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Alejandro Cabrera, el abuelo de Puerto Libertad, festejó sus 100 años con su familia

Llegó a la Argentina en el año 1940, más precisamente a Puerto Bemberg, hoy Puerto Libertad que por entonces contaba con los yerbales de cultivo más extensos conocidos
lunes 27 de mayo de 2024 | 18:43hs.

Don Alejandro Cabrera, el “Abuelo de Puerto Libertad” cumplió el 3 de mayo pasado 100 años de edad, y los festejó rodeado de sus hijos, nietos, bisnietos, amigos y vecinos del barrio San Jorge donde vive junto a su hijo Enrique, que desde hace unos cinco años vive con él y lo cuida.

El Territorio lo visitó en su domicilio, compartió unos mates y escuchó parte de la rica historia protagonizada por él, a través de una conversación mayoritariamente en idioma guaraní. Relato que comienza en la localidad paraguaya de Caazapá donde nació en el año 1924. “No conocí a mis padres, y me crié con muy buenos vecinos”, relata con una voz apenas audible don Alejandro, que producto de su edad tiene dificultades auditivas y de movilidad, pero un estado de salud envidiable como lo certifica su hijo Enrique que comparte la conversación.

Llegó a la Argentina en el año 1940, más precisamente a Puerto Bemberg, hoy Puerto Libertad que por entonces contaba con los yerbales de cultivo más extensos conocidos, y uno de los establecimientos de elaboración del “Oro Verde” más importantes de Misiones.

Cuenta Cabrera que vino entonces con 16 años de edad para trabajar en el establecimiento yerbatero, y no pudo ingresar por ser menor de edad. Infelizmente para él tuvo que desandar nuevamente los más de quinientos kilómetros hasta Caazapá, de dónde había venido caminando sin parar durante 15 días junto a unos amigos, cruzando selvas y campos, y vadeando ríos y arroyos. Aquí acota que “nadie venía ni volvía solo a la Argentina, porque corríamos el riesgo de ser asaltados”. Otro detalle, cuando salieron de Caazapá la “provista o el avío”, consistía una bolsa de “chipa” cada uno, y de calzado las “alpargatas” que se usaban por entonces; y cuando el terreno lo permitía, descalzos.

Segundo y definitivo viaje a Puerto Bemberg

Con el mismo objetivo de trabajar y el mismo trayecto a pié, en 1944 don Cabrera llega a Puerto Bemberg, donde trabajó de machetero y de “tarefero” en los yerbales unos tres años; luego buscando nuevos horizontes, se radicó en Puerto Piray donde conoció a Ana Cardozo, con quien serían padres de 10 hijos (5 mujeres y 5 varones). En el año 1986 la vuelta al lugar inicial Puerto Libertad hasta estos días, donde el muy querido Cabrera transita su centenario, rodeado de sus afectos, y muy bien cuidado por su hijo Enrique, que compartió el mate y la charla con El Territorio.

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