Juicio Tribunal Oral Federal, día 6

Una testigo aseguró que “Rojas se cagaba de risa cuando contaba cómo mató a Canteros”

Una testigo que trabajó para Néstor Fabian Rojas en 2018 dio detalles de los momentos posteriores a al asesinato de Canteros y los días antes de su detención. Un gendarme dijo que en sus 30 años de carrera nunca había investigado una organización tan grande y violenta.
jueves 01 de agosto de 2024 | 19:00hs.

El Tribunal Penal Oral de Posadas retomó este jueves el juicio contra Néstor Fabián Rojas  por el asesinato del mecánico Aldo “Polaco” Canteros (31) en 2018 y la organización narcocriminal transnacional Primero Comando de Frontera (PCF), una franquicia del PCC que creó y manejó desde cárcel de Ezeiza desde el 2019 hasta el 2020.

Justamente la sexta jornada estuvo marcada por la declaración de la testigo más importante en el caso Canteros- y la reproducción de una escucha clave - y el inicio de las testimoniales de los investigadores que llevaron adelante la causa del PCF. Por esta organización, como ya informó este medio, también está imputado Pablo Antonio Campos (54). 

La testigo que se presentó es la ex pareja de un socio de Rojas aún prófugo, pero que trabajaba con el oriundo de Puerto Iguazú y Canteros al momento que ocurrió el asesinato. Si bien estaba presente en el edificio, declaró mediante zoom y con la cámara apagada para que no se ve su rostro, una constante en este debate donde se extremaron las medidas de seguridad. 

Expresó que la relación con Rojas y su socio se inició en una reunión un fin de semana junto a otra mujer a la que llamó “cuñada”. Allí empezó la relación sentimental con Eduardo Martínez, ladero de Rojas - se decían primos - y pronto le ofrecieron “llevar un paquete” a Buenos Aires, que después supo que se trataba de estupefaciente. 

La banda, contó, movía marihuana y cocaína. Detalló que subió en la avenida 115 de Posadas y que fue hasta Buenos Aires junto a dos personas. Por ese trabajo le pagaron 10.000 pesos, detalló, y Martínez fue quien se encargó de hacer de puntero y seguir el vehículo. Cuando llegaron a destino, añadió, se bajó una cuadra antes “para que ellos hagan su negocio”. 

La declarante dejó en claro que Rojas era quien mandaba y que era una persona muy violenta y desconfiada, sobre todo cuando consumía cocaína. Generalmente su pareja le decía que se vaya cuando tenía que hablar con El Negro, por lo que no se metía ni escuchaba sus conversaciones. 

En otra oportunidad ella y Martínez se fueron a Entre Ríos a buscar un dinero. “La plata era para Rojas, que dijo que era urgenete, fuimos en taxi y yo volví sola en colectivo”, puntualizó. Se trataba de un monto cercano a los 100.000 pesos en efectivo que guardó hasta el otro día, cuando Canteros y otra persona lo pasaron a buscar. Eso fue poco antes del asesinato de Canteros, ocurrido el 5 de agosto del 2018 en una chacra de Gobernador Roca. 

Justamente el día del crimen ella se encontraba junto a Martínez en Posadas. Contó que recibió una llamada de Rojas, pero como su teléfono estaba apagado, el Negró llamó a su supuesto primo. “Le dijo que no llame al número de Polaco porque estaba muerto. Que no se comunique porque le hicieron una trampa, sentía que algo andaba mal y que le voló la cabeza”, repasó y amplió que “en la llamada dijo que Cantero le traicionó”. 

Esta secuencia fue confirmada al final de su declaración, cuando le hicieron escuchar el audio de esa comunicación, que fue interceptada por Prefectura Naval Argentina, quienes venían siguiendo los pasos de la organización narco por orden del Juzgado Federal de Eldorado, Miguel Ángel Guerrero. 

El audio tiene cerca de 5 minutos: “No vayas a llamar a mi teléfono, ni al de Polaco ni nada. No llames, borra mi número, el Polaco está muerto”, inicia la voz atribuída a Rojas - la testigo lo confirmó - para luego desplegar que había sido víctima de una emboscada. 

“Boludo, le volé la cabeza, le volé la cabeza a él y a su compinche. Salieron a correr, sino me iba a matar”, siguió. En la comunicación el de Puerto Iguazú detalló que ese día habían estado “haciendo un buraco”, en relación al pozo en el que luego la Policía halló 1800 kilogramos de marihuana. 

“El Polaco está muerto boludo, así nomás te digo. Cortita (...) Yo me di cuenta y agarre mi pistola y cuando el vago me iba a pegar, saco. Y ahí le meto plomo, le meto a él y al otro. Le di uno en el pecho seguro, quedó tirado y le pegué uno en la cabeza”, precisó.  

Volviendo con la declaración de la testigo, detalló que días después se comunicó otra vez y contó que después de matar a Canteros se fue a Eldorado en un auto - al parecer alguien le pasó a buscar -. En la Capital del Trabajo se encontró con su hijo y ocultó el arma homicida, que luego fue incautada por la Secretaria de Apoyo para las Investigaciones Complejas (Saic) del Poder Judicial. 

