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Trastornos alimentarios: la presión social en la mira

Cuando la imagen amenaza a la salud

Psicólogos y nutricionistas coinciden en la necesidad de encajar en estereotipos muchas veces irreales. Consultas desde los 15 años y conductas que ocasionan trastornos

miércoles 07 de febrero de 2024 | 6:00hs.
Cuando la imagen amenaza a la salud
La imagen que devuelve el espejo es subjetiva en los ojos de quien la observa. La influencia de palabras, gestos y publicaciones en redes sociales y cómo procesarlas, en el eje de la cuestión. Foto: Marcelo Rodríguez
La imagen que devuelve el espejo es subjetiva en los ojos de quien la observa. La influencia de palabras, gestos y publicaciones en redes sociales y cómo procesarlas, en el eje de la cuestión. Foto: Marcelo Rodríguez

La imagen que devuelve el espejo no condice con la que minutos antes dio una selfie en Instagram con varios filtros.

El esfuerzo en el gimnasio desde hace varias semanas y la reducción en la ingesta de comida todavía no producen los efectos deseados y aparece la frustración. Así transcurren los días de decenas de personas, desilusionadas por no encajar en un mundo muchas veces irreal y donde todo pareciera que se consigue fácil y con el más mínimo sacrificio. Los trastornos alimentarios son una realidad presente en la consulta de psicólogos y nutricionistas locales. Llegan hombres y mujeres, pero principalmente estas últimas y desde los 15 años, algo que preocupa a los especialistas que deben desplegar diversas estrategias para abordar esta situación alarmante, con gente que se siente que no encaja en los prototipos que vende la moda.

La balanza, el gran temor de muchas personas en el día a día. Foto. NATALIA GUERRERO

“Se ve en las consultas y se puede identificar, o al menos yo lo identifico, mucha gente que está preocupada por su peso. Diferentes personas de diferentes edades”. La aseveración corresponde a la nutricionista Florencia Córdoba, quien además preside el Colegio que nuclea a los especialistas en salud alimentaria de Misiones.

“La mayor parte de las consultas son personas preocupadas por su peso y que quieren bajarlo, más allá del peso que tengan”, señaló Córdoba en diálogo con El Territorio.

El acelere de la rutina, la situación económica, los tiempos cada vez más acotados, la influencia de los medios y las redes sociales, el estrés. Son un sinnúmero los factores que influyen en que la alimentación de cada día no sea la más saludable.

No es un dato menor porque alimentarse correctamente como así también la actividad física es clave para lograr calidad de vida. Especialistas consultados por este medio dan cuenta de cuáles son las enfermedades más frecuentes causadas por la mala alimentación, ya sea por los excesos o bien por las carencias de determinados componentes como las verduras o el agua.

Los altos índices de sobrepeso y obesidad que tiene la Argentina son, además, otra cara visible de la misma moneda.

Tiempo atrás parecía algo lejano, pero hoy también se da cada vez con más frecuencia en los consultorios médicos de la provincia las consultas por problemas relacionados a la alimentación o conductas poco correctas. Obesidad y sobrepeso, bulimia y anorexia, gastritis nerviosa y vigorexia son algunas de las patologías que se imponen en la entrevista médica en la actualidad.

Presión social, familiar y mediática por lograr un estándar de belleza hegemónico y casi siempre inalcanzable salen a la luz en las charlas con los pacientes que consultan.

“La mayoría siempre quiere bajar de peso y ahí se evidencia también lo que pasamos un poco hoy. La presión social sobre tener un cuerpo delgado a lo que se suman la masividad de las redes sociales. Todo el tiempo nos están promoviendo tener un cuerpo estereotipado, un cuerpo hegemónico y la gente quiere llegar a eso, es como un sinónimo de éxito”, explicó sobre alguna de las cuestiones que aborda puertas adentro de la entrevista con cada uno de los pacientes.

Diversidad

La diversidad y que no todas las personas van a ser nunca iguales también salen a la luz y si es necesario se aborda el tema en una interconsulta con un psicólogo.

“Se trabaja entendiendo el tamaño del cuerpo, somos diversos y el tamaño del cuerpo depende de cuestiones hormonales, genéticas, nerviosas, también de la alimentación y de la actividad física pero es un conjunto de factores”, dijo la especialista que preside el Colegio de Nutricionistas de Misiones.

En ese sentido, destacó que cuando aparecen este tipo de trastornos de conducta alimentaria el principal miedo de la persona es a engordar.

Por ello insistió en que: “Debemos comenzar a pensar en términos de diversidad corporal, todos somos distintos”.

“Lo importante es estar saludable a nivel físico, eso quiere decir adentro, uno se puede ver delgado y esa persona por ahí está con los triglicéridos altos o el colesterol alto y en ese caso no estamos hablando de salud. Debe acompañar la salud mental también y la salud social. Hay gente que cuando se pone a dieta no quiere comer y deja de ir a una cena, deja ir a una juntada y eso no es salud social ni salud mental”, sostuvo.

A partir del tratamiento y el mayor abordaje de estos temas, consideró que cada vez hay mayor sensibilidad sobre la alimentación.

“Mucha gente cree que dieta es no comer pero es otra cosa, la dieta es personalizada, tiene que ver con la actividad física, con la edad, si soy mujer, varón, si tengo hijos, si tengo alguna enfermedad, tiene que ser algo muy personalizado”, precisó Córdoba.

Por eso el objetivo siempre es abordar estas cuestiones con planes alimentarios flexibles y buscar junto al paciente estrategias para reemplazar la comida “ya que es muy difícil cumplir algo estricto y hoy en día también tenemos la cuestión económica. Entonces si yo le pongo a una persona, por ejemplo, comer tanta fruta, pero esta persona encuentra en la feria franca o en la verdulería otra más barata y tiene promoción, a mí lo que me sirve es que sepa cómo son los tipos de reemplazo, no que se acote a lo que específicamente le estoy diciendo, sino hacer educación alimentaria y que aprenda qué otras opciones tiene”.

Por otro lado, consultada sobre si el misionero va al nutricionista, confirmó que cada vez lo hace de forma más frecuente, por cuenta propia y sin tantos mitos o temores.

“Cada vez hay más gente que viene, yo tengo diez años en el ejercicio de la profesión y al principio, o lo que fue mi comienzo, venía más gente porque estaba derivado por el médico, porque tenía diabetes, triglicéridos, colesterol alto. Hoy en día la gente sin ningún tipo de patología o alteración viene nada más para saber cómo está comiendo y cómo mejorar. Así que eso es un gran logro que hemos hecho entre todos y se trata sobre la prevención de las enfermedades y la promoción de la salud”, indicó.

A su vez, hizo hincapié en cuál es el alimento que más le cuesta incorporar a los misioneros y por qué. “La gente en general come bien, por ahí a muchos grupos les falta un poco más incorporar las frutas. A la verdura la gente la tiene más incluida a la hora del almuerzo, más que las cenas, pero con el tema de estar trabajando toda la mañana o toda la tarde o estar haciendo actividades, mucha veces se olvida de incluir una fruta a la tarde o una colación a media mañana porque está en actividad, entonces no lo recuerdan y lo pasan por alto”, finalizó.

Así, la alimentación es mucho más que ir al supermercado o al comercio del barrio a comprar una provista para preparar la comida de todos los días.

Es un instante donde confluyen variables económicas, culturales y sociales que determinan si comemos esto o aquello y que, sostienen los que saben, no debe ser un padecimiento, sino ser vivido como un buen momento.


La importancia del agua para hidratarse

Con tantos días de calor agobiante y sin perspectiva de descenso térmico en el corto plazo, la alimentación y la ingesta de líquidos pasaron a ser temas vitales. En ese sentido, la nutricionista Florencia Córdoba hizo mención a la importancia de beber agua y ofrecérsela a niños y adultos mayores, por más que no pidan o digan que no tienen sed. “Desde la nutrición siempre recomendamos tomar agua. Como base serían dos litros, que son ocho vasos, y de ahí para arriba. Yo en lo particular, debido a las altas temperaturas que estamos teniendo, pondría como piso dos litros y medio”, señaló. Sin embargo, aclaró que si la persona realiza actividad física intensa seguramente necesitará más líquido y en ese caso lo mejor es buscar la recomendación de un profesional. “Sé que hay mucha gente a la que no le gusta tomar agua y ahí lo que se trabaja es en intentar formar el hábito”, dijo. “Lo que recomendamos mucho también es, por ejemplo, prepararse agua saborizada casera, es decir, un litro de agua, unas rodajas de naranja o rodajas de pomelo, limón o pepino, que son bastante frescos. Dejar asentar durante la noche esa preparación en la heladera y se le puede agregar algún yuyo, albahaca, jengibre y está tomando agua también, se está hidratando, es otra manera”, comentó. “Lo que no recomendamos son los jugos en sobre y las gaseosas, que en vez de hidratar, nos deshidratan”, explicó Córdoba.

Resaltan la importancia del acompañamiento psicológico en casos de trastornos alimentarios

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