Sebastián B. (40), quien manejaba el vehículo mayor, dio positivo el test de alcoholemia

“La camioneta cruzó un badén grande, siguió de largo y por eso no paró”

Alejandro Ramírez perdió a su papá Ignacio (55) en un colisión vial. A cuatro meses del hecho, tanto él como su familia piden justicia y que el responsable de la tragedia vuelva a estar preso
domingo 10 de marzo de 2024 | 6:03hs.
“La camioneta cruzó un badén grande, siguió de largo y por eso no paró”
“La camioneta cruzó un badén grande, siguió de largo y por eso no paró”

Días atrás se cumplieron cuatro meses de la muerte de Ignacio Ramón Ramírez, un empleado público de 55 años que la noche del 5 de noviembre del año pasado, mientras regresaba a su vivienda en motocicleta como acompañante de su hermano Víctor Hugo, resultó con gravísimas lesiones al colisionar contra una camioneta en la esquina de las avenidas Martín Fierro y Las Heras de la capital provincial.

Por el caso, quien conducía el vehículo de mayor porte, identificado como Rodolfo Sebastián B. (40), fue detenido tras el hecho al dar positivo el test de alcoholemia. Aunque su período de detención duró sólo cinco días ya que mediante la excarcelación el hombre recuperó la libertad, lo que generó el primer malestar en la familia de las víctimas.

A meses de la tragedia, la familia Ramírez aún mastica bronca, dolor y por sobre todo mucha indignación con la mencionada determinación judicial y reclama que el imputado vuelva a estar tras las rejas y reciba el castigo que se merece.

Alejandro Ramírez, hijo del fallecido, decidió buscar a los medios de comunicación para expresar las sensaciones que sobrevuelan en los ánimos de sus más cercanos a raíz de lo ocurrido.

Tanto él como sus hermanos, son conscientes que en medio del dolor que cargan sobre sus espaldas no deben bajar los brazos en busca del esclarecimiento del caso. Y para ello decidió dialogar con El Territorio sobre la situación judicial que llevan adelante desde noviembre.

“Durante todo este tiempo nos mantuvimos un poco al margen de los medios porque estuvimos juntando las pruebas necesarias para arrancar bien y con algo sólido, pero con el tema primero de la feria y otras cuestiones esto se fue demorando mucho”, sostuvo el joven quien constantemente está en contacto con su abogado en busca de novedades de la causa.

Sobre la responsabilidad que tuvo el acusado indicó: “Te puedo asegurar que estaba alcoholizado y que tenía bastante alcohol al momento del accidente. Lo que pude averiguar es que la camioneta cruzó un badén grande,  siguió de largo y por eso no paró. Donde ocurrió esto, a dos cuadras, vive toda mi familia y ellos rápidamente fueron al accidente. Fueron a ayudar y pudieron ver que el señor estaba alcoholizado”.

Sobre los instantes previos al hecho, Alejandro recordó: “Ellos estaban a dos cuadras, estaban de festejo porque habían ganado un partido de futbol y mi tío lo estaba trayendo a casa cuando pasó esto”.

Mencionó que momentos posteriores al impacto, el conductor de la camioneta intentó escapar. Aunque al intentarlo “arrastró a mi papá. Eso fue lo más fuerte de todo esto”.

Además, mencionó que por lo que tienen entendido sobre la mecánica del siniestro, los hermanos fueron embestidos de costado. “Esta persona venía por Las Heras, como yendo de Almirante Brown a Martín Fierro, y mi papá en sentido San Martín a Las Heras. Justo cuando cruzaban lo embistieron”, aseguró el entrevistado.

Tanto Alejandro como el resto de sus hermanos -son 8 en total-, aún no logran entender lo sucedido. Y más aún el sentimiento de impunidad con el que consideran se maneja el conductor de la Ford Ranger.

Lucha por justicia

Por otro lado, el entrevistado reconoció: “Yo siempre trato de seguir en medio del dolor que esto aún nos sigue generando como familia, pero como ellos tienen mucho peso político, o son gente que tiene contactos por ser del ámbito de los abogados parece como que son impunes”.

A su vez, describió que personalmente sigue muy mal por la tragedia, algo que reconoció será  muy difícil de olvidar.

“La verdad que con todo esto uno se siente muy mal, fue algo muy inesperado, que lo sufrimos un montón día a día. Tenemos una familia numerosa de ocho hermanos, además tengo dos hermanos menores que vivían el día a día con él. La verdad que es muy difícil sobrellevar esto y salir adelante. A tan poco tiempo de lo que pasó el dolor es inevitable”, afirmó dolido Alejandro.

Ignacio Ramón (55) era empleado público y trabajaba en el Ministerio de Educación. Dentro de su ámbito diario de trabajo como dentro del mundo del fútbol, supo ganarse la amistad de muchísimas personas que lo respetaban y estimaban por ser considerado una excelente persona.

Y a pesar de la dura e inesperada pérdida, el recuerdo que dejó entre sus seres queridos y muchas personas representa una caricia al alma para la familia Ramírez.


En cifras

1,06

Los estudios orientativos indicaron que el detenido tenía 1,06 gramos por litro de sangre, según consta en el expediente de la investigación por el hecho.

La versión que dio el conductor de la Ranger

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