Ella y su pareja estaban en Posadas y al alquiler llegó Rojas una madrugada junto a una joven- menor de edad que también presenció el asesinato de Canteros-. Allí, El Negro volvió a referirse al crimen: “Cuando llegaron dijo que le habían disparado, que él le apuntó el primer balazo en la cabeza y después en el pecho. Se cagaba de risa cuando contaba, pero decía ‘hay que hacer plata, vamos a levantarnos’, no le importaba la droga que habían perdido”. 

Amplió que el capo narco llegó con tres kilos de cocaína que iba a negociar con unos entrerrianos y que consumía de las esquinas esos panes en la casa. Luego se fueron al complejo La Aventura, donde finalmente el 13 de agosto del 2018 fue detenido Néstor Fabián, los entrerrianos y la droga en su poder. Además, entonces tenía un pedido de captura internacional por el doble crimen de El Acuerdo. Ella y su pareja estaban allí, pero lograron burlar el procedimiento. 

Sobre la razón del crimen, puntualizó que Rojas y Canteros habían discutido por “sus negocios”. “No andaba bien esa relación, Rojas se quejaba del Polaco”, aseguró. 

Después de la declaración del efectivo de la Saic que estuvo en el allanamiento a la casa del hijo de Rojas donde se encontró el arma homicida - las pruebas balísticas confirmaron que esa 9 milímetros le había dado muerte a Canteros -, el juicio pasó a la generación de pruebas sobre la organización Primer Comando de Frontera. Así, el primero en declarar fue un comandante de Gendarmería que estuvo a cargo de la investigación. 

El hombre - su identidad, al igual que la de los demás testigos se preserva -, con 30 años en la fuerza y 28 en dependencias dedicadas a la inteligencia e investigaciones, contó que nunca había trabajado sobre una organización transnacional de esta magnitud, que abarcaba toda la cadena del tráfico, desde las plantaciones en Paraguay hasta la venta sobre todo en Brasil y Buenos Aires, pasando por el acopio y cruce en los distintos márgenes del río Paraná. 

“El organizador - Rojas - no solamente planificaba las actividades delictivas, sino también las coordinaba y las controlaba desde el interior del Servicio Penitenciario Federal de Ezeiza. Utilizaba telefonía celular mediante los cuales tenía vínculos con actores importantes del ambiente delictivo de Paraguay, Misiones y con delincuentes brasileños, también apoyado con su concubina, Tamara Maciel”, aseveró. 

Ante las consultas de Martín Uriona, del auxiliar fiscal Martín Uriona por la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar), destacó que “nos llamó muchísimo la atención el grado de violencia de esta organización. Cuando empezamos a escuchar los primeros audios y tomamos conocimiento de la simbología que utiliza esta organización inmediatamente proyectamos a esta organización con una gran capacidad operativa que utilizaba un nivel de violencia que en mis año de servicio no lo había observado en ninguna de las unidades donde me tocó trabajar”. 

Entonces ejemplifica que se detectaron “Amenazas de sicariato y utilización de armas en territorio paraguayo para asegurar el traslado de la marihuana”. Entonces recordó una carga de 10 toneladas que fue incautada en Paraguay, pero que de todas formas se había previsto que sea custodiada tanto en Paraguay como en Argentina con sicarios armados.

También detalló sobre las órdenes de asesinatos ante cada incautación de las fuerzas de seguridad de sus movimientos. “Siempre reaccionaba y ordenaba represalias con los que habían fallado en la maniobra delictiva”. 

El comandante puntualizó que la organización utilizaba un dragón comiéndose la cola y las siglas PCF para identificar la droga que movían - también fue el logo de una distribuidora fantasma que montaron en Buenos Aires para acopiar droga – Entonces trazó el paralelismo con el Primer Comando da Capital, PCC, que se creó en las cárceles de Sao Pablo hace 30 años. 

Respecto al otro imputado, Campos, dijo: “Con Campos, en el interior del complejo penitenciario, se celebró una asociación para apoyar la estructura que tenía Rojas en Paraguay, Brasil y Misiones. Le faltaba el pie en la provincia de Buenos Aires y eso fue facilitado por el detenido Pablo Campos”. Luego puntualizó que este detenido es el que montó la distribuidora con sus vínculos extramuros, aunque allí nunca llegó la droga porque fue interceptada antes. 

La jornada se suspendió pasado el mediodía, cuando declaraba el segundo del Comandante en la investigación, en razón de un corte de conexión en el penal de Marcos Paz donde están alojados los acusados. Por este motivo se definió un nuevo cuarto intermedio hasta el viernes 8 de agosto. 

Como viene informando este medio, el tribunal está compuesto por los jueces Victor Alonso - presidente -, Enrique Jorge Bosch y Fermín Amado Ceroleni, también asisten al debate de forma remota, como el doctor Uriona. Presentes en la sala estuvieron la fiscal Vivian Andrea Barbosa, Marco Aurelio Racagni, abogado de Rojas y Mariano Romero, defensor público oficial del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Santiago del Estero, velando por los intereses de Ocampos.

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