Se logró superar con éxito una competencia tras la Tragedia del 2010
Renacer en el río: la histórica vuelta del aguas abiertas corriente abajo
Desde el amanecer del domingo 16 de marzo de 2025, el río Paraná volvió a escuchar brazadas, gritos de emoción y un aplauso colectivo. Esa mañana, desde el balneario Costa Sur hasta la playa del Brete se reanudó una tradición de natación en aguas abiertas con corriente abajo, interrumpida durante 15 años por la tragedia de 2010.
Es importante destacar que, tras aquel lamentable episodio, la natación en aguas abiertas continuó realizándose años después en Misiones mediante circuitos boyados, más cortos y protegidos, pero nunca con la corriente a favor del río, como la que propone esta prueba que llegó para quedarse.
Por eso, la edición de 2025 representó un verdadero renacer de la disciplina: valentía, memoria y pasión se unieron en una jornada que trascendió lo deportivo.
Del dolor al honor
La vuelta del aguas abiertas con corriente abajo no fue simplemente una competencia. Fue una ceremonia de valentía, un acto de memoria y de renacimiento.
Cada brazada fue un homenaje silencioso a quienes en 2010 perdieron la vida y un símbolo de que Misiones estaba lista para mirar al pasado con respeto y al futuro con orgullo.
El desafío 2025 propuso un recorrido exigente de 10 kilómetros, con cada nadador acompañado por guías en piragua, kayak o tabla de SUP, y asistencia médica y logística en todo el trayecto.
Desde la partida a las 7, la prueba exigió concentración, resistencia y coraje. La comunidad presente aplaudió cada brazada, celebrando no solo la competencia sino el valor humano de quienes se atrevieron a volver a desafiar el río.
Jorge Rafael Noguera, en la rama masculina, se llevó el triunfo con un tiempo que le valió el reconocimiento de todos los presentes, dedicando su victoria a su familia y compañeros.
Constanza Guimaraez, en la rama femenina, cruzó primera la meta, consolidando su lugar en la historia de las aguas abiertas misioneras.
Estos nombres no solo representan medallas, sino la posibilidad de reescribir la historia con coraje y respeto por la vida.
El río Paraná, majestuoso y manso, fue testigo de cada brazada, de cada esfuerzo, de cada lágrima y sonrisa. Aquella jornada, los nadadores emergieron del agua como herederos de su cauce, retomando la tradición interrumpida y reafirmando el vínculo profundo entre la comunidad misionera, su río y la historia deportiva provincial.
Cuando los campeones pisaron la arena en El Brete se celebró la valentía, la esperanza y la certeza de que las heridas pueden transformarse en victorias, y que el río puede ser escenario de tragedias, pero también de renacimientos.
Significó restaurar el vínculo entre deporte, naturaleza y comunidad, y consolidó uno de los hechos más importantes del año en la historia deportiva de Misiones. Con responsabilidad, respeto y pasión, los nadadores demostraron que, más allá de la corriente, siempre se puede avanzar hacia adelante.
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