"El objetivo es intentar que esa remisión sea duradera"

Después de varias recaídas de leucemia y de atravesar distintos tratamientos, el pequeño Santino logró llegar nuevamente a una instancia de enfermedad no detectable gracias a la inmunoterapia. Ahora se prepara para un tercer trasplante de médula ósea, proveniente de su mamá, Natalia.
miércoles 02 de septiembre de 2026 | 17:30hs.

Después de atravesar varias recaídas y tratamientos contra la leucemia, Santino Rzesniowiecki  logró alcanzar nuevamente una remisión que le permite avanzar hacia una nueva instancia de su tratamiento. La inmunoterapia con inotuzumab consiguió que los estudios dejaran de detectar enfermedad en su médula y esa respuesta abrió la posibilidad de realizar un tercer trasplante que tendrá a su mamá Natalia como la donante en esta oportunidad. La recolección de sus células será este lunes, mientras que le serán infundidas a su hijo el martes, según contó.

La situación generó varias preguntas entre quienes siguen de cerca la historia del pequeño, especialmente porque, pese a que actualmente no se detecta enfermedad, los médicos decidieron avanzar con un nuevo trasplante. Natalia respondió esas inquietudes a través de sus redes sociales y explicó que la remisión alcanzada no significa que el tratamiento haya terminado, sino que permitió llegar al trasplante con la menor cantidad de enfermedad posible.
“Santi ya tuvo varias recaídas y estamos frente a una leucemia que demostró ser muy resistente”, explicó Natalia.

Según contó, la inmunoterapia funcionó como un puente hacia esta nueva etapa. “Después del inotuzumab (inmunoterapia), la médula de Santi volvió a dar enfermedad no detectable, que era exactamente lo que necesitábamos conseguir”, señaló.

El objetivo ahora es que el trasplante permita consolidar esa respuesta y generar, además, un efecto inmunológico capaz de atacar cualquier célula leucémica que pudiera haber quedado y que los estudios no logren detectar.

“Por eso hacemos otro trasplante aunque hoy su médula esté negativa: no porque la inotuzumab no haya funcionado, sino justamente porque funcionó y nos permitió llegar hasta acá. Ahora el objetivo es intentar que esa remisión sea duradera”, detalló la mamá.

Una de las preguntas que Natalia recibió estuvo relacionada con la compatibilidad de los donantes. La duda surgió porque, en esta oportunidad, será ella quien done las células para el trasplante, lo que podía llevar a pensar que no existían otras personas compatibles para Santino.

Sin embargo, la realidad fue muy diferente y Natalia contó que cuando en 2024 se realizó la búsqueda a través del registro mundial para el primer trasplante del niño aparecieron alrededor de 25.000 potenciales donantes compatibles. Incluso en Argentina había numerosas personas con compatibilidad del 100%.
La cantidad de opciones disponibles fue tal que, según relató, el médico bromeaba con que “teníamos para hacer dulce de leche”, porque continuaba revisando alternativas y encontraba donantes perfectos.

La mamá también explicó que la ascendencia de Santino habría influido en que fuera más sencillo encontrar personas con HLA compatibles. De hecho, el primer trasplante del pequeño fue posible gracias a una donante argentina anónima del registro.

Por eso, la decisión de que esta vez sea Natalia la donante no tiene que ver con la falta de un donante compatible, sino con una estrategia médica vinculada a la particular evolución de la enfermedad. “Es una decisión médica basada en las características particulares de sus recaídas y en una hipótesis del equipo de Singapur sobre cómo la leucemia logró volver”, explicó Natalia.

De esta manera, el próximo trasplante llega después de una nueva respuesta favorable al tratamiento, pero también como una apuesta para que esa remisión pueda sostenerse en el tiempo. La prioridad, ahora, es aprovechar que la enfermedad no es detectable para avanzar con una estrategia que permita darle a Santino una respuesta más duradera.

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