satisfacción. Si bien el proyecto es un trabajo personal, implica el reconocimiento de toda una sociedad que imaginó la ciudad de Oberá", y en línea con eso destacó que en el cementerio sueco "están depositados los restos de los pioneros, de quienes llegaron y soñaron con lo que es hoy la ciudad de Oberá, quienes gestionaron la educación, la salud, la seguridad, quienes diagramaron lo que política, social y educativamente es Oberá hoy". Por eso, sostuvo que, "no es un premio solamente a Myriam Sosa como gestora cultural, sino que es Misiones quien ganó".

La distinción cobra aún más relevancia si se tiene en cuenta la magnitud del certamen. "Se presentaron más de 1.500 proyectos a nivel nacional y Oberá, Misiones, quedó en segundo lugar. Eso es muy importante porque se considera este cementerio como un lugar trascendente y de sincretismo cultural dentro de lo que es la Argentina", subrayó.

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