Educación: crece la finalización del secundario, pero aún uno de cada cuatro jóvenes no lo termina
La finalización del nivel secundario continúa siendo uno de los grandes desafíos del sistema educativo argentino. Así lo señala el reciente informe “Terminalidad educativa: foco en la secundaria” elaborado por Argentinos por la Educación, que analizó la evolución de las tasas de egreso entre 2014 y 2024.
De acuerdo con el estudio, la proporción de jóvenes que integraron el nivel medio aumentó del 67,6% en 2014 al 74,2% en 2024, un avance sostenido aunque todavía insuficiente. En otras palabras, uno de cada cuatro jóvenes de entre 25 y 30 años sigue sin finalizar la secundaria, lo que limita sus posibilidades de inserción laboral y educativa.
“En la última década hubo progresos claros, pero todavía persisten trayectorias interrumpidas o extendidas que impiden alcanzar la universalización de la secundaria”, advierten los autores del informe, Viviana Postay, María Sol Alzú y Martín Nistal.
Más inclusión, pero con desigualdades
Uno de los hallazgos centrales del trabajo es la mejora en la terminalidad entre los sectores más vulnerables. En el quintil más pobre, la finalización pasó del 41,5% en 2014 al 60,0% en 2024, un crecimiento de 18,5 puntos porcentuales. En cambio, entre los jóvenes del quintil más rico, la tasa se elevó apenas del 87,1% al 92,2%, reduciendo parcialmente la brecha, aunque las desigualdades siguen siendo marcadas.
El informe también destaca que las mujeres mantienen mayores niveles de finalización que los varones: el 77,4% de ellas compuestas la secundaria frente al 70,9% de los hombres. En primaria, la diferencia también se sostiene (97,6% contra 95,1%), mientras que en la universidad las brechas tienden a reducirse.
El desafío de terminar en tiempo y forma.
Más allá del abandono, el estudio pone el foco en los rezagos escolares: muchos jóvenes terminan la secundaria, pero lo hacen con demoras. En 2022, solo el 63% de los estudiantes llegaba al último año en el tiempo teórico sin repetir ni abandonar, y apenas 10 de cada 100 egresaban con los aprendizajes esperados.
“El problema no se limita a cuántos egresan, sino a cómo lo hacen: la terminalidad con calidad sigue siendo una deuda pendiente”, advierte el documento.
La secundaria para adultos, una alternativa en crecimiento
El informe subraya que una parte creciente de los egresos proviene de la modalidad de jóvenes y adultos, que permite completar estudios interrumpidos. En 2022, uno de cada cinco egresados ââterminó la secundaria por esta vía, y la matrícula en estos programas se duplicó entre 2001 y 2022, lo que demuestra la importancia de sostener las políticas de reingreso.
Los autores reconocen que la obligatoriedad de la secundaria, establecida en 2006, permitió avances significativos, pero advierten que el proceso de universalización “aún está en construcción”.
La primaria, obligatoria desde hace más de un siglo, muestra tasas cercanas al 100% de finalización, mientras que la universidad, que no es obligatoria, continúa con un bajo nivel de egreso (9%) en la franja de 25 a 30 años.
“El país logró ampliar el acceso a la educación, pero todavía debe garantizar que ese acceso se traduzca en trayectorias completas y aprendizajes de calidad”, concluye el informe